Hija de la Caridad, sierva de los Pobres Enfermos
Bernay
Hoy, 24 de abril de 16561
Muy querida Hermana:
Cuando tenía sus apreciadas cartas en la mano, el señor Portail se ha presentado en Casa, y así ha podido leerlas, quedando muy edificado, lo mismo que yo. Alabo a Dios con todo mi corazón por las gracias que concede a muchas de las Hermanas de la Compañía durante este santo tiempo del Jubileo. Varias de diferentes lugares me han comunicado más o menos lo mismo que usted sobre este particular.
Le ruego cuide de no ser usted la que apremie para que les den una casa, porque me parece que la señora de Brou2 no está ya en condiciones de llevar a cabo este asunto y temería yo que la carga recayera sobre ustedes. Más bien hágase usted de rogar para dar su consentimiento, o mejor, no se mueva para nada en todo esto: las cosas que Dios quiere, llegan a hacerse a su tiempo. Dios mediante, no dejaré de comunicar en la forma que usted quiere, a sus parientes, lo que desea sepan. No dudo de que los sentimientos que Dios ha puesto en usted y en mi querida Sor Lorenza3 no vayan seguidos de buenas y firmes resoluciones para el porvenir, que les servirán para hacerse grandes santas, con la ayuda de la gracia de Dios.
El señor Portail ha estado enfermo durante un mes; esto, unido a los muchos asuntos que tiene, le habrá impedido escribirle; pero le pediré que lo haga para consuelo de usted, como tampoco dejaré de transmitir su respetuoso saludo a nuestro Muy Honorable Padre, el cual está bastante bien de salud, a Dios gracias. No es necesario recomendarle a usted, ni a Sor Lorenza, a quien saludo afectuosamente, que pidan por su conservación a Nuestro Señor, en cuyo amor les ruego me crean, queridas Hermanas, su muy humilde hermana y servidora.
P D. Si Dios quiere, hablaré al Señor Vicente de su asunto relacionado con su proyecto de establecimiento.4 Sor Cecilia5 la saluda y se encuentra bien de salud.







