Vicente de Paúl, Carta 0823: A Juan Dehorgny, Superior De Roma

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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2 de marzo de 1646

He visto en su última carta que por fin ha enviado usted a Génova al padre Martín. En esta ocasión me atrevería a decirle que tiene mucha más importancia de la que yo podría indicarle que se entregue usted a Dios para ser fiel a todas las órdenes del superior general, sean las que fueren, aunque vayan en contra de sus sentimientos y crea usted que haya algún pretexto para hacer mejor las cosas o para evitar algún inconveniente que pudiera surgir; en definitiva, el mayor inconveniente estaría sobre todo en dejar de obedecer. Un capitán me decía uno de estos días que, aunque viese que su general se equivocaba al mandar alguna cosa y que seguramente perdería su vida al obedecer, y que podría hacer que cambiara de decisión su general diciéndole algunas palabras, perdería sin embargo su honor si así lo hiciera y sería mejor ir a la muerte antes que semejante cosa. Vea, pues, cuánta confusión tendremos en el cielo al ver tanta perfección en la obediencia de los soldados y la ruindad de la nuestra en su comparación. Le aseguro, padre, que dos o tres superiores que obrasen de esa manera serían suficientes para echar a perder a la compañía y que, si no conociera su corazón me vería obligado a tomar otras medidas. La seguridad que tengo de que es usted mejor de lo que yo podré ser jamás y que quiere a nuestro Instituto más que yo, hará que no le hable más de ello y que no vuelva a pensar más en este asunto.

Finalmente, después de haber intentado disuadir al padre… de sus opiniones, sin poderlo conseguir, nos han aconsejado cuatro doctores de la Sorbona, el señor obispo coadjutor de París, el señor cardenal, el señor canciller y el señor primer presidente que ha gamos lo que hicimos antes con el padre N. Así lo hicimos ayer por la noche. Le ruego, padre, que ofrezca a Dios su alma y la mía, que se encuentra en una situación mil veces peor por mis infidelidades a los impulsos que me da nuestro Señor para hacer su santa voluntad en todas las cosas.

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