Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
He recibido dos cartas suyas o, mejor dicho, una en dos y he visto y hablado a continuación con su hijo, sin darle a conocer que yo sabía algo de lo que pasó ayer; pues bien, él me dijo con un espíritu muy sosegado y tranquilo que le había visto y que la encontraba un poco mal. Después de eso, le hablé de su vocación y de si perseveraba en ella. Pues bien, me dijo con muy buenas maneras que sí y que se iba a la Sorbona con este fin y que estaba decidido a portarse bien; esto es lo que ha motivado que no creyese necesario hablarle, ni tampoco desconfiar de lo que teme usted. Esté, pues, tranquila, por favor; y aún más, aunque suceda lo que teme habrá que seguir adorando la providencia de Dios sobre él y creer que el viaje o el cambio de condición contribuirá a su salvación y quizás a una mayor perfección suya. ¡Ay! señorita, si todos los que están lejos de sus padres estuviesen en peligro de perderse, ¿dónde estaría yo? Bien, acuérdese de que todo sirve a los predestinados para que lleguen a su fin, y que yo soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL
Del colegio de Bons-Enfants. a las once.
Dirección: A la señorita Le Gras, en La Chapelle.







