12 diciembre 1638
Me siento muy consolado al ver la bondad de su corazón al aceptar la proposición de Luçon en contra de su propio gusto Padre, ¡eso es ser buen cristiano y buen misionero, pasar de ese modo sobre la raíz de las propias inclinaciones! Dios me ha concedido hoy una ternura especialísima para pedirle esa misma virtud de escoger siempre lo peor y lo que es contrario a mi gusto. Pero (ay, padre!, ¡qué infiel soy a esa práctica! Le suplico pida a Dios me haga más fiel en el futuro.







