París, 15 marzo 1638
Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí ayer la suya del 4 de este- mes, pero aún no he recibido la del señor abogado real de Loudun. Veo con consuelo que van amueblando poco a poco. No es aún tiempo de hablar sobre planes de iglesia. No perderé la ocasión para ello; pues siento mucho verle sufrir en ese lugarejo.
¡Bendito sea Dios por el éxito de su misión y de la de los padres Buissot y Durot! ¡Oh! ¡El éxito de estos dos tiene que servirnos a muchos de nosotros!
Estoy algo preocupado por la indisposición del padre Gourrant y la de Bastián. Aunque confío mucho en sus cuidados, en nombre de Nuestro Señor, permita que se los recomiende una vez más.
En cuanto a lo que dice que el padre Codoing se detiene mucho en explicar el 6.° mandamiento, le suplico, padre, le diga que le ruego muy humildemente, no hable más, en Richelieu ni en ningún otro lado, a no ser con mucha sobriedad, por ciertas razones que le diré y que son de mucha importancia.
Marcho a Rueil y haré que hablen a monseñor de la Caridad, para ver si le agrada hacer este establecimiento mientras que el pueblo está en buena disposición. Indíqueme entretanto cuántos pobres hay de ordinario en Richelieu, no digo en agosto, sino en la actualidad.
Veo que ha visto a nuestro hermanito Nicolás y que ha recibido mi carta; es sobrino del señor de la Quin (?). Presenta a un muchacho muy bueno de Poitou para ser hermano aquí. Ahora va a ver a su madre, que está grave y, una vez hecho esto, irá a encontrarse con usted.
Le ruego expresamente que haga comprender a la Compañía de mi parte que sean sumamente precavidos en la explicación y en las preguntas del 6.° mandamiento y que no se vista a los niños en la procesión de ninguna manera, ni siquiera con sobrepellices, a no ser los que se tienen costumbre de llevar. Estamos sufriendo por eso y no se le ve arreglo. ¡Bendito sea Dios porque esto ha sido ocasionado por la misión y dio origen poco después a ponernos en boca del mundo!
Le escribí ayer por la noche, durmiéndome, lo que ha visto tan corregido. Ruegue a Dios y haga rogar por la Compañía.
Soy, en el amor de Nuestro Señor, su servidor,
VICENTE DEPAUL
Dirección: Al padre Lamberto, sacerdote de la Misión, en Richelieu.







