Vicente de Paúl, Carta 0378: A Roberto de Sergis

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl · Year of first publication: 1972 · Source: Obras completas de san Vicente de Paúl.
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París, 17 diciembre 1638

Padre:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Recibí anteayer la suya del 7 de este mes, por la que me comunica: 1.° la llegada del padre Durot; 2° que tiene miedo de haberme disgustado; 3.° que responda a todo lo que me preguntó en sus cartas; 4.° que quieren que haga el examen en Saint-Michel; 5° que le han hecho confesar en el arrabal; 6.° que le van a mandar los que tienen dimisorias; 7.° que pide un trozo de la verdadera cruz que ha dejado aquí; 8.° me dice que ha comprado un despertador. He aquí la respuesta a todo, según el orden propuesto.

1.° Doy gracias a Dios por la llegada del padre Durot y le ruego que cuide de su salud y que le ayude con palabras y ejemplos a llegar a la perfección de un misionero, y que observen los dos, para ello, el pequeño reglamento, sin apartarse de él por ningún motivo ni por el pretexto que sea. Un prelado me ha hecho el honor de decirme que le ha visto con un cuello mayor que los nuestros y con un manteo de botones grandes, con un espíritu de suficiencia y con menos humildad que los demás misioneros. Si es así, le ruego, padre, que se ajuste en todas las cosas al pequeño reglamento, a nuestras pequeñas observancias y a nuestra manera de vestir y de honrar más que nunca la humildad de Nuestro Señor. Todos dicen que el espíritu del misionero es espíritu de humildad y de sencillez. Aténgase a él. El espíritu de mansedumbre, de sencillez y de humildad es el espíritu de Nuestro Señor; el de orgullo no subsistirá mucho tiempo en la Misión.

2.° No tenga miedo de haberme disgustado. Le conozco bien. Estoy seguro de que no caerá nunca dos veces en las faltas que le haya advertido o que le advierta en adelante.. Usted no es ni infalible, ni incorregible. Valdrá más que se atenga a lo que le he dicho, y se aleje de lo brillante y d.l espíritu del mundo. Nemo potest duobus dominis servire. Me gustaría que viese la humildad y la sencillez que Nuestro Señor difunde en nuestro seminario y cómo le desagrada todo lo que es contrario a ello.

3.° Le prometo lo que me pide en el punto 3.°, que en adelante responderé a todas sus preguntas, que le ruego me ponga, por artículos.

He aquí la respuesta a los puntos 4.° y 5°. Las personas más avisadas me dicen con frecuencia que hay que mantenerse firme en la práctica de no predicar, catequizar ni confesar en las ciudades, ni en los arrabales donde hay arzobispado o presidial; además, sabe que nuestra bula lo especifica expresamente. Los que puedan tener alguna inclinación por lo contrario y desearlo de ese modo, con el tiempo quedarán más edificados.

No encuentro ninguna dificultad en que vea a los que monseñor le mande para las dimisorias, cuando esté en Toulouse, y creo que ha hecho bien en comprar un despertador.

Un accidente que ha ocurrido a la Compañía me hace ver que es necesario que yo vea las cuentas de gastos y de ingresos. Las he visto y examinado en Richelieu, de donde vengo. Le ruego, padre, que me envíe las suyas; o, si no ha llevado la cuenta de sus gastos ni de sus ingresos, que empiece a llevarla en el futuro, para que se observe en todas partes este mismo orden. Puede pensar muy bien que conozco su fidelidad y que desconfío más de la mía que de la de usted.

Ya diré al padre de Marceille que busque y que le envíe la reliquia de la verdadera cruz que pide, si la encuentra.

Bien, padre, eso es todo. Me queda únicamente por decir que no hubiera dejado de ir a verle a Toulouse, o de rogarle que hubiera ido a Burdeos, si hubiese ido yo allá. ¡Oh Jesús! ¡cuánto me disgusta el no haber tenido el consuelo de verle!, pues bien sepa cuánto quiere mi corazón al suyo tan amable. He prometido al señor Pavillon dirigirme a Alet inmediatamente después de que vaya él. Si Nuestro Señor me concede la gracia de verle, entonces podré tener ese consuelo. Pero, si una ocasión que vislumbro me obliga a hacer el viaje a Gascuña, tendré la satisfacción de verle antes. Entretanto le saludo con todo el afecto que me es posible, y soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor.

VICENTE DEPAUL

Dirección: Al padre de Sergis, sacerdote de la Misión, en Toulouse.

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