Luisa de Marillac, Carta 0192: A nuestras queridas Hermanas

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CREDITS
Author: Luisa de Marillac .
Estimated Reading Time:

Las Hijas de la Caridad que sirven a los pobres enfermos en el hospital de Nantes

(junio de 1647)

Mis queridas Hermanas:

No puedo escribirles a cada una en particular como me lo había propuesto, pero he pensado que no era necesario y que todo lo que ella les dirá1 serán tantas cosas que harían una larga carta. Les suplico, queridas Hermanas, que reciban a nuestra Hermana como nuestro buen Dios se lo ordena, que es recibirla como lo harían a nuestro Muy Honorable Padre, puesto que es él quien se la envía. Pocos días después, tendrán ustedes la visita del señor Lamberto,2 háblenle de todo lo que me han dicho a mí, él les dará plena satisfacción.

Que sepa Sor Claudia3 que el señor del pueblo de donde es su madre ha mandado a visitarla al arrabal de Saint Germain y ha hecho que la volvieran a llevar al pueblo para asistirla; estaba mejor cuando marchó, gracias a Dios, y espero que su aire (natal) le haya devuelto la salud. Todos los demás parientes de nuestras Hermanas, por lo menos según lo que yo sé, están bien, gracias a Dios. En nombre de Dios, queridas Hermanas, sométanse a todo lo que les ordene el señor Lamberto, con la seguridad de que tal es la voluntad de Dios y la del señor Vicente. Espero de la bondad de Dios que todas las pequeñas desavenencias ocurridas nos servirán para perfeccionarnos y dar a conocer a las Hijas de la Caridad lo humildes, sumisas y aficionadas a la práctica exacta de sus reglas que tienen que ser, a falta de lo cual sería como un rosario desengarzado. Tengan buen ánimo, queridas Hermanas; si su enemigo ha salido vencedor por un poco de tiempo, hagámonos violencia para derribarlo. La hora no me permite hablarles más. Buenas noches, queridas Hermanas, rueguen a Dios por nosotros, se lo pido por favor, y créanme en el amor de Jesús Crucificado, su muy humilde Hermana y afectísima servidora.

  1. Juana Lepintre (ver C. 75 n. 1), que iba enviada a Nantes
  2. El señor Lamberto (ver C. 22 n. 1).
  3. Claudia Carré, C. 561 n. 5

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *