Sábado por la mañana [1640 ó 1641]
Señorita:
Me parece que en principio hay que preferir a sor Vicenta de Richelieu. Además, esa hermana tiene necesidad de un cargo importante para satisfacer la viveza de su espíritu. Es una hermana muy buena, que goza de excelente reputación en su país, que ha servido con constancia a su dueña durante siete u ocho años. Aquella pobre mujer ha sentido tanto su ausencia, que es imposible de decir. Hay espíritus que no se ajustan de golpe a todas las pequeñas normas. El tiempo va remediando las cosas. Entre nosotros lo estoy experimentando continuamente.
Me siento lleno de afecto y de estima por esa obra y esta mañana pensaba llamar al padre Lamberto, superior de Richelieu, para que atendiera a esta obra y a todas nuestras Caridades; pero todavía no ha llegado la hora.
Iré a ver la casa.
Adiós, señorita. Soy s. s.
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







