Sor Sion

Mitxel OlabuénagaBiografías de Hijas de la CaridadLeave a Comment

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Author: Desconocido · Year of first publication: 1904 · Source: Anales Madrid.
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biografias_hijas_caridadLos temores relativos a la salud de la respetable Supedul hospital de San Vicente en Jerusalén, no han tardado mucho en confirmarse. En el número de las Missions Catholiques correspondiente 20 de Noviembre de 1903 leernos los siguientes detalles sobre la muerte de Sor Sion:
«Hemos sabido con sentimiento, en el que todos nuestros lectores tomarán parte, la muerte de Sor Sion, de quién indicamos la semana pasada una conmovedora carta. El canónigo Sr. Legrand nos ha comunicado tan triste nueva en los siguientes términos que creemos un deber reproducir:
«Una preciosa vida acaba de extinguirse en Jerusalén, L. de Sor Sion, Superiora de las Hijas de la Caridad. Sólo tenía cincuenta y siete años y un mes, y los cuatro últimos meses de su vida fueron un continuado martirio. A imitación del Sr. Etienne, Superior General de los Lazaristas, había pedido a Dios que le conservará la inteligencia y el corazón hasta los últimos momentos, y Dios le ha concedido esta gracia; pero no le ha dejado más que eso. Oprimida por el dolor, estaba enteramente abandonada en las manos de la divina Providencia, sin quejarse jamás y temiendo únicamente que se tomasen por quejas los gemidos que sus sufrimientos le arrancaban día y noche.
El día 3 de Octubre hizo un esfuerzo para abandonar por un instante el lecho del dolor y asistir sentada en un sillón a la bendición de la primera piedra de la Capilla que ella misma había resuelto edificar, dedicada a la manifestación de la Medalla Milagrosa. Al verla pasar en ese estado, los ojos de los asistentes se llenaron de lágrimas.
«Por fin el sábado, víspera de Todos los Santos, dijo por la mañana: «ha llegado la hora de mi partida.» Quiso una vez más a todo el personal de la Casa, y por la noche, a las nueve y media, después de haber rezado el Rosario con toda la Comunidad, besó el Crucifijo y entregó su alma a Dios. Ella había mirado siempre como una gracia morir en sábado, y el Señor se la otorgó.
«Sus funerales se celebraron el día 2 de Noviembre, con un numeroso concurso de fieles, miembros de todas las comunidades religiosas y de todas las administraciones de la ciudad. Las lágrimas de todos los que han conocido su gran corazón, de todos los desgraciados por ella socorridos, fueron la más elocuente de las oraciones fúnebres, y su nombre será siempre bendecido en Jerusalén.

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