Vicente de Paúl, Carta 0644: A Francisco Dufestel

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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París, 20 de septiembre de 1642.

Padre:

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

He sentido un consuelo tan grande que sólo Dios puede saberlo por la buena disposición en que el padre Lamberto ha encontrado a esa comunidad en general y a cada uno en particular, y por la bendición que nuestro Señor ha querido conceder a sus misiones y a su seminario, por lo que doy gracias a Dios y le ruego que bendiga su obra cada vez más y que santifique el alma de usted y las de todos los de esa compañía y, por medio de ustedes, aquellas que ha resuelto salvar por medio suyo.

Y como insiste usted en que se introduzca en la compañía el deponer y cambiar superiores con mayor frecuencia que como hasta ahora se ha hecho, y me ruega que empiece por usted, y que le permita obedecer en la misma casa que hasta ahora ha dirigido, doy gracias a Dios por las luces que le ha dado en este caso y me doy a su divina Majestad para obrar de este modo, mediante su gracia. Y tal como usted desea, empezaremos por usted. Haga el favor, por tanto, de presentar su dimisión en el primer capítulo que tenga y entregue su cargo en manos del padre Guérin, a quien ruego que lo acepte, y a la compañía que lo mire a él en Dios y a Dios en él, y que le obedezca del mismo modo.

Y como él será nuevo en este cargo y es preciso que se vea asistido por los consejos de usted, le suplico que le haga ese favor y a él que le consulte en todas las cosas. Será conveniente, antes de llevarse a cabo, que le indique usted las pequeñas máximas de la compañía, el espíritu y la manera de dirigirla, y le dirá sobre todo esta norma: que hay que ser firme e invariable en el fin, pero manso y humilde para los medios, aunque yo lo observe tan mal.

Y como el espíritu maligno hace a veces algunas de las suyas en el cambio de superiores de una compañía, indisponiendo a unos por causa de la deposición del antiguo, en quien tenían confianza, a otros, por no haberlos escogido a ellos; y a otros por la persona elegida; le ruego, padre, que tenga una conferencia sobre este tema, cuyo primer punto será sobre la indiferencia que han de tener los misioneros para pasar de la dirección de un superior a la de otro; 2.° cómo deben portarse los misioneros entre sí cuando se cambia a un superior; 3.° cómo debe portarse el dimitido con el elegido, y viceversa. No puedo menos de decirle que uno de los mejores medios para el segundo punto es no hablar de ello entre sí, según creo. ¡Dios mío, padre! ¡cómo me consolará que me envíe usted lo que se diga sobre cada punto! Le ruego que lo recoja.

Espero que aquel que le ha sugerido la idea del cambio, le dará también a la compañía instrumentos para ver la manera cómo hay que portarse en ese cambio.

Le ruego que me indique si lo que me dice en la suya del 29 de agosto, de que se le deberán 12 pistoles el primero de octubre, se entiende por encima de lo que se ha pagado ya y de lo que ha entregado a esa buena señora de esa ciudad, a la cual nos ordenó usted pagar lo que había recibido de ella.

Se corre por aquí que el señor obispo va a tomar como sucesor al señor arzobispo de Maurienne.

Me olvidé ayer de decirle al padre Codoing que no se mezclase en el asunto de visitador de Santa María No sabía nada de ello. ¡Dios mío, padre! ¡qué bien está el no meterse más que en lo que se nos ha mandado! Dios está siempre allí y nunca, o muy raras veces, en lo demás.

No acabo de comprender las medidas de la casa que les ofrecen a ustedes las hijas de la Visitación. Dice usted que tiene 53 pies de largo 43 de ancho y 150 pasos de fachada a la calle. La fachada del edificio, ¿no es su longitud o su anchura? Dígame unas palabras sobre este asunto, por favor.

Hay dificultades para adquirir una finca en un Estado donde no se tiene permiso del príncipe para establecerse. Si prescindiendo de ello, les pide usted consejo a personas entendidas en Chambéry Y son de esta opinión, hará bien en comprar dicha casa, con tal que esté bien orientada. Le ruego, padre, en nombre de Dios, que se fije sobre todo en esa buena orientación al realizar la compra.

Esto es, padre, lo que tengo que decirle por ahora; saludo a su comunidad con todo el respeto que me es posible, postrado en espíritu a sus pies, y soy de ella y de usted, en el amor de nuestro Señor, el más humilde servidor,

VICENTE DEPAUL

i.s. de la Misión

Dirección: Al padre Dufestel, superior de los sacerdotes de la Misión de Annecy, en Annecy.

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