Señorita:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Esta tarde hablaré con el señor de Vincy sobre la carroza para mañana después de comer. Se me ha escapado la de hoy; ahora es ya demasiado tarde; y mañana por la mañana tengo que ir a Nuestra Señora, a casa del señor obispo de Meaux, para un asunto de mucha importancia.
Soy de su opinión a propósito de las nuevas hermanas, aunque me apena un poco el que ya no estén en Richelieu y no sé como lo habrá tomado el padre Lamberto.
Dentro de dos o tres días veré a las hermanas y les recomendaré que obedezcan a Ana.
Me doy cuenta de que será necesario ver a las hermanas el jueves en los Niños; pero no sé si me quedará algún momento libre para el reglamento. Ya veremos. Podrá, pues, avisarles para ese día, o para el viernes, que me resultará menos molesto.
Adiós, señorita. Soy s. s.
V. D.
Envíeme mañana por la mañana a una de las hermanas, para llevar la respuesta sobre la carroza.
Dirección: A la señorita Le Gras.







