Hija de la Caridad, sierva de los pobres enfermos
Chars
Hoy, 11 de marzo de 16521
Mi querida Hermana:
Alabo a Dios por su mejoría; hace usted bien en tratar de comer, hay que esforzarse e intentarlo, porque de no hacerlo, no se sabe las fuerzas que se tienen. Por lo que a mí se refiere, tengo fiebre2 casi de continuo pero no por eso dejo de comer un poco, y al médico le parece bien que tome puré.
Mucho las compadezco de que estén en constante temor de los soldados. No les mandamos ciruelas pasas porque no las venden. Me gustaría que la colmena de miel de que me habla se pudiera transportar aquí; pero no sé qué medio seguro habrá para ello.
No he visto todavía la carta del señor vicario ni la de Sor Vicenta;3 cuando la haya visto, si hay algo que contestar, lo haré, pero tendrá que ser para el próximo correo; le agradezco que me haya escrito. Todas nuestras Hermanas las saludan y les dan las gracias por acordarse de ellas. Esperamos que siga usted haciéndonos la caridad de pedir a Dios por nosotras y que crea que nosotras hacemos lo mismo, pues bien sabe que en el amor de Jesús Crucificado soy, mi querida Hermana, su muy humilde hermana y servidora.







