Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Sea usted bien venida y Nuestro Señor alabado por la salud que le ha concedido. En nombre de Dios, señorita, cuídela bien. Si puedo, iré mañana a verla, o al menos pasado mañana.
Va aquí la respuesta a la señora de Liancourt. Le ruego que se la envíe.
Su hijo acaba de salir de aquí. Me parecía de otro espíritu, o en disposición de entrar en él, aunque no le he dicho más que dos palabras.
Buenos días, señorita. Soy
Dirección: A la señorita Le Gras
V. D.







