SED PERFECTOS…

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

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Author: Flores-Orcajo · Year of first publication: 1985 · Source: CEME.
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espiritualidad«Sed buenos del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo» (Mt. 5,48)
«…1.° procuran con todas sus fuerzas revestirse del espíritu del mismo Cristo
(RC I, 3), para adquirir la perfección correspondiente a su vocación (RC XII, 13)».
Todos los cristianos están llamados a la santidad (LG 40). El misionero añade otro título: el compromiso de seguir a Cristo evangelizador de los pobres procurando con todas las fuerzas adquirir la perfección correspondiente a su vocación.
1. «Una regla de perfección semejante a la del Padre».
Es el mismo Jesús el que nos manda ser buenos del todo como el Padre del cielo es totalmente bueno. San Vicente, admirado, exhortó a sus misioneros que con tesón se empeñaran en adquirir la santidad:
«¡Qué mandato tan maravilloso el del Hijo de Dios! Sed perfectos, nos dice, como vuestro Padre celestial es perfecto. Esto apunta muy alto. ¿Quién podrá llegar hasta allí? ¡Sed perfectos como el Padre eterno! Sin embargo, esa es la medida… ¿Para qué es esa perfección? Para hacernos agradables a los ojos de Dios, para tener la gracia santificante y para tenerla constantemente. Esa gracia que hace que nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestras obras sean agradables a Dios; incluso lo que dejamos de hacer, también le es agradable. ¡Qué felicidad! ¡Oh! ¡Qué felicidad la de un misionero que pone todo su empeño en hacerse agradable a Dios! Pues bien, padres, trabajar por la adquisición de las virtudes es trabajar por hacerse agradable a Dios. Por eso hay que esforzarse en ello continuamente, recibir gracia para ello; hay que caminar siempre adelante, plus ultra». (XI, 384).
2. La perfección no consiste en los éxtasis».
San Vicente transmite la doctrina tradicional. Piensa como Santa Teresa de Jesús y como San Juan de la Cruz que la perfección no está en las gracias extraordinarias sino en vivir unido completamente a la voluntad de Dios:
«La perfección no consiste en éxtasis, sino en cumplir bien la voluntad de Dios. ¿Qué es la perfección? Me parece que quiere decir una cosa a la que no le falta ruda. Pues bien, qué hombre tiene la perfección hasta d punto de que no le falte nada, si ningún hombre es perfecto y hasta el justo peca siete veces al día?… El Hijo de Dios, hecho hombre, tenía la perfección, no le /aliaba nada, era perfectísimo en todo… ¿Quién será d oirás perfecto de entre los hombres? Será aquel cuya voluntad sea más conforme con la de Dios, de modo pire la perfección consiste en unir nuestra voluntad con la de Dios hasta el punto de que la suya y la nuestra no sean, propiamente hablando, más que el mismo querer y no querer. El que más sobresalga en este punto será el más perfecto». (XI 211-212).
3. «Somos mediadores para reconciliar los hombres con Dios».
El ser perfectos tiene para San Vicente, además del aspecto personal, el apostólico:
«Nosotros somos los mediadores para reconciliar a los hombres con Dios. Pues bien, para conseguirlo, lo Primero que hemos de hacer es procurar dar gusto a Dios, lo mismo que, cuando se quiere tratar un negocio con un grande, con un príncipe o con un rey, se escoge a una persona que le sea agradable, que pueda ser escuchada y que no tenga en ella nada que pueda ser obstáculo para la gracia solicitada. Así, pues, hermanos míos, conviene que trabajemos incesantemente por la perfección y por hacer bien nuestras acciones, para que sean agradables a Dios y de esta forma podamos ser dignos de ayudar a los demás». (XI 385-386).
La llamada a la santidad por parte de Jesús ¿tiene respuesta práctica, visible, por mi parte?
Aprecio la perfección de lo cotidiano, de lo que no brilla, de aquello a lo que nadie da importancia?
ORACION:
«¡Oh Salvador! ¡Oh hermanos míos! ¡Cuán felices somos al encontrarnos en el camino de la perfección! ¡Oh Salvador! danos la gracia de caminar directamente y sin des-canso hacia ella». (Cf. XI 385).

 

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