Luisa de Marillac, Carta 0061: Al señor Abad de Vaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Angers1

Hoy, 23 de octubre de 1641

Señor:

Hasta anteayer no he recibido su carta del 25 de septiembre, lo cual me hace dudar sobre el lugar en que pueda usted encontrarse al presente. No obstante, me siento obligada a darle las más rendidas gracias por todas sus caritativas atenciones; le confieso que me he llevado un disgusto por que haya sido necesario probar un cambio de aires para mejorar la salud de nuestra buena Sor Isabel2. Me extraña no haber tenido, desde entonces, ninguna noticia por parte de esos señores Administradores ni de nuestra Sor Magdalena3. Esperaré a que nos pidan les enviemos otra Hermana o a que su Caridad me haga el honor de señalarme que nuestras Hermanas la necesitan. He expuesto al señor Vicente el deseo que tienen los señores Administradores del Hospital de los Pobres de que haya Hermanas nuestras para servir a dichos pobres4; y su respuesta ha sido le diga a usted que (con mucho gusto)5 si dispusiéramos de número suficiente de Hermanas, sería la cosa factible, pero no se puede esperar sea así en mucho tiempo. Si es cierto lo que me han hecho esperar de que le veremos a usted pronto por aquí, le hablaría de ello más ampliamente. Creo, señor, que nuestra buena Sor Magdalena necesita mucho que la ayuden a adquirir las disposiciones que su caridad me señala y de las que tiene gran necesidad; por eso, señor, le suplico muy humildemente, si lo juzga a propósito, que antes de su marcha tenga usted la bondad de decir algo en este sentido a la persona en quien ella tiene confianza.

Hemos visto al señor Lamberto que nos ha dicho estar muy satisfecho de su viaje a Angers. De continuo Dios nos da a conocer noticias de la caridad que sigue usted ejerciendo hacia esas almas que tanto lo necesitan y tengo motivos para alabar a Dios admirando los designios de su Divina Providencia, en cuyas manos quiero abandonar el acontecimiento del cambio que, en lo espiritual, quiere hacerse en San Juan. Creo, señor, que no podrán hacerlo sin la orden del señor Obispo de Angers; y siendo así, que su Caridad tendrá que Intervenir, lo que me da completa tranquilidad. Me he acordado, hace dos días, de que la señora Du Plessis6, su hermana, me hizo el honor de escribirme y que no la he contestado todavía. Dios mediante lo haré por el próximo correo. Ayúdeme, señor, se lo ruego, a que me perdone y hágame el honor de creer que en verdad soy, señor, su muy humilde hija y obedientísima servidora.

  1. C. 61 Rc 4 It 324 Carta autógrafa.
  2. Isabel Martín, Hermana Sirviente de 1640 a 1641, que acababa de marchar a Richelieu. (Ver C. 27, n. 1).
  3. Magdalena Mongert, la actual Hermana Sirviente, (ver C. 42, n. 1).
  4. En otra casa llamada Hospital de los Pobres Recogidos.
  5. Palabras tachadas en el autógrafo.
  6. Señora Du Plessis (ver C. 35, n. 2).

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