San Vicente de Paúl nació en Francia. VI. Tercera dificultad

Francisco Javier Fernández ChentoVicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Julio Pémartin, C.M. · Year of first publication: 1889.
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Tercera dificultad1

Es Tamarite de Litera, en la provincia de Huesca, un país seco, y sólo fértil cuando, por excepción, vienen años lluviosos. Allí nació el ínclito S. Vicente de Paúl por los años de 1576, de padres humildes y cristianos. Los habi­tantes de Tamarite, en su mayor parte sencillos labradores, se ven forzados a emigrar a Francia, cuando las prolongadas sequías destruyen las cosechas. Es más que probable que la familia de nuestro Santo buscó al otro lado de los Piri­neos un refugio en circunstancias aflictivas, durante las cuales estudiaría Vicente en Zaragoza, protegido por alguna persona de distinción, o en calidad de fámulo de colegio o Seminario. Ignórase la época en que esto sucedió, y faltan documentos para precisar, si una vez ordenado en España ejerció algun tiempo su ministerio en su patria, y si la guerra, o la circunstancia de encontrarse en Francia sus padres, le llevaron al extrangero, guiado por el dedo de Dios, parse regenerar aquel país tan desolado moral y ma­terialmente.

Ni el apellido paterno Paúl, de nuestro Santo, ni el ma­terno Mora son franceses, sino de reconocido abolengo español. Ambos subsisten todavía precisamente en la región señalada por el vulgo y por la ciencia, como cuna de Vi­cente. Del apellido Paúl (no Pol como pronuncian algunos), existen diversas familias en Tamarite de Litera, y en otros pueblos de la antigua Diócesis de Barbastro, hasta el Pirineo, en todas las cuales se mantiene viva la tradición de su parentesco con el Santo. Hay entre todas una, cuya casa solariega antigua y rica, se ve en Crejenzán, pueblo inmediato a Barbastro, de la que se dice es oriunda la de Tamarite mismo, y en la que los indicios de descendencia aparecen más manifiestos. He aquí los más significativos. En la sala principal de la casa hay un lienzo bastante anti­guo, que representa al Santo, y toda la familia lo muestra siempre como retrato del tío, y objeto de singular venera­ción. Y no es pretensión nacida de ayer, o hija de suges­tiones infundadas, pues al celebrarse las fiestas de beatifi­cación y canonización de S. Vicente, la casa de Crejenzán tomó en ellas parte muy principia, por considerarlas como timbre glorioso de la familia. Para que nada falte a la serie­dad y firmeza de esa tradición, ha de añadirse un hecho de a mayor importancia. Había de ser nombrado calificador del Santo Oficio a principios de este siglo un distinguido religioso, descendiente de los Paúles de Crejenzán; y como aquel grave Tribunal pidiese antes del nombramiento in­formes de la familia, suministráronlos los Canónigos de la Catedral de Barbastro, señores Fumanel y Peralta: en ellos afirmaron que entre los antecesores del religioso alu­dido se encontraba el gran S. Vicente de Paúl, y que a pesar de tenerle por francés la opinión común, por haberse criado y fallecido en Francia, era constante tradición que pertenecía a la indicada familia de la Diócesis de Barbastro. Abona de un modo explícito cuanto acabamos de sentar una carta del mismo interesado P. Altamir, dirigida al respetable D. Leopold Feu, Visitador que fue desde 1827 do los Misioneros españoles de S. Vicente. He aquí este documento:

Alcalá, 2 Diciembre 1830.

Mi Dueño y amigo Sr Feu: He tenido placer con la de V., y más al ver que la pícara gota tiene sus intervalos. Yo he estado malo de más a menos desde el junio último; pero en el día me hallo completamente restablecido.

Mucho me alegro de la buena ocasión que se le ofreció en París, para leer documentos tan apreciables relativos a la vida de nuestro santo, como los que me menciona. Lo que yo puedo ofrecerle con toda seguridad son los siguientes:

En primer lugar: la familia de Paúl, en Aragón, es tan antigua, que por los años 1460 (200 antes del fallecimiento de S. Vicente) nació el P. maestre Fr. Pedro-Juan Paúl, dominicano, que después fue inquisidor general de Aragón. Que este fuese de la familia lo testifica el retrato hermoso de medio cuerpo, que está en casa de mi madre, en Crejenzán, colateral al de S. Vicente.

Respecto a nuestro santo, pregunté expresamente a mi señora madre varias veces que es lo que había oido a su abuelo y su padre, y me dijo constantemente que siempre oyó era reputado por de la familia, y tenido, y aun nombrado a las veces por tío. Advierto que mi madre nació en el año 1747 y mi abuelo de 1696, treinta y seis después de la muerte del santo.

También hice la misma pregunta que a mi madre a mi señor tío el Dr D. Juan Paúl, rector del lugar de Guardia, el que nació por los años 1729, y me dijo lo mismo, añadiendo que en la casa paterna, que es la de mi abuela materna, se hicieron grandes fiestas en la beatificación del santo, en cuyo tiempo nació el dicho, y también en la canonización, en el que era muchacho. Ya sabe V. que la primera fue año 1729 por Benedicto XIII, y la segunda en 1737 por Clemente XII.

Respecto al retrato de nuestro santo, está en casa de mi abuelo materno, en la sala principal, a la derecha, como llevo dicho, del Padre maestro dominicano; es de medio cuerpo, sin más inscrip­ción que «San Vicente de Paúl, fundador de la Congregación de la Misión» y no sé si añade «e Hijas de la Caridad». Me inclino a que sí; pero esto y todo lo que llevo apuntado se puede rectificar con toda formalidad. Debo añadir que tanto mi madre como mi tío han conocido el cuadro en el mismo lugar, y que no sabían quién lo hubiese colocado allí, de lo que se infiere que sería lo menos mi bisabuelo, que si no alcalizó al santo, le faltaría poco, y esto se averiguaría pronto por la misma partida de bautismo. El tal retrato, en mi concepto, es originalísimo, según los muchísimos que he visto aquí y en Francia.

El que trate de las notas debe tener presente que las historias del santo (al menos las que yo he visto) le traen de un naci­mento oscuro, y la casa de Paúl de que vamos hablando está tenida por noble con las armas en la puerta y en la capilla del Pilar que hay en la iglesia de Crejenzán, que es de la casa. Además, tengo yo la ejecutoria impresa, fechada en Barbastro en 1702, y allí ya sale, además de mi abuelo D. Juan Francisco Paúl (que era a la sazón menor), Juan Paúl, primero, segundo y tercero del mismo nombre, todos los cuales tuvieron bastante familia, y acaso alguno de ellos se trasladase a Francia. Me ocurre, y no sé que misterio puede tener, el que mi tío el rector de Guardia, D. Juan Paúl de que ya he hablado, se graduó de doctor en Tolosa de Francia.

En las pruebas que me hicieron para calificador, los Sres. Fu­manal y Peralta, dicen así al tribunal en el informe último: «La familia de Paúl, de quien desciende por línea materna el P. Fr. Bartolomé Altemir, ha sido siempre, y lo es en el día, reputada por piadosísima, y además por nobilísima y muy antigua; tiene las armas a la puerta de casa: y está llena de timbres por lo mucho que la han ennoblecido sus gloriosos ascendientes. Cuenta entre éstos al Rdo. P. Fr. Juan de Paúl, dominicano, inquisidor general que fue de la corona de Aragón, y «al grande san Vicente de Paúl», que aunque la común opinión le hace Francés, es con­stante que salió de esta familia, y así lo publica la no interrumpida tradición, y el testimonio de los hombres grandes que en aquella época tenía nuestro reino.

Es cuanto puedo decir a V. en orden a nuestro asunto. En lo demás, ya sabe V. que és y será siempre suyo su más atento se­guro servidor y capellán, L. B. S. M.

Fr. Bartolomé Altemir.

Si del apellido paterno puede asegurarse que tiene su cuna en tierra aragonesa, lo propio puede asegurarse del apellido materno Mora o Moras, que sobre ser común en la citada comarca, particularmente en la alta montaña de Huesca, hay el antecedente de contar la familia Mora del valle de Benasque sobre unos 800 años de antigüedad, como de ello certifica un individuo de la misma en carta a mi particular amigo Sr. Casasnóva.

Se lee en una nota recogida en Lérida por el Padre Ca­sajuana: En la villa de Tamarite de Litera, hay la tradición de que S. Vicente de Paúl, no es hijo de Pouy, pequeño lugar de Francia en el departamento de los altos Pirineos, sino de la propia villa: …Al ser saqueada e incendiada la villa por las tropas francesas en 1641, pereció el archivo parroquial, que, de ser cierta la tradición, hubiera debido registrar la partida de bautismo de dicho santo. Sin em­bargo, a falta de este decisivo documento, existen dos actualmente en Tamarite, que se cree, corroboren sino funden, la sobredicha tradición, 1° En el libro 1° de bau­tismos, partidas del año 1642 a 1650, hay una en la que figura como padrino del bautizado su tío Vicente Paúl pres­bítero. 2° En el archivo de Protocolos, un testamento, en que un padre nombra heredero a un hijo suyo, obligándole entre otras cosas, a costear la carrera a un otro hijo suyo Vicente, hasta el grado mayor de teología.

D. Joaquín M. de Moner, riquísimo é ilustrado propie­tario de Fonz (Huesca) en la historia de Tamarite, que im­primió en 4876, se hace repetidas veces solidario de esta tradición. «San Vicente de Paúl, nacido no en Pouy, dió­cesis de Tarbes, sino en Tamarite como dice la tradición local, en el año 1576, fundador de la religión de los Laza­ristas o Paúles, y fallecido en 27 setiembre de 1660.» También hay quien le supone nacido en la villa de Esto­riñán.

El Sr. Moner en la citada obra se contradice lastimosa­mente suponiendo niño a san Vicente en la emigración de 1642.

Contestación a la tercera dificultad

1º Nos dolemos al ver que el Sr. Moner haga emigrar al joven Vicente én el año 1642 cuando tenía 66 años, y todas sus fundaciones estaban hechas.

Por primera vez oímos decir que Pouy2 lugar del naci­miento de Vicente de Paúl se encuentra en la diócesis de Tarbes, en los altos Pirineos; siendo así que se halla si­tuado en las Landas y que siempre ha pertenecido a la dió­cesis de Dax hoy reunida a la de Aire. Si como se afirma, el santo nació en Tamarite, ¿cómo pretenden varios españoles que esto tuvo lugar en Estopiñán? Para que el testamento, de que se nos habla, sin indicar el nombre del que lo ha hecho, sea el testamento del padre de S. Vicente, es preciso: 1º que sea del 7 de febrero de 1598; 2º que sea de Juan o Guillermo de Paúl; 3º que se haya otorgado en Francia, puesto que el padre de S. Vicente hizo su testamento en el lecho de muerte3. El tío Vicente Paúl, presbítero padrino que fue dé su sobrino por los años 1612 a 1630, no es segu­ramente nuestro santo, que se llamaba Vicente de Paúl.

2º Se nos dice que los nombres del padre y de la madre de S. Vicente, no son franceses, sino españoles, porque dichos nombres se encuentran en España. No dudamos que los haya en España; pero aseguramos que también se en­cuentran en Francia y el Sr. Oscar de Poli en sus Investigaciones sobre la familia de S. Vicente de Paúl4, en­cuentra a principios del siglo XV los nombres de Moras, Mora, de Mora, Demora y Dumora en las Landas, donde todavía existen. Hay en Pouy, cerca de la iglesia, una casa llamada de Moras, que se dice ser la casa nativa de la madre de S. Vicente, y no tenemos necesidad de salir de Francia e ir hasta Huesca, para tropezar con la familia de Bertranda de Moras.

En la misma época, el nombre de Paúl era común en varios puntos de Francia, como más adelante probaremos. Estos dos nombres de Paúl y de Moras son tan franceses como los de Deger, Degos, Delest, Delorbe, muy comunes en Dax, y no menos que los de Dejean, Delarbre, Duelos, Dufour y otros varios. Si es suficiente la existencia en un país de los nombres de Paúl y de Moras, para que sea la patria de S. Vicente, sin género de duda fueron las Landas el país en donde nació, y en donde se encuentran dichos nombres muchos siglos ha.

3º Si las familias de Paúl de Tamarite, Crejenzán y de otros puntos son realmente parientes del santo, sincera­mente las felicitamos. En Francia, es difícil comprender que la familias de Paúl y Paúl sean la misma, y es incom­prensible, que siendo la una de ellas noble y la otra no, los primeros se llamen sencillamente Paúl y los plebeyos de Paúl. Acerca de la familia de Crejenzán donde se encuentra el retrato del santo, diremos, que en muchas casas de Pouy y en las cercanías, se encuentra también, y en varias casas pertenecientes a la familia, según hacen fe las actas de herencia etc. etc. Los parientes del santo solemnizaron también la beatificación y canonización; pero de una manera toda particular. Habiendo permanecido pobres, según la recomendación del santo, no brillaron en dichas fiestas, sino por su piedad. «La familia de Vicente, dice Collet, siempre pobre, pero virtuosa, se distinguió por su modestia y la inocencia de sus costumbres. Por su manera de ser, se vió que en la ambición de parecerse en la virtud al santo presbítero, cifraba toda su dicha»5. El 24 de abril de 1864, inauguración del monumento construido, en Pouy sobre el lugar en que nació S. Vicente, los parientes franceses abrían la marcha en la procesión, llevando cada uno una banderola, en honor de aquél. Algunos miembros muy res­pectables del clero español que asistieron a la ceremonia, pueden certificar de lo que decimos, como así mismo nuestro colega el Sr. Maller visitador de la provincia de España, que desempeñó las funciones de asistente del obispo de Aire y de Dax en la consacración de la iglesia.

4º Se nos dice, y éste es el argumento capital de la objeción, que Vicente de Paúl nació en Tamarite, y que es probable que la familia del santo emigró a Francia. ¿Cuándo? Se ignora; los documentos faltan a los franceses que, desde hace dos siglos, poseen la historia del santo basada sobre documentos auténticos e incontestables, se les dice: Vuestra narración está llena de incertidumbres, de contradiciones y de errores; por que no se amolda a la tradición española; y cuando se trata de probar y establecer esta tradición, sólo se nos presentan los se dice, los es pro­bable, los es posible. Muchos españoles afirman; pero nin­guno prueba. El documento más antiguo, es una carta particular del 2 de diciembre de 1830, en la que se lee, que la familia de Altemir hace parte de la de S. Vicente, pero nada dice sobre el nacimiento en Tamarite. Esta tradición de familia no fue bastante poderosa a impedir en 1684, que la casa denominada hasta entonces la casa de Paúl, perdiera el nombre para tomar el de Mola6, ni para que se pusiera el nombre de Vicente, a un niño nacido en el año de 1729, año de la beatificación.

San Vicente de Paúl no nació en Pouy; no poseéis la partida de bautismo; se nos dice, y es cierto que nació en Tamarite donde no existe tampoco; pero donde ha debido existir7. Dejando aparte los documentos por los cuales se prueba que Vicente nació en Pouy, preguntaremos, ¿qué monumentos existen en Tamarite, a defecto de escritos, para establecer vuestra tradición?8 En Pouy, la peregrinación que comenzó antes de las informaciones para la canoniza­ción, visitaba devotamente el cuarto en donde nació S. Vi­cente, la cruz y la capilla construidas por el cura de Pouy, al lado de la casa de Ranquines. Después de la beatificación se ha levantado otra sobre los cimientos del cuarto en donde nació el Bienaventurado, y en Buglose hay una capilla de­dicada al santo.

En el año 1828 el pueblo de Pouy deja su nombre para llamarse S. Vicente de Paúl; el santo es proclamado patrón de la parroquia; se coloca una inscripción sobre la pila, para decir a todos que allí se le bautizó; las administraciones civil y eclesiástica trabajan de consuno para elevar un gran­dioso monumento; de todas partes llega el dinero y un cardenal, doce arzobispos y obispos, los representantes del gobierno, el gobernador, las autoridades locales y los pere­grinos en número de cuarenta mil, acuden presurosos al acto de la inauguración. Se conceden indulgencias a la iglesia aún antes de estar acabada, y en 1876, aniversario del nacimiento de Vicente, tiene lugar otra función religiosa, presidida por un cardenal, tres arzobispos y dos obispos. ¿Qué se hacía entonces en Tamarite? ¿Quién pensó ir allí en peregrinación? ¿Qué historiador fue, cuando ha deseado visitar el país de S. Vicente, antes de escribir su vida? Los grandes historiadores del santo fueron a Pouy, y Abelly re­cuerda con placer el viaje que hiciera. «Podéis estar per­suadidos, dice en el aviso al lector, que la verdad ha sido fiel y exactamente observada en esta historia, y todo lo que leáis, o es conocido públicamente, o está apoyado por el testimonio de personas dignas de fe, o son cosas que yo puedo certificar por haberle visto u oído, habiendo tenido la dicha de conocer durante algunos años a Vicente, visi­tado el lugar en que nació, y frecuentado sus más próximos parientes, en el viaje que hice hará unos 28 años, a la Guyana.

Monseñor Bougaud dos meses antes de ser nombrado obispo de Laval y poco antes de dar fin a la Vida de san Vicente de Paúl, vino también a Pouy. Pasó algunos días en esta tierra de Ranquines, llamada hoy S. Vicente de Paúl. La vieja construcción, el secular roble, los monumentos todos hablaban tan elocuentemente a Monseñor Bougaud, que nos decía, que para él Vicente renacía en Ranquines, por el recuerdo que había dejado y por las obras a que su espíritu había dado vida9. Si todo esto existiera en Tama­rite, ¡qué fuerza tendrían las alegaciones de nuestro contra­dictor!

He aquí un resumen de lo que se encuentra en la casa cuna de san Vicente y donde los misioneros españoles encontraron durante dos años (1868-1870), una segunda patria. Copiamos literalmente de una imagen del Santo.

Sobre el lugar en que nació este gran Santo, gloria de la Iglesia y honra de Francia, en la modesta herencia de su familia, un poco agrandada, se he elevado una Iglesia y diversos edificios que forman, en un país antes desierto, un conjunto de graciosas construcciones.

Pero lo más interesante, en este país privilegiado, es el ver en pequeño, las obras de que Vicente fue el creador y el padre. Allí se encuentran:

  1. Un hospicio para los ancianos de ambos sexos.
  2. Un orfelinato para los jóvenes de siete é veinte y un años.
  3. Un orfelinato para jóvenes de siete a doce años.
  4. Un seminario.
  5. Una escuela profesional.
  6. Dos clases libres que cuentan con un centenar de niños.

Y hallan ocupación 375 personas.

El Dr. A. Hernández y Jajarnés, que acaba de publicar un libro sosteniendo las pretensiones españolas, y que vi­sitó en 1887 el lugar donde nació Vicente, admira sin reserva el conjunto de las construcciones; pero añade, sin prueba alguna, que la inscripción que se halla en la Igle­sia de Pouy, y que designa el lugar en que el Santo fue bautizado, es falsa.

Sobre si S. Vicente ejerció o no su ministerio en Es­paña, contestamos que es imposible, y que la historia no nos deja lugar a la duda. Hemos probado que después de ordenado sacerdote en Chateau-l’Evéque, fue a Tolosa y continuó sus estudios durante cuatro años; ¿cómo pudo pues hacer estos estudios y ejercer su ministerio en Es­paña? Vimos que en Zaragoza permaneció pocos meses, y pronto veremos, si sirvió como fámulo en un colegio o en un seminario, como se ha dicho.

  1. Primer apéndice del traductor, p. 469-476.
  2. Hay en los Altos Pirineos, distrito de Bagnéres-de-Bigorre en el cantón de Castelnau-Magnoac, un pueblecito de 123 habitantes, llamado Pouy. Nunca se ha dicho que naciera allí S. Vicente. El error de los escritores españoles proviene de que el pueblo donde nació el santo se llame S. Vicente de Paúl, habiendo perdido su antiguo nombre de Pouy.
  3. Véase Collet, libro 1º — Abelly, libro 1º, cap. III.
  4. Estudio publicado por la Revista del Mundo católico, en 1879, Paris, Palr¿é, calle de Grenelle, 25.
  5. Collet, t. II, libro IX. Su culto.
  6. Noticias contenidas en una nota comunicada por nuestros co­legas de España, y de la cual se han extraido la mayor parte de los argumentos de la tesis española.
  7. Se hace correr en España que esta partida de bautismo, que ha debido existir en Tamarite, que debió quemarse en 18 mayo de 1642 y que no existia en la época de la beatificacion, acata, feliz­mente de encontrarse, con otros papeles concernientes a los pa­rientes de S. Vicente. Con gran impaciencia .esperamos se den a luz, estos documentos maravillosos.
  8. Hemos preguntado a varias personas, si, existía en la iglesia de Tamarite algún altar dedicado a S. Vicente. Nadie ha sabido darnos razón, y el Sr. Hernandez y Fajarnés, que acaba de publi­car un libro en Zaragoza, tampoco dice nada acerca de ello, aun­que si bien es verdad, afirma que fue en Tanaarite donde nació el santo.
  9. Escritas estas líneas llega a nosotros le noticia de la muerte de Monseñor el obispo de Laval. Sabíamos, porque nos lo había dicho él mismo, que la Vida de S. Vicente, estaba terminada. Se dis­ponía a tratar con el impresor, cuando la muerte le he sorpren­dido.

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