París. 7 febrero 1648.
Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
¡Dios mío! ¡Cuánto me consuela la conferencia que ha tenido usted sobre los defectos de las misiones en las galeras! El fruto que se ha sacado es una señal de que Dios ha visto con agrado ese acto. Le doy gracias con todo mi corazón, y a usted le agradezco que haya asistido a la reunión de los señores administradores. No he podido acabar de leer los artículos que le han propuesto; los veré, Dios, mediante, junto con la fundación de la señora duquesa. Antes de que pueda decirle lo que pienso sobre las obligaciones de ésta, para que pueda usted redactar algún reglamento para el hospital, le ruego que me envíe una copia de la patente de fundación, que nos servirá para ello; me refiero a la fundación o declaración del rey a propósito del hospital. Será conveniente que les haga usted comprender a los señores administradores que la Compañía no tiene visitador general, sino sólo uno en cada provincia.
No me parece mal que no haya ido a Argel el padre Tyrry; me gustaría saber si ha ido el padre Lesage y cuánto tiempo hace de ello.
Dentro de cinco o seis días, si Dios quiere, le enviaremos una buena carretada, la mejor del mundo; la mayor parte para Roma, y la otra para Marsella. Le ruego que los espere y que me encomiende a Nuestro Señor, en cuyo amor soy su muy humilde y obediente servidor,
VICENTE DEPAUL,
i. s. d. l. m.
¿Ha vuelto el señor arzobispo de Marsella? ¿Le entregó usted mi carta y le hizo la propuesta del seminario? En ese caso, ¿cómo la acogió y en qué disposición lo encuentra?
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