París, 22 de noviembre de 1642.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Recibí la suya, que me hace ver que sigue usted con su enfermedad, aunque parece que nuestro Señor le librará pronto de ella, por lo que le doy las gracias con mucha humildad, rogándole que tenga a bien devolverle la perfecta salud para su gloria, para el bien de la compañía y para la salvación de las almas. Le pedí al padre Lamberto que le escribiera para decirle que le ruego al padre Colée que vuelva a Richelieu, lo mismo que el padre Durot, a quien también le he escrito.
Ha prometido enviarme quinientas libras o, de todas formas, decirle al padre Perdu que se las envíe a usted; procuraré enviarle además otras doscientas o trescientas para los arreglos que haya que hacer y para el mobiliario, dentro de diez o doce días. Creo que será conveniente que el señor obispo de Luçon acepte escribirle al señor cardenal para obtener su ayuda y su socorro para el mobiliario y para el alimento de los ordenandos.
Esto es, padre, lo que tengo que decirle por la presente. Saludo a su pequeña compañía, quedando postrado a sus pies y a los de usted, y siendo en el amor de nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al padre Chiroye, superior de los sacerdotes de la Misión de Luçon, en Luçon.







