Luisa de Marillac, Carta 0040: Al señor Abad de Vaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de Marillac

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Angers

La Chapelle 21 de diciembre de 1640

Señor:

Alabo a Dios con todo mi corazón por las bendiciones que su bondad derrama sobre la caritativa solicitud que pone usted en la dirección de nuestras Hermanas. Recelo siempre un poco de la aparente simplicidad de Sor Clemencia1; espero que Dios le haga ver las verdaderas disposiciones de su espíritu. Temo también, por las razones que indica usted, que la señora Terrier se retire al hospital. Pero, señor, ¿no habría medio de cerrar la puerta del pasillo que separa su habitación de la cocinita de las Hermanas? ya que en su cuarto hay chimenea y puede además servirse de la cocina grande en la que las Hermanas friegan la vajilla de los pobres. Porque me parece, señor, es de gran importancia convencer a los Señores Padres que hagan ese arreglo antes de que esa buena mujer salga de la casa en donde está. No sé quién le aconseja salir, porque creo que puede servir mucho a Dios por la salvación de las almas que allí viven. No tengo ni el menor recuerdo de que me haya propuesto poner allí Hermanas, y menos aún de que yo le haya dado esperanzas de poder realizarlo, puesto que de sobra sé que no podemos ni pensarlo, al no tener Hermanas bastantes ni siquiera para el servicio de los enfermos. Me extraña que el médico se queje de que las Hermanas no le acompañan en las visitas, siendo esto cometido del señor Nabulo, el cual no creo falte a él ni deje después de tener el cuidado de advertir a las Hermanas lo que necesitan los enfermos; de todas formas, señor, le ruego muy humildemente se tome usted la molestia de ordenarles todo lo que juzgue necesario. Es un gran obstáculo para las Hermanas que tienen tan santa ocupación querer aprender a leer, y por eso me ha ocurrido a veces prohibir durante mucho tiempo este ejercicio aun a aquellas que ya sabían un poco.

Es cierto que nuestras cartas llegan algo retrasadas, y creo que el conducto más rápido y seguro es el de mi hijo, porque aunque no esté en París, no deja de llegar el correo al colegio de Bons Enfants.

Estoy abusando de su paciencia y le ruego me perdone y me haga el honor de creer que soy, señor, su muy humilde y obediente servidora.

  1. Clemencia Ferré. Estuvo en Angers de enero 1640 a abril 1644. Enviada después a Liancourt, y a Chars en 1657.