[4 de julio de 1642]
Padre:
La señora de Traversay se ha olvidado de preguntarle si no será conveniente obtener una nueva orden, ya que aquélla es nada más que para los Niños expósitos, y no según lo que ha propuesto la señora duquesa, aunque yo le he dicho que le parecía a usted bien, ella quiere que se lo confirme mañana por la mañana.
También le ruego humildemente que me conceda algún tiempo para poder hablar con usted antes de su marcha; de lo contrario, me veré sin saber qué hacer.
Tenemos aquí a una hermana casi totalmente decidida a marcharse; ya hace más de un año que está aquí; esta tarde se ha venido de los Niños expósitos. Le he aconsejado que se confiese mañana ¿Podrá hacerlo con el padre Guérin, ya que el padre Portail continúa enfermo, y a ser posible por la mañana, ya que no veo más que a ella para poder enviarla a ayudar a nuestras hermanas de San Sulpicio, donde me han dicho que una se ha puesto enferma de suma gravedad?
Me encuentro un poco sobrecargada por un montón de dificultades que surgen de las disposiciones de espíritu de la mayoría de nuestras hermanas. Le aseguro, padre, que esto es para mí un motivo de confusión delante de Dios y delante del mundo, al verme tan incapaz de ayudarles a estas buenas hermanas a obrar bien.
Le suplico a la bondad de Dios que se lo haga conocer a usted para que ponga remedio, y soy padre, su muy humilde y muy agradecida hija y servidora.
L. DE M.
Viernes
Dirección: Al padre Vicente.







