Hija de la Caridad Sierva de los Pobres Enfermos
Brienne
Hoy, 8 de enero de 16591
Mi querida Hermana2:
No dude de que pienso con frecuencia en usted, con pena por saber está sola, aunque tengo gran confianza en la dirección de Dios y de su Angel de la guarda, creyendo también que la sumisión que su bondad le ha dado le sirve de consuelo, y es lo que pido a nuestro Señor con todo mi corazón. Ya se me hacía larga la espera en recibir el consuelo de su apreciada carta, que le agradezco. Muchos asuntos ha tenido usted, pues desde la marcha de nuestra Hermana3, que apenas está empezando sus ejercicios; por eso no le contesta.
No debe preocuparse por las sábanas que se han perdido, puesto que no hay en ello culpa de usted; y por lo que se refiere a la oveja, si era de ustedes, pueden decir: Dios me la había dado, Dios me la ha quitado, sea bendito su santo Nombre en nosotras y en todo cuanto nos pertenece.
(La Hermana) no dejará de transmitir su mensaje al señor Portail, pero no crea lo que dice usted de él, porque tiene una caridad demasiado grande hacia todas sus hijas.
No he visto la esquelita de que me habla para el Hermano Mateo4, pero puede usted asegurar a su hermano que está bien, gracias a Dios, y desde hace dos o tres días ha regresado a Borgoña. No dejaré de comunicarle noticias de su hermano y de decirle que se ha interesado por él.
Pensaba enviarle una Hermana ya con este viaje, pero la señora Condesa de Brienne me ha mandado recado de que espere hasta que ella hable conmigo; esto me ha disgustado un poco, pero no obstante, hay que someterse.
Por lo que se refiere a todas las jóvenes de que habla usted a Sor Catalina, ella me pondrá al corriente cuando termine sus ejercicios y después ya le comunicaremos a usted lo que tiene que decirles; entre tanto, le ruego las consuele y les ayude a conocer la voluntad de Dios.
Le envío de parte de nuestro muy Honorable Padre, la estampa que le ha tocado en suerte, rogándole la reciba junto con la bendición de las gracias que ha pedido a Dios para usted y para toda la Compañía. No dudo de que no dejará usted de pedir por su conservación y que aumentará usted sus oraciones por esta intención ahora que está enfermo, con el fin de alcanzar de Dios su completa curación. El señor Portail ha estado también enfermo todo el invierno, pero gracias a Dios, ahora está ya como siempre, aunque nuestras Hermanas no tienen el consuelo de verle sino de tarde en tarde, a causa de su misma indisposición. Ya sabe usted, mi querida Hermana, que Dios ha tenido a bien llamar a Sí a nuestra buena Sor Bárbara Angiboust, el día de San Juan Evangelista, a las siete de la mañana. La devoción de que ha dado muestras durante toda su enfermedad, la conformidad de su voluntad con la de Dios y su paciencia viéndose morir a los pies de Jesús Crucificado, nos dan a conocer bastante lo que ha sido su vida, y el amor que Dios tiene a los que le son fieles en cumplir sus voluntades. Suplico a Nuestro Señor nos otorgue esa misma virtud, y soy en su santo amor, mi querida Hermana su muy humilde hermana y afectísima servidora.
P.D. Sor Catalina la saluda afectuosamente como lo hacen también todas estas hermanas, y como noticia: Dios ha querido manifestar que era nuestro Rey5.
- C. 669 Rc 3 It 607. Letra de Sor Guérin. Carta firmada.
- María Donion (ver C. 448, n. 2).
- Catalina Baucher (ver C. 562, n. 1).
- Hermano Mateo Regnard (ver C. 564, n. 3).
- Posiblemente sea una alusión a que no le había tocado a nadie la sorpresa o «haba» del roscón de Reyes; al no haber resultado ningún rey -o reina-, Luisa de Marillac lo interpreta como que Dios ha querido demostrar que El era el único Rey. Ver P.D. de la carta 402. (Nota de la traductora).







