Hija de la Caridad, sierva de los Pobres Enfermos
Bernay
Hoy, 29 de marzo (1656)1
Mi querida Hermana:
Tiene usted sobrados motivos para quejarse de mí, aunque la verdad es que no se aparta usted de mi pensamiento, ni tampoco mi querida Sor Lorenza2 a quien ruego ame siempre mucho la santa pobreza, no sólo por la estima y con las palabras, sino en la práctica, en todos sus efectos. Aquí tlene unas camisetas que le mando para ella, pidiéndole las reciba con agrado; también le mando una carta de Sor Cecilia.3 Le ruego le escriba usted y cuando pueda, hágalo también a nuestras Hermanas4 de SainteMarie-du-Mont, por quienes estoy muy preocupada ya que las últimas noticias que hemos recibido nos hacen pensar que las dos están enfermas; me causa pena el no tener proporción segura para escribirles.
No sé si el señor Portail5 habrá podido escribirle porque hace ocho o diez días sufre de una indisposición. Tengo la seguridad de que no dejarán ustedes de pedir por su salud y por la conservación del señor Vicente que todavía no se halla del todo restablecido de su enfermedad. Creo que han debido de perderse algunas cartas mías, porque le he dado las gracias por la tela que nos ha enviado y le he dicho que me parecía demasiado buena y bonita, lo que la hacía un tanto cara sobre todo teniendo en cuenta su poco ancho; pero esto no ha disminuido en nada el agradecimiento que le tenemos. Su corazón demuestra siempre su afecto a la Compañía, que por su parte también la quiere a usted de verdad. Hemos tenido a Sor Antonia,6 la que está en San Esteban, en una extrema gravedad y también a Sor Juana Bonvilliers;7 no sé todavía en qué parará la cosa. Si Sor Lorenza no ha escrito a sus padres, le ruego a usted que lo haga. Hemos tenido el Jubileo en París; quizá lo tengan ustedes pronto ahí. Lo que tendrán que hacer, querida Hermana, es leer la bula y observar exactamente lo que en ella se ordena, principalmente las intenciones por las que hay que pedir e informarse de todo lo demás por el confesor que escojan ustedes con permiso de aquel a quien se dirigen de ordinario. Nuestro Muy Honorable Padre ha permitido esta libertad a todas nuestras Hermanas, las cuales las saludan de corazón.
Le ruego pida a Nuestro Señor envíe obreras a su obra, porque no puede hacerse idea de cuántos lugares nos las piden y las pocas que tenemos. Nuestra Hermana8 de Bernay está bien de salud, sigue todavía aquí. Hay que poner cuidado en que las que recibimos sean verdaderamente llamadas; tenemos motivos para esperar mucho bueno de ésta, pero es necesario que pase cierto tiempo para poder enseñarla bien a servir a los pobres. Nos encomendamos a sus oraciones y soy con todo mi corazón, querida Hermana, su muy humilde hermana y servidora.
- C. 526 Rc 3 lt 471. Carta autógrafa.
- Lorenza Dubois (ver C. 475 n. 1).
- Cecilia Angiboust (ver C. 36 n. 2).
- Claudia Chantereau e Isabel Jousteau (ver C. 48 n. 2 y 3).
- Señor Portail (ver C. 117 n. 1).
- Antonia Richevillain (1631-1684), entró en la Compañía de las Hijas de la Caridad en noviembre de 1654.
- Juana Bonvilliers (ver C. 422 n. 3), se encontraba en Chantilly.
- María Papillon (ver C. 493 n. 3).







