Vicente de Paúl, Carta 0942: A Juan Martin

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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París, 7 diciembre [1646]

Padre:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Ya está usted finalmente solo en su nuevo empleo. Bendito sea Dios por haberle dado un medio tan adecuado para consultarle sobre la manera de progresar en la virtud las personas que él le ha confiado! Donde falla la ayuda de los hombres, abunda la suya. ¡Y bendita sea siempre su bondad tan amable, que ha querido que le sirvan al mismo tiempo en la ciudad y en el campo sólo tres personas, en asuntos tan importantes como los suyos! Es señal de que él mismo desea intervenir en ello y dar a sus fatigas frutos de eterna bendición.

Siento el alma llena de gozo al pensar en usted y en cómo Dios le ha elegido para que se dedique, a pesar de ser tan joven, a un ministerio tan alto como el de la perfección de los sacerdotes. Le doy gracias a Nuestro Señor por haberle merecido esta gracia, y le ruego que cumpla en usted sus eternos designios. Usted procure humillarse mucho, pensando en la virtud y en la capacidad que hay que tener para enseñar a los demás y educar a los hijos del Rey del cielo en la milicia cristiana; pero confíe ardientemente en el que le ha llamado, y ya verá cómo todo va bien. Parece que en estos comienzos Dios le ha hecho fácil la entrada en esta santa ocupación, gracias a la disposición que le da a sus seminaristas para la piedad y para los ejercicios, obligándole así a que sea usted más animoso. Hay que adorar su voluntad, pero sin esperar encontrar siempre unas personas tan dóciles y tan fáciles de gobernar; no obstante, a medida que vayan aumentando las dificultades, Dios aumentará su gracia. Y para que usted se vaya preparando con toda clase de armas, ejercítese en la mansedumbre y en la paciencia, que son las virtudes más indicadas para vencer los espíritus enrevesados y duros. Por mi parte, puede estar seguro de que insistiré ante Nuestro Señor para que le dé la plenitud de su espíritu. Haga el favor de encomendarle mi alma. Entregue al hermano Sebastián la que acompaño, que le he escrito siguiendo su parecer. Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor,

VICENTE DEPAUL,

Indigno sacerdote de la Misión.

Dirección: Al padre Martin, sacerdote de la Misión, en Génova.

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