Luisa de Marillac, Carta 0574: A mi querida Sor Bárbara Angiboust

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CREDITS
Author: Luisa de Marillac .
Estimated Reading Time:

Hija de la Caridad

Bernay

20 de marzo de 16571

Mi querida Hermana:

He perdido la esperanza de que una de nuestras Hermanas tuviera que pasar por casa de ustedes: la Providencia de nuestro buen Dios lo ha dispuesto de otro modo. Salió el domingo para Caen2 porque es camino más recto. Casi lo siento por la buena ocasión que hubiera sido para que fuera usted a acompañarla hasta allá y luego regresar. Le ruego que cuando tenga usted oportunidad de escribirles, no deje de hacerles esa caridad: será para ellas un gran consuelo tener noticias suyas y, por ese medio, nuestras también. No sé si habrá usted recibido dos cartas mías que le he escrito bastante seguidas una de otra. No dude usted del gran consuelo que he tenido con las últimas (noticias) que usted me ha comunicado: la paciencia que ha tenido usted habrá servido para hacer comprender a las señoras que no ha emprendido nada por su propia iniciativa y que no tiene usted la menor intención de hacer nada que choque con su autoridad; no dudo de que usted, por su parte, habrá sobrellevado todo esto con gran reconocimiento hacia la bondad de Dios y humillación suya, y le pido ayude a Sor Lorenza3 a entrar en iguales sentimientos.

Aquí van ocho anas4 de tela, según lo que nos ha pedido. Le ruego que si tiene algún hábito muy malo, nos lo guarde para forros.

Desearía con todo mi corazón, querida hermana, que pudiera usted hacer un viaje acá, pero no es el momento todavía, a causa de los asuntos que Dios le tiene encomendados en ese lugar en que se encuentra, sobre el cual suplico a Nuestro Señor siga derramando sus bendiciones. Ayúdenos a darle gracias por la fortaleza extraordinaria que está concediendo a nuestro muy Honorable Padre, quien, a pesar de todas sus dolencias, no deja de trabajar más que nunca. El señor Portail, por la gracia de Dios, está también bien de salud, aunque ha pasado un fuerte catarro. Tenemos necesidad de pedir que Dios nos conserve al uno y al otro para su mayor gloria; en su amor soy, querida hermana, su muy humilde y afectísima hermana y servidora.

  1. C. 574 Rc 3 lt 517. Letra de Sor Guérin. Carta firmada.
  2. María Papillon iba destinada a Sainte-Marie-du Mont, para ayudar a Isabel Jousteau, que estaba sola desde la muerte de Claudia Chantereau.
  3. Lorenza Dubois (ver C. 475, n. 1).
  4. Medida antigua de longitud.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *