Señor:
He recibido las cien libras que me ha enviado usted; le suplico se tome la molestia de decirme cuántas camisas quiere, cuántas cofias y cuántos pañuelos, y todo lo que necesite.
Estoy muy contrariada de que la bolsa de tela sea demasiado grande; le envío un cubrecáliz y le ruego me diga si está bien; no dejaré de hacer con la ayuda de Dios todo lo que desee. Es usted demasiado indulgente conmigo. Le agradezco humildemente el honor que dispensa usted a mi hijo, para quien va a ser el bien que ahora le proporciona. Quiera Dios que sepa aprovecharlo y ser agradecido a todas sus bondades. Le encomiendo siempre a sus oraciones juntamente conmigo, que soy su humilde servidora.







