Luisa de Marillac, Carta 0071: Al señor Vicente

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Hoy, martes por la tarde (Hacia junio de 1642)1

1. Si antes de su regreso tiene que ir Sor Enriqueta2 a Sedan; y si hacemos volver a Sor Gilita3, y Si en este caso tendríamos que mandar allí dos?.

— Pienso que si4.

2. Si Sor Bárbara5 ha de permanecer en los Galeotes, a donde he tenido que enviar una tercera hermana, ya que dicha Sor Bárbara está débil y delicada?…

Creo que estaría bien; dentro de pocos días, dos bastarán, porque los Galeotes van a marchar pronto.

3. Si es necesario hablar al señor Procurador General a causa de la prohibición de salir que ha impuesto a Sor Enriqueta?…

.

4. ¿No se podría dar una orden para que nuestras Hermanas de San Sulpicio6 no estuvieran tan recargadas en (tener que llevar) medicinas? Tienen que llevárselas a enfermos que no son atendidos por la Caridad. Hay cuatro o cinco personas que les dan órdenes; esto, añadido a los desprecios que les hacen y las continuas sospechas que de ellas se tienen, las desanima mucho; ¿no podría también cambiar de habitación?

–Se lo haré saber a mi regreso a la señora Duquesa7 , a no ser que prefiera hablarle usted misma de ello.

5. ¿Cómo haré para sacar a Sor Ana?

Usted verá.

6. Cuando vaya a Fontenay la señora Cancillera, ¿convendría decirle algo? ¿Cómo hablaré a Sor Ana?8. Y si lo hago cuando yo esté con los Niños Expósitos, ¿no sería preferible que fuera allá y no se quedara en la Casa, por temor que cause algún desorden?

Habrá que recordar este viaje a la señora Cancillera, y hacer como dice usted, llevar a esa Hermana a los Niños (Expósitos).

7. ¿A quién poner en su lugar? Y si fuera Sor Juana Lepintre, ¿no habrá que hablarle del cofiado? Si ella se decide, pero a condición de poder usar una cofia, en atención a la enfermedad que padece en la vista, ¿podría concedérsele que usara una estameña negra?; o bien ¿hacemos venir a Sor Petrita de San Germán, a causa de su choque con el señor Cura, del que es preciso hablar?

Habrá que enviar a Juana Lepintre y proponerle esa clase de cofia. Entre tanto, no hay que tocar todavía a San Germán.

8. ¿Cómo actuar con las Hermanas, que, al menor descontento que tienen hablan de marcharse?

En la primera charla que les de trataremos de poner remedio a ese defecto, si Dios quiere.

9. ¿Será conveniente que hable a la señora Lote de la necesidad que vamos a tener de su habitación si todos los niños, con sus nodrizas, vienen aquí? Hace cerca de un mes que no la ocupa porque no se le han puesto contraventanas.

Hará usted bien.

10. ¿Resolverán las señoras, durante la ausencia de usted, la compra o alquiler de una casa para los Niños?

Como ellas quieran.

11. ¿Reunimos a todas nuestras Hermanas para que, hablando juntas familiarmente. se animen unas a otras v reconozcan las faltas que se cometen tanto en el servicio a los pobres como en el comportamiento con las Damas y la cordialidad entre ellas?

-Pruebe usted a hacerlo, si le parece.

12. ¿Si recibimos, y cuándo, a las dos jóvenes que se presentan, sobre todo a la de doña Enriqueta?

Cuando le parezca a usted oportuno.

13. Los Niños Expósitos tienen en este momento pan en demasía; ¿podemos tomarlo nosotras o hará falta para ello hablar a las señoras o al menos a la señora Duquesa?

A la señora Duquesa.

14. Si las nodrizas y los Niños vienen aquí, ¿llevarán su gasto aparte o bien haremos como en La Chapelle, para evitar las quejas de lo que pudiera cogerse por unos u otros?

-Creo que es conveniente lleven ellos su gasto.

15. Si es necesaria alguna reparación en la chimenea que ya ha visto el señor Portail9, ¿a mandarán hacer?

Sí, si lo desea, la mandaremos hacer.

16. ¿A quién podré dirigirme si sobreviene alguna dificultad, y que esté advertido para que no condescienda con mis sentimientos e inclinaciones, sino que se atenga por completo al gobierno de Dios en la persona de nuestro muy honorable Superior?

-Al señor Portail, ya se lo diré.

17. El señor Conde de Lannoy10 quiere tener la seguridad de que se le enviará la ayuda que ha pedido.

Haga el favor de proponérselo a la señora de Herse 11, porque a mí se me ha olvidado decírselo.

18. La señora Beaufort pregunta cómo tiene que comportarse con los fabriqueros de la parroquia de San Esteban, que quieren asistir en corporación a la rendición de cuentas de la tesorera y a la elección de las nuevas oficialas o por lo menos nombrar ellos un procurador de la Caridad que asista a dichos actos.

Hará bien, si puede, de dar largas al asunto hasta que cese en el cargo ese fabriquero.

19. Le ruego muy humildemente, vea usted la forma de que sea aquí donde yo pueda tener el honor de hablarle, para que todas las Hermanas de la Casa se animen a portarse bien con la dicha de su santa bendición; le aseguro que tenemos de ella gran necesidad. Mucho me gustaría saber la hora más cómoda para usted, y que supiera usted cuántos temores abrigo por su viaje, para que ante Dios pudiera consolar el corazón de su pobre hija y agradecida servidora.

A última hora trataré de estar en su casa, pero de paso le digo que es usted mujer de poca fe, y que soy su servidor.

  1. C. 71 Rc 2 It 128.
  2. Enriqueta Gessaume, (ver C. 86, n. 1).
  3. Gilita (o Gillette) Joly. Estaba en Sedan con su hermana María Joly.
  4. San Vicente contesta en el espacio en blanco dejado por Luisa de Marillac entre cada pregunta.
  5. Bárbara Angiboust, (ver C. 7, n. 1).
  6. Parroquia de París.
  7. La duquesa de Aiguillon, (ver C. 12, n. 1
  8. Ver la carta anterior. 8. Juana Lepintre. (ver C. 75. n. 1).
  9. El señor Portail, (ver C. 117, n. 1).
  10. El conde de Lannoy, gobernador de Montreuil sur Mer. Las Hermanas no fueron a dicha ciudad hasta 1647.
  11. La señora de Herse, (ver C. 222, n. 1).

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