Le mando las cartas de la hermana María, que me pareció que había que abrir. Después de haberlas leído, haga usted el favor de doblarlas y meterlas en un sobre, añadiendo unas letras de su mano para esas damas, diciendo que yo las había abierto, porque es costumbre nuestra ver las cartas que escriben, las hermanas y las que les escriben a ellas.
Las damas oficiales vendrán el lunes.
Procuraré ver a la señora de la Pompe, cuando vaya esta tarde al barrio de San Germán.
Haré todo lo que pueda por esa buena dama y hablaré de ella con la señora de la Pompe; pero no sé qué podrá hacerse.
Adiós, señorita, cuide de su salud. Soy en el amor de nuestro Señor
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







