Vicente de Paúl, Carta 0512: A Luisa De Marillac

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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San Lázaro, domingo por la mañana

[28 de octubre de 1640].

Señorita:

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Quédese tranquila por lo que se refiere a mi salud. Ayer la fiebre fue mucho menor y voy a tomar enseguida una medicina que, si Dios quiere, me hará sudar un poco. ¡Bendito sea su santo Nombre!

No he dicho que avisasen a las damas; bastará con las oficiales; y si usted se encuentra bien en donde está, no creo que sea necesario que venga a La Chapelle para esta ceremonia. Si va usted, búsquese un vehículo, por favor.

Sobre el asunto que me indica, excluyo al comerciante de maderas; con esas personas uno se arruina fácilmente y sólo conozco a uno de Troyes con quien es posible no dar con las narices en tierra. Del otro no sé qué decir, a no ser que esa cantidad de casas nuevas me hace sospechar que se trata de un empresario; y esa gente, de ordinario, suelen ser bastante confusos en sus asuntos.

Le acabo de proponer al padre Dehorgny que lo necesitaremos; él lo ha aceptado. Dentro de dos días le dará la solución, a no ser que encuentre usted otra cosa, aunque delante de Dios no se me ocurra nada tan seguro. Por la misericordia de Dios, hemos pagado este año una deuda de diez mil libras y hasta de quince mil, poco más o menos; espero que lo que nos ha dado la providencia por medio del señor comendador nos impedirá contraer nuevas deudas, a no ser por la casa que tenemos que comprar para las hermanas.

Le envío una carta que me ha escrito un buen sacerdote de Sedán. Vea usted si le podemos enviar alguna joven que valga la pena. Se trata de una cristiandad nueva El señor duque y la señora duquesa son católicos desde hace poco. Hace noventa años la herejía estableció su trono en aquel principado. ¡Cuánto me gustaría que gozase usted de buena salud! Lo malo es que se acerca el invierno y no se puede pensar en ello.

Le escribo también a Margarita, de San Pablo. No le enviaré la carta hasta que la haya visto a usted. Si estuviese aquí Bárbara, de Richelieu, sería lo mejor. Piense un poco en esto y en su salud.

Soy señorita, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde servidor.

VICENTE DEPAUL

Dirección: A la señorita Le Gras.

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