París, 29 de octubre de 1640.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Le escribí ayer que me enviase en una memoria al señor de Noyers lo que usted desea que se digne concederle Su Eminencia y ahora le ruego que no haga nada de esto, si él no se lo pide; será conveniente que no le exponga usted sus quejas, sino que le demuestre una inmensa gratitud por los bienes que ha querido concedernos y por los que estamos tan obligados.
Soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión







