París, 21 de septiembre de 1644.
Señor arzobispo:
Le agradezco muy humildemente el favor que ha querido con cedernos, de atender las consideraciones que le hemos hecho a propósito de Sedán, y le pido perdón, con toda la humildad y el respeto que me es posible, si ha habido algo en mi proceder que haya podido disgustarle, asegurándole, señor arzobispo, que ha sido en contra de mi intención, ya que nunca he tenido otro deseo más que el de obedecerle en todas las cosas, y me he contentado con preguntarle a la reina si quería que lo que el difunto rey entregó para la misión de Sedán fuese utilizado para ese mismo fin, sin haber dicho ni hecho absolutamente nada para detener la expedición de las cartas patentes, asegurándome bien de que, una vez resuelto esto por Su Majestad, podríamos recurrir a usted con plena confianza de que haría todo lo que fuera razonable. Así lo ha hecho usted, señor arzobispo, según me ha indicado el padre Lamberto, a quien envío para que concluya el asunto con usted en la forma que le parezca más conveniente, y lo ratifique yo luego desde aquí. Mándenos cualquier cosa, señor arzobispo, y le obedeceremos con toda sumisión y afecto.
Su muy humilde y muy obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Sacerdote de la Misión







