Régis Clet, Carta 36: A Pablo Song, C.M.

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Francisco Régis CletLeave a Comment

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Author: Francisco Régis Clet .
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26 de diciembre de 18081

Estimado Padre y muy querido hermano,

¡La gracia de Nuestro Señor esté siempre con nosotros!

Aprovecho el regreso del portador de su carta para responderle con prontitud y seguridad. En primer lugar le digo que me ha afligido la alteración de su salud, y luego me ha consolado el saber que ya está mejor; que su buen estado sea duradero y que no le ponga obstáculo con un trabajo demasiado terco; a ello contribuirá la paz anunciada ayer a los hombres de buena voluntad: pues la paz del corazón influye en el cuerpo dejando en un justo equilibrio todas las partes que lo com­ponen, mientras que el alboroto lo desorganiza todo. Sospecho que escrupuliza algo con los cristianos Tal vez debiera andar un poco más buenamente y francamente en el tribunal. No logrará ciertamente hacer de los chinos cristianos perfectos, trabaje en hacerlos pasablemente buenos, y con los que no pueda lograr hacerlos tales, no se tome dema­siadas molestias por su resistencia. Espere que Dios llame más fuerte a la puerta de su corazón, que quizá reserve su conversión a la obra de otro ministro; mientras tanto pida por ellos, y no espere poder despe­dirlos a todos con la paz del Señor, quiero decir con la absolución.

Hace al menos 15 días que le envié Santos Óleos y agua bautismal, pero acabo de recibir los nuevos, que ponen los precedentes fuera de servicio. Debe servirse de los que le envío por Siu-hong-tao con el agua bautismal, los que haya recibido o reciba de otras manos son anti­cuados y hay que quemarlos. Le envío al propio tiempo una carta cir­cular o pastoral del Vicario Apostólico de Chensy. Sabe tan bien como yo que debe servirle de regla en el ejercicio de su ministerio y en la administración de las cristiandades; y conviene que publique cierto número de decretos que contiene. Sus luces le indicarán con seguridad aquellos decretos que conviene comunicar a los cristianos. Todavía no he recibido los calendarios del Vicario Apostólico; un poco de pacien­cia, y mientras tanto guárdese de distribuirlos, hay que reservarlos en absoluto. Me pide… le envío por ahora… sólo me queda uno de la… de los pequeños para dar a… de mí. Nuestros dos recién venidos no han tra­ído ningún libro chino; así que juzgue nuestra perplejidad, nos vemos ahora en la imposibilidad de dar a los cristianos… relojes solares…

No me pide dinero, y hace bien, porque no tengo nada que man­darle. No quedan en plata o sapecas más que unos 18 Tiao, de los que hay que restar 10 ó 12 para el Padre Chen, porque los correos que vienen a llevárselo al llano no han traído ningún viático consigo: así a ojos vistas en 13 días no quedará una sapeca en casa. No veo a nadie que pueda prestarnos, o a quien pueda pedir prestado; los ricos me desagradan demasiado para tener deudas con ellos. Tenga cuidado con Uang-che-tsio; he oído decir que sus dos hijos se disponen a pasar el examen para alcanzar los grados chinos Sieú-tseai (bachiller), y que aspiran al botón. Sabe mejor que yo, que es moralmente imposible concursar en eso sin alguna superstición. Siu-hong-tao se encuentra más o menos en el mismo caso, por mucho que le hemos predicado sobre ello. Pero la falsa gloria y la necia vanidad están por encima de toda consideración entre los ricos… Vuelvo al tema del dinero. Lo más probable es que ningún correo de Pekín haya pasado por Kin-kia-cang para Cantón, pues no ha venido nadie de la familia KM… No me queda, pues, otro recurso que esperar el regreso de Yen Qoei-ping, hijo de Fan yu, que ha llevado a dos alumnos a Pekín y que volverá durante la 12′ luna. Espero que no vuelva solo, porque el Padre Ghislain en su últi­ma carta me ofrecía catequistas para acompañar al misionero, y yo acepté su oferta: así les resultará cómodo traernos dinero. Le pedí tam­bién un hermano donado para llevar la casa, si tenía alguno de buena voluntad y buena ley.

Una noticia triste es que murió Monseñor el Obispo de Pekíni en el mes de julio. Dirá al menos tres misas por el descanso de su alma.

Alejandro de Guveia, nacido en Évora (Portugal) el 2 de abril de 1751. Religioso de la Ter­cera Orden Regular de San Francisco, emitía los votos el 2 de diciembre de 1773, en el Conven­to de Nuestra Señora de Jesús, Lisboa. Doctor en Cienias por la Universidad de Coimbra en 1779. Miembro de la Academia de Ciencias de Lisboa. Elegido obispo de Pekín el 22 de julio de 1782, y confirmado el 15 de diciembre siguiente, era consagrado en Lisboa el 2 de febrero de 1783. Lle­gado a Macao en 1784, reabrió el Seminario de las Misiones y llamó a los Vicencianos portu­gueses (1 de junio, 1801). Primero asesor, presidente luego del Tribunal de Matemáticas. Muere en Pekín el 6 de julio de 1808 (Cf. Bulletin Catholique de Pékin: 1938, pp. 616, 617, 619, 628; 1939, pp. 319-328; 1940, pp. 257-262).

Otra bastante desagradable es que la mujer de Tien Javier se porta muy mal; suele introducir a paganos en su casa, da parte de la tierra a cultivar a un pagano. Escandaliza con ello a los cristianos de Mo­pachán, que han venido a contármelo. Su madre, su suegra, me han venido a pedir que le escriba para que despida a su marido y que él ponga orden en sus asuntos, ya que no escucha consejos de nadie. Res­pondí que escribiría, pero que era difícil que volviera pronto, porque ahora no tengo a nadie que ocupe su lugar junto a usted. Si no regresa antes que lleguen los catequistas de Pekín, le enviaré a uno de ellos para reemplazarle.

Lieu-tchi-qoú2 acompaña al Padre Chen. El minorista Cang se ha ido con el Padre Ho a casa de Siu-qoei. Yo estoy solo, invitado por varios voy a Mo-pan-keú, y resignado dejo que me ayude a misa a Tching-leang-yeú, quien no puede llegar en el momento deseado para ayudar al Padre Ho.

… paciencia, resignación a la voluntad de Dios… son los deseos que le dirijo para el año europeo, y soy,

Padre y muy querido hermano,

Su muy humilde y obediente servidor, Clet, i. d. s. 1. m.

 

  1. CARTA 36. Casa Madre, original (Bazos n. 29)..
  2. El nombre de «Lieú-tchi-qeú» es cierto; era criado del Bienventurado Clet hacía por lo menos un año, pues le acompañó en su gira por Ho-nan. Se le menciona en las Cartas 28, 34 y 35.- Del criado provisional Tching-leang-yeú se hace también mención (Cartas 21 y 29), mas sólo por el nombre propio de Leang-yeú.

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