Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Agradezco la preocupación que por mí tiene y le ruego que cuide de su salud y de no trabajar tanto.
En cuanto al asunto de que me habla, asegure a esas buenas hermanas que hablaré con el señor decano para la conservación de su comunidad, pero no creo que tenga que hablar con las damas sobre la conservación de esa persona. Sería inútil y perjudicial, así como también el recurso al señor cardenal; a ellas les corresponde en cuanto a aquélla cuidarse de ello; a usted no la creerán tan bien.
En cuanto a sus hijas, después de esto podremos atender a usted ellas, y soy, en el amor de Nuestro Señor s. s.
Sábado por la mañana.
Dirección: A la señorita Le Gras
V. D.







