Vicente de Paúl, Carta 0365: A Lamberto Aux Couteaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl · Year of first publication: 1972 · Source: Obras completas de san Vicente de Paúl.
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Padre:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

He aquí dos hijas de la Caridad que van para esa a aliviar a las damas de la Caridad y asistir a los pobres enfermos las dos saben llevar la escuela de niñas; se le podrá dejar a una para ello, cuando los enfermos disminuyan; y la otra se volverá para acá. La señora duquesa de Aiguillon me indicó que escribiría al señor de Grandpré para que las alojara. Espero que también ella, o Su Eminencia, dará órdenes para su manutención. Le suplico, sin embargo, que les proporcione lo que necesiten para su alimentación.

Me preocupa su indisposición y la de los padres Codoing, Durot y Buissot; en caso de que el padre Codoing tenga fiebres cuartanas, habrá que pensar en el medio de hacerle venir acá por carreta hasta Tours, y de allí en coche, si sus accesos no son demasiado fuertes.

En nombre de Dios, padre, haga todo lo posible y no ahorre nada por su salud. Ruego a Dios y le hago rogar para que se la dé perfecta.

Le enviaré dentro de diez o quince días a dos o tres de la Compañía, y quizás el padre Boudet vaya de Burdeos a Richelieu. Está un poco indispuesto en Burdeos, donde lo ha dejado el padre de Sergis para que lo traten, al tener que marcharse él urgentemente a Toulouse. Si va a Richelieu, se lo encomiendo. Si está en lo cierto el señor abad Olier, el buen padre Boudet es un santo. Ha estado en Bretaña con él, donde conoció su virtud, y me escribió en términos muy expresivos sobre la opinión que tiene de él. Yo sí que soy un miserable pecador, que sólo hago mal en la tierra y que he de desear que quiera Dios quitarme pronto de ella, tal como espero de su bondad, y que tenga misericordia conmigo.

Estaba pensando en mi viaje para ir a verle cuando el señor arzobispo me ha dado órdenes de visitar una casa religiosa de esta ciudad, que me ocupará bastante tiempo. Le había rogado que me dispensase, y lo había hecho en efecto; pero, al partir para Anjou, me ha indicado que se veía obligado a retractarse de la dispensa que me había querido dar, por razones particulares y de importancia que me diría a la vuelta. Bien, soy hijo de obediencia. Me parece que, si me mandase ir al último rincón de su diócesis y quedarme allí toda mi vida, lo haría como si me lo mandase Nuestro Señor y que esa soledad o empleo que él me diera, sería un paraíso anticipado, ya que estaría en el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Soy, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor,

VICENTE DEPAUL

San Lázaro, 1 octubre 1638.

Dirección: Al padre Lamberto, superior de los sacerdotes de la Misión en Richelieu.

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