24 enero 1648.
Señora:
Sólo Nuestro Señor podría darle a conocer el consuelo que he recibido con la bendición que Dios ha dado a las armas del señor duque de Richelieu, y el cariño con que le pido la conservación y la santificación hasta el infinito de su querida alma.
Han llegado cartas de Marsella. Siento mucho enviar allá al padre Lamberto, por muchas razones. El padre Codoing está gravemente enfermo y quizá delante de Dios. Cayó enfermo en Saint-Méen. Tenemos aquí a una persona que tiene algunas cualidades más apropiadas para lo de fuera que el padre Delattre; es verdad que el padre Delattre es más espiritual y más observante. Veremos lo que hay que hacer después de la visita del padre Portail, que me enviará el resultado en el primer correo.
Le dije ayer, por carta que le escribí al anochecer, que saliera para Annecy, apenas acabada la visita a Marsella; pero al leer de nuevo su carta, que le envío a usted esta mañana, he creído oportuno que se quede allí hasta que se aclaren los asuntos de la casa y los del seminario, y le he dicho que no salga.
La señora princesa asistirá hoy, a las tres, a la reunión en casa de la señora de Lamoignon. ¿Irá usted? Si así es, tendremos la dicha de hablarle de todas estas cosas. Le acompaño una carta del señor Barreau.







