Hiamopanchan, 29 de enero de 18091
Muy reverendo Padre,
Le escribo estas líneas para que, recibida mi carta, envíe aquí al catequista Javier Tien, para que ponga orden en su casa. Su mujer en efecto escandaliza a todo el vecindario, recibiendo en su casa a paganos que parecen componer con ella una sola familia (o formar un matrimonio). Las exhortaciones de su madre y de su suegra han quedado sin efecto; yo he querido ir a verla, pero me dijeron los cristianos que no se podía hacer, pues siempre estaba en la casa algún pagano.
El cabeza de familia, que es cristiano, podría usar de medios violentos para expulsar a estos paganos, pero no haría más que agravar el escándalo; a ver cómo se procura otro catequista, hasta que yo tenga uno a mano para mandárselo. Todos piensan que por el mero hecho de la presencia de Javier todos estos paganos se dispersarán, así que su presencia les parece a todos necesaria. Si no tiene dinero para su viaje pídalo prestado.
Olvidaba que habla francés. Ahora en mi lengua materna le digo 1°, que nuestros correos de Pekín no han regresado aún; 2°, que el Padre Chen salió hace 20 días hacia nuestras misiones del llano; 3°, que acabo de recibir cartas del Padre Tchang, en las que me dice que está bastante bien, que a primeros de noviembre se puso en camino hacia nuestras misiones de Kiang-man con el Padre Ly, que de allí se dirigirá a P.K.; saluda a usted amistosamente.
Le invito a tener paciencia entre los problemas y dificultades de que nuestro ministerio está erizado.
Soy ex toto corde (de todo corazón)…







