Luisa de Marillac, Carta 0055: Al señor Abad de Vaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Hoy, 7 de agosto de 16411

Señor:

He expuesto al señor Vicente los deseos de su caridad de que vaya el señor Lamberto2 a visitar a nuestras buenas Hermanas, y me ha dicho que le escribirá sobre eso, y que cuando vaya, ya decidirán ustedes los dos acerca del restablecimiento de Sor Isabel3, o si por el contrario será necesario para su salud el cambiar de aires. Le he hablado también de las mortificaciones exteriores, con el fin de regularlas, además de las que usted juzgue necesario para cada una en particular. A él le parece, señor, que, mientras puedan, no falten a los ayunos de la Iglesia ni a la abstinencia los viernes y que cuando su salud lo permita, lleven el cilicio de cintura los lunes, por la mañana solamente, y tomen la disciplina los viernes.

Nuestra joven4 ha llegado felizmente, a Dios gracias. Espero que ha de ser de provecho, y le agradezco muy humildemente, señor, las molestias que se ha tomado con este motivo. No es bastante para su caridad atender con tanta solicitud a las necesidades de nuestras Hermanas que están ahí sirviendo a los pobres, sino que por su medio, señor, Dios nos da también ánimos a las que estamos por aquí. En nombre de Dios, le ruego no desatienda los pensamientos que su bondad le inspira en favor de esta obra y nos haga así la caridad de ofrecérsela a Dios sin cesar, juntamente con las pobres personas que El ha escogido para emplearlas en ella. Ya ve usted que le hablo por mi propio interés y con un sentimiento sincero de mis necesidades, con la cordial confianza que debe tener la que en el amor de Jesús Crucificado es, señor, su muy humilde y muy obediente hija y servidora.

P. D. Olvidaba decirle, señor, que he expuesto al señor Vicente la dificultad que tiene una de nuestras Hermanas en dirigirse de buen grado a un confesor; sospecho se trata del señor Pichery. Me ha dicho que era menester hacerles perder esos remilgos. Le suplico muy humildemente, señor, que si se diera semejante dificultad, se tomara usted la molestia de hacerles comprender el mal que hay en ello. Respecto a lo que le digo del señor Lamberto, me temo que los negocios del señor Vicente pongan algún (obstáculo) a su viaje a Angers; por eso, señor, obre como haga falta con relación al restablecimiento de Sor Isabel o, si le parece bien, podría encargarla de hablar y recibir a las personas de fuera.

  1. C. 55 Rc 4 It 366. Carta autógrafa.
  2. El señor Lamberto (ver C. 22 n. 2).
  3. Isabel Martín, después del reposo que ha necesitado para su salud (ver C. 50).
  4. Margarita Deshaies (ver C. 52 n. 1).

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