14 de abril de 1644.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Dentro de tres días espero que salgan los tres o cuatro hermanos que usted pide, con cuatro clérigos, un sacerdote de Annecy, tres sacerdotes para Marsella y el padre Dehorgny, que se vuelve a hacer la visita y que irá conduciendo a cada uno a su sitio.
No he recibido todavía las tres mil libras que le dije que nos había prometido la reina para Cataluña, y no sé si nos las entregará. Haga el favor de retrasar el viaje a Barcelona de los que había que enviar, hasta que hayan llegado éstos.
Con todo ya hay para hacer un buen seminario doméstico y otro de externos. Los hermanos son muy buenos, gracias a Dios y dan muy buen ejemplo. ¡Cuánto deseo que brille entre nosotros la disciplina, y que se note especialmente la mansedumbre, la humildad y la mortificación! No tengamos prisa por la extensión de la compañía, ni por las apariencias exterioes. El consuelo que me da nuestro Señor es pensar que, por la gracia de Dios siempre hemos procurado ir detrás, y no delante, de la Providencia, que tan sabiamente sabe llevar las cosas hacia el fin para el que nuestro Señor las ha destinado. Ciertamente, padre, nunca he visto mejor que ahora la vanidad de todo lo contrario y la realidad de aquellas palabras del evangelio, que Dios arranca la viña que no ha plantado.
Abrazo a toda la compañía, postrado en espíritu a los pies de todos, y soy su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
i. s. d. l. M.
Dirección: Al padre Codoing, superior de los sacerdotes de la Misión, en Roma.







