Régis Clet, Carta 10: A Claudio-Francisco Letondal, En Macao

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Francisco Régis CletLeave a Comment

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Autor: Francisco Régis Clet .
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20 de agosto de 17951

Padre,

¿Qué puedo decirle? Todo lo he perdido casi al mismo tiempo. El Padre Aubin2 arrebatado; el Padre Pesné muerto. ¿Qué me queda’? Me consolaba que éste último se mejorara por fin. Pero vana esperanza. la Providencia, cuyos juicios debemos adorar, ha juzgado separarle de este mundo. Yo no me quejo de ello. ¿Quiénes somos nosotros para quejamos de Dios? Pero puedo sin ser culpable compadecer a los cris­tianos que no tienen más que un medio misionero para guiarlos. Al salir de Keng-Nan, el Padre Pesné estaba mejor. Diez días después. en mi ausencia, se apoderó de él una crisis violenta. Me mandan a buscar; acudo a su lado, le administro todos los sacramentos y se mucre. Pri­vado durante horas de la vista y el oído, conserva el conocimiento hasta el final. Se puede pensar que Dios estaba presente en su espíritu, porque rechazaba toda ayuda corporal y besaba amorosamente el cm­cifijo que yo le acercaba a los labios. Me apané de los prejuicios chi­nos. encargando un ataúd ligero, según se acostumbra en Europa. Como en el barrio donde ha muerto no existen paganos, le he entena­do públicamente con todas las ceremonias prescritas por el ritual.

Le confieso que después de la marcha de mi correo. y reflexionan­do en ello, he sentido escrúpulos por este envío. He creído ver en ello algo inútil y hasta peligroso, si he obrado mal como así lo creo, per­dónemelo; creí obrar bien. Ante el arresto del Padre Aubin, no sé como he creído ver como el anuncio de la persecución predicha por el Padre X…, su digno hermano; fue mi deber prevenirle, porque, como dice san Gregorio, tela praevisa minas feriant. Como considero los gastos realizados en esta ocasión inútiles, entrego en compensación a la misión las cien piastras mías gastadas para el común del año pasado y de las que se me debería haber tenido cuenta.

Dirijo a Mons. de Fo-Kien3 una carta que le ruego vea y cierre, en la que le pido la renovación de mis facultades para Kiang-Si. Temo que mi salida para Hu-Quang las haya anulado. Además se lo diga callan­dito, que apenas puedo creer que en una misma carta pueda conceder in dispari cultu dos veces para dos años, lo que equivale a la concesión de una facultad para cuatro años, cosa que no permite la Sagrada Con­gregación. Sin embargo eso es lo que hace, a mi parecer. Estos son los términos de su carta del año pasado: «Quia tu quando receperis istam epistsolam, iam versus finem erit biennium, iterum eamdem facultatem ad alium bienniurn extendo, quod numerabis a die in quo finietur pri­mum biennium». ¿Cómo es posible que al recibir yo su carta estén para acabarse los dos primeros años, siendo costumbre que la época del poder otorgado no comienza a correr hasta el momento de habita tni­da? Como es probable que el año próximo yo descienda a Kiang-Si. le niego que, una vez recibida la carta, envíe un expreso a Mons. de Fo­-Kien quien da la respuesta. que pueda ser entregada a nuestros correos de Pekín o a Ly Maolo.

No tengo otro particular que comunicarle. Tengo prisa, salgo para una cristiandad que está a 40 leguas de mi domicilio, que hace tiempo que no ha sido visitada; me temo que en este intervalo pasen los corre­os de Pekín y no puedan esperarme. Le deseo buena salud y no dude del entero afecto por el cual me declaro su muy humilde y obediente servidor,

Clet. s.

P.S.- El Padre Aubin no fue a Pekín; maduro en verdad para la misión, estaba aún más para el cielo. Murió en la cárcel.4 Mons. el Vicario Apostólico de Tien-Sy le llama mártir,5 en una carta que acabo de recibir, y piensa que nos puede ser más útil por su protección de lo que podamos serle nosotros por los sufragios de la Iglesia. Con todo yo le recomiendo a sus santos sacrificios.

Acabo de pasar una enfermedad que me ha llevado a las puertas de la muerte. Una fiebre periódica cada dos días y la hidropesía concurrí­an a trazarme el camino de la tumba. Caí enfermo el I de septiembre. Ahora gracias a Dios, estoy convaleciendo. Me siento muy débil y ape­nas puedo dar unos pasos, después me siento agotado. Me tomo la libertad de escribir a Mons. de Se-Tchuen.6 Sin embargo, ruego que lea antes la carta, y si ve que no es digna de interrumpir las graves ocupa­ciones de este prelado, le autorizo a que no sienta ningún reparo en arrojarla al fuego. Como también me alegraría de conocer su modo de pensar sobre los casos que contiene.

No sé cuántas piastras tiene todavía para mí. Si tiene las suficientes para entregar 25 a mi correo, se lo agradecería. Si tiene más que eso, le niego que las guarde para otra necesidad.

El reloj del Padre Pesné se estropeó entre sus manos; se lo he man­dado a Pablo Uang.7 Se lo recomiendo ahusando un poco de su com­placencia ordinaria. Se me olvidaba decirle que estoy muy contento por el de 13 piastras. no se para, se adelanta, es verdad, cada día algo, pero ya me arreglo para ponerle en punto.

  1. CARTA 10: Misiones Extranjeras, original
  2. Mons. de Mandello le ordenó venir junto a sí en 1795 para tratar asuntos importantes que interesaban para la prosperidad de su Misión; se trataba de la erección de un nuevo vicariato apostólico en la provincia de Hu-Kuang y era probable que el Padre Auhin iba a ser nombrado Vicario Apostólico. El Padre Aubin se puso en camino y enseguida cayó en las manos de los man­darines (Mémoires. II. p. 163).
  3. Miguel José Calvo. O. P. nacido en Valencia (España) en 1739, llegó Manila en 1769; fue elegido obispo de Milla el 15 de febrero y Vicario Apostólico de Fu-kien el 17 de febrero de 1781 y consagrado en Manila el 28 de octubre de 1790. Murió el 15 de octubre de 1812 (J de Moi­drey, S. J., La Hiérarchie en Chine, en Corée et au Japan (1307-1914), Chang-hai. 1914, pp. 75, 279).
  4. Las Memorias, 11, p. 165, citando una carta del Padre Villa, da la fecha de la muerte del Padre Auhin el 4 de julio de 1795. Es inexacta y proviene de un error de cálculo. El Padre Villa dice en su carta que el Padre Aubin murió el 17 de la sexta luna y este día corresponde al 1 de agosto de 1795.
  5. En Simgan-fu. el Padre Auhin pasó por todos los tribunales. confesó la fe y no delató el nombre de ningún lugar ni de ningún cristiano. En la cárcel no comía más que una vez al día. Los mandarines lo encarcelaron por el temor de que fuesen denunciados por él en Pekín. (Mémoires, II. p. 168).
  6. Juan Desiderin de Sain-Marrin. M. E.. nacido el 18 de enero de 1743 en la parroquia de Sain-Merry de París, fue ordenado sacerdote el 4 de abril de 1767 y entró en el Seminario de Misiones Extranjeras en 1772; en diciembre del mismo año salió para Se-tchoan. Monseñor Potier lo eligió como Obispo Coadjutor en 1783 y fue consagrado obispo de Carade el 13 de junio de 1784. El 8 de febrero de 1785 fue arrestado y conducido a Pekín, en donde permaneció encar­celado del 28 de abril al 10 de noviembre de ese mismo año. Murió el 15 de noviembre de 1801 (A. Launay, o. c.. p.569).
  7. Se trata del Hermano Pablo ling, C.M. (cfr. Carta 9. nota 3.).

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