Los mártires de la Familia Vicenciana en el siglo XX: El periodo comunista (1951-1978)

Francisco Javier Fernández ChentoHistoria sin categorizarLeave a Comment

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Author: Milan Sásik, C.M. y Anton Stres, C.M. .
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Introducción

En Checoslovaquia, en la noche del 3 al 4 de Mayo de 1950, la Policía de Estado atacó nuestra casa de Banská Bistrica. El superior de la casa, el P. Agustín Mikula, no estaba en la casa. La Policía deportó a todos los residentes de nuestra Escuela apostólica: el P. gtefan Kri.ws­tín, el P. Rudolf Puchovsky, el Hermano Rudolf Lorenc, los seminaris­tas y los novicios, entre los cuales estaba Jan Havlik. Los padres fueron deportados a la gran casa de los Salesianos de Hronsky Benadik, con otros religiosos (Capuchinos, franciscanos, etc.). Algunos días más tarde, el P. Puchovsky y el P. Krigtín se escaparon. El P. Puchovski se escondió durante ocho años, así como otros dos cohermanos, los PP. Hutyra y Oriesek. Los jóvenes fueron deportados a Kostolna para construir un dique sobre el río Vah, llamado «dique de los jóvenes». Algunos meses más tarde, los jóvenes del Seminario Interno pudieron regresar a la casa. Los seminaristas, diocesanos, religiosos y coherma­nos, fueron obligados a hacer el «servicio militar» durante tres años y medio. El P. .tefan Kri’s’tín, con la ayuda de laicos e Hijas de la Cari­dad, encontró en Nitra una casa adecuada donde, a partir de Septiem­bre de 1950, seis de nuestros jóvenes comenzaron a estudiar en un seminario clandestino. Los PP. Puchovski y Oriesek ayudaron en la for­mación. El 29 de Octubre de 1951, la Policía de Estado arrestó al P. Krigtín y a los 6 seminaristas, entre los que se encontraba Jan Hav­lik. Durante 15 meses sufrieron interrogatorios tortura y hambre… y, el 5 de Febrero de 1953 su proceso acabó con la condena siguiente: el P. gtefan Krigtín condenado a cadena perpetua (cambiada después en 20 años de reclusión; cumplió en total 13 años de trabajos forzados en las minas); el seminarista Jan Havlik, condenado a 10 años de prisión (de los que cumplió 11). En el curso del proceso, nuestros cohermanos y estudiantes fueron condenados a penas que totalizaron 129 años de prisión ().).

Al final de la segunda guerra mundial el Partido comunista tomó el poder en Yugoslavia, durante la guerra había organizado la resistencia con la intención muy marcada de tomar el poder y de llevar a cabo la revolución comunista. Por esta razón, durante la ocupación alemana (1941-1945), había ya «liquidado» en la clandestinidad a centenares de compatriotas no comunistas acusándoles de colaborar con la ocupa­ción nazi. Así, durante esta ocupación extranjera, hubo una verdadera guerra civil entre los partisanos y los adversarios de la revolución comunista. La Iglesia católica se puso generalmente al lado de los adversarios del comunismo, lo que le valió una persecución particular­mente dura después de la llegada de los comunistas al poder. Además, hoy es claro que el régimen comunista buscaba la separación de la Igle­sia del país de la Iglesia católica universal y la creación de una Iglesia católica cismática y «patriota».

Las Hijas de la Caridad no fueron excepción. Al final de la segunda guerra mundial su Provincia estaba muy viva si se piensa que el 31 de Diciembre de 1945, de una población de un millón y medio de habi­tantes en Eslovenia, ella tenía 1140 Hermanas. Trabajaban en sus siete escuelas y hospitales y en quince hospitales públicos. La persecución comenzó inmediatamente después de la guerra, pero fue más dura durante los años 1947-1949. Progresivamente el poder revolucionario se apoderó de los establecimientos de las Hermanas encarcelando a algu­nas de ellas, confiscando sus propiedades y echándolas de los estable­cimientos públicos. Por una ironía de la historia, el golpe más duro se produjo el 8 de Marzo de 1948, celebrado por los comunistas como la Jornada de la mujer. Este mismo día, en todos los hospitales donde ellas trabajaban todavía, las Hermanas fueron convocadas y se les hizo saber que debían abandonar los lugares aquel mismo día. Así, en un sólo día, 249 Hermanas se encontraron en la calle. La casa provincial era demasiado pequeña para acogerlas y muchas de entre ellas volvie­ron a sus familias. El régimen les propuso dejar la Compañía, abando­nar el habito religioso y romper todas las relaciones con sus superiores. Con esta condición, les ofrecía la posibilidad de contratarlas de nuevo en un plazo de 15 días. Con excepción de una Hermana que había cola­borado con los comunistas y había ya dejado la Compañía, ninguna otra aceptó esta oferta.

La expulsión de las Hermanas de sus casas y de los otros estable­cimientos fue generalmente acompañada de interrogatorios y de encar­celamientos provisionales. Pero hubo también verdaderos procesos ante los tribunales donde las Hermanas fueron condenadas a penas de pri­sión desde meses a algunos años. Un total de 42 Hermanas pasaron por las cárceles o los campos de trabajos forzados. En 1948 una Hermana murió en prisión.

Progresivamente, la provincia se reorganizó enviando a las herma­nas a Serbia y Macedonia donde faltaba personal de enseñanza cuali­ficado, por lo que fueron recibidas con los brazos abiertos. Pero en realidad fue una verdadera hemorragia ya que tuvieron que dejar su región católica para ir a regiones no católicas donde su presencia se mantuvo sin fruto en el plan vocacional. En contrapartida, su presen­cia en el medio ortodoxo ha tenido un papel muy importante en el plan del ecumenismo (Anton Stres, C.M.).

Mártires de la Congregación de la Misión

1. Jan HAVLIK, C.M., seminarista de la Provincia de Eslovaquia, nació en Dubovce el 12 de Febrero de 1928 y murió el 27 de Diciembre de 1965 en el camino de Skalica.

Jan Havlik acabó sus estudios secundarios en Banska Bystrika. El 29 de Octubre de 1951 fue arrestado con otros seminaristas de la Congregación de la Misión en el seminario clandestino de Nitra. Durante seis meses fue interrogado y torturado por la terrible Policía de Estado, sufriendo hambre y frío. Después de un proceso, que duró del 3 al 5 de Febrero, fue condenado a 10 años de prisión. Fue condenado por motivos estrictamente religiosos: el estudio de teología en un seminario clandestino. Era claro que los malos tratos y las torturas que sufrió en prisión debían servir para destruir su personalidad. Lo prolongado de su pena, un año en prisión, sin otro proceso, testimonia que siguió fiel a su vocación, sin aceptar ningún compromiso. En la prisión, dio testimonio de su fe de forma heroica. Pasó el último periodo de su encarcelamiento en Valdice, donde también fue interrogado, maltratado, torturado, privado de alimentos y padeciendo frío. Siempre se comportó con gran fe y valor. Después de 11 arios de prisión fue liberado el 28 de Octubre de 1962.

Enfermo del corazón, y teniendo otros problemas de salud, murió a la edad de 37 arios en el camino hacia Skalica, el 27 de Diciembre de 1965, cuando iba a casa de su hermano a visitarle. Su tumba se encuentra en el cementerio de su pueblo natal, en Dubovce, cerca de Vlékovce.

Vivió santamente. Era piadoso, dotado para el canto y la palabra. Le gustaba rezar a la Santísima Virgen y era muy fervoroso en la oración.

2. Padre Jan HUTYRA, C.M. miembro de la Provincia de Eslovaquia, nació en Jablonov el 1 de Febrero de 1912 y murió en Brno el 27 de Febrero de 1978.

Poco antes del fin de la primera guerra mundial el P. Hutyra, intentó salvar la vida de 20 persona.s en Ladce, retenidas como rehenes y condenadas a muerte por los alemanes en represalia por un atentado. Él fue a hablar personalmente con los oficiales alemanes y ofreció su vida y la de las 19 Hijas de la Caridad voluntarias para morir en lugar de los 20 condenados inocentes. Pero los oficiales rehusaron y solo perdonaron a uno de ellos.

En 1947, el P. Hutyra participó en la Asamblea General de la Congregación de la Misión, así como en la canonización de Catalina Labouré, H.C. Durante su viaje fue seguido y espiado por la policía secreta. A su regreso a Bratislava, fue arrestado, encarcelado y duramente apaleado. Tuvo que ser hospitalizado en Turcianski, donde permaneció hasta el fin del mes de Mayo de 1950.

Pero, el mismo año, fue arrestado por la policía secreta, con otros cohermanos, por la difusión de literatura religiosa. Fue encarcelado en los campos de concentración de Bac, Podoline y Beluske Slatiny. Consiguió escapar del campo y estuvo escondido hasta 1958. Desde allí, en la clandestinidad, seguía escribiendo y difundiendo literatura religiosa. Era muy prudente y no tenía contacto nada más que con algunos cohermanos y Hermanas. La policía de Estado encontró su pista y en 1958 le arrestó. Fue de nuevo interrogado y duramente torturado. Fue condenado a 10 arios de prisión. Encarcelado en Valdice y después en Bory. Durante mucho tiempo tuvo que tra­bajar en el cristal cosa muy nociva para su salud.

Por intervención del Papa Pablo VI en 1965 el P. Hutyra obtuvo la gracia de la liberación junto con otros prisioneros. Pero no recibió autorización para ejercer el sacerdocio. Debió trabajar como laico en un hospital de Praga. Continuó ocupándose en secreto de la Familia Vicenciana, de la formación y de la pastoral vocacional.

Todos los que mantuvieron contacto con él confirman sus cuali­dades extraordinarias, su capacidad de vivir en medio de las dificul­tades, su sabiduría pastoral, su fe apostólica, su incorruptibilidad y su diplomacia. Hasta el final de su vida estuvo controlado por la policía.

Los terribles interrogatorios que sufrió por parte de la policía alteraron su salud que no se restableció jamás. Varias veces fue apa­leado hasta perder el conocimiento. Los testigos aseguran que du­rante uno de los interrogatorios le metieron agujas entre las uñas de las manos. Estas torturas le provocaron graves enfermedades. El P. Hutyra murió el 27 de Febrero de 1978 a los 66 años en Brno donde está enterrado.

Mártires de la Compañía de las Hijas de la Caridad

1. Sor Valeria BOJC, H.C., miembro de la Provincia de Eslovenia, nació el 4 de Diciembre de 1904 y falleció el 5 de Abril de 1951.

En 1947, los comunistas que eran dueños absolutos del estado yugoslavo emprendieron la persecución religiosa. Entre 1947 y 1949 hubo, solamente en Eslovenia, alrededor de cien sacerdotes en­carcelados, así como gran número de laicos y religiosas, entre ellas 40 HH.CC. de la Provincia. Fueron acusados de diversas cosas, pero el motivo principal era su pertenencia a la Iglesia Católica.

Sor Bojc fue arrestada por la policía secreta el 1 de Septiembre de 1948 en Dedinje-Belgrado en Serbia (OZNA) después encarcelada hasta su muerte.

Estaba muy débil debido a los malos tratamientos y al hambre, sobre todo durante los cuatro meses de detención en la celda más rigurosa (calabozo). Cayó enferma y no recibió ningún cuidado. En peligro de muerte fue transferida al hospital de la prisión donde murió el 5 de Abril de 1951.

2. Sor Florinda Bárbara BONIGHOVÁ, H.C, miembro de la Provin­cia de Checoslovaquia, nació el 21 de Diciembre de 1894 en Wen­gaithen, Eslovaquia, murió el 31 de Marzo de 1956 en la prisión de Praga-Pankrác.

Después de la primera guerra mundial Sor Florina Bárbara Bónignova fue nombrada Hermana Sirviente de la comunidad de Hermanas del hospital de Kremnica. No tenía nada más que 8 años de vocación, lo que demuestra sus grandes cualidades. Después fue responsable del hospital de Ruiomberok. En 1934 fue nombrada Ecónoma Provincial en Ladce. De 1940 a 1948 fue Hermana Sir­viente en el hospital de Levocéa y más tarde del hospital de Nitra, donde fue arrestada en 1951.

En esta época, gobernaba el régimen comunista. Algunos jóvenes aspirantes de la Congregación de la Misión estaban en Nitra, cerca del hospital donde trabajaban las Hijas de la Caridad. El P. gtefan Kriaín, de la Congregación de la Misión, formaba a los jóvenes en la clandestinidad. Sor Florina, Hermana Sirviente de la comunidad de Nitra, ayudaba a las Hermanas en todos los campos. Rápidamente la policía secreta descubrió la formación clandestina dada por los cohermanos. Los jóvenes y el P. gtefan Krigtín fueron arrestados. Poco después, el 1 de Noviembre de 1951, Sor Florina fue también arrestada. En Nitra fue sometida a interrogatorios. Después fue transferida de la prisión al hospital, donde la trataron de una pleu­resía y de diabetes. Aunque estaba estrechamente vigilada, algunas Hermanas pudieron ir a verla, Sor Florina estaba serena y resignada a la voluntad de Dios. Después de una semana de tratamiento médico regresó a la cárcel donde fue sometida de nuevo a interrogatorios. No nos ha sido posible conocer los detalles, pero, según las prácticas de esta época, los interrogatorios eran muy penosos para los sospecho­sos que, con frecuencia eran sometidos a torturas.

El 3 de Noviembre de 1953, tuvo lugar en el tribunal el proceso «Krigtín y sus compañeros». Cuando se le concedió la palabra Sor Florina, expresó brevemente: «Yo respeto al Santo Padre y quiero permanecer fiel a la iglesia y a mi vocación, incluso si ello me cuesta la vida. Es verdad que yo socorría a quienes tenían necesidad, pero ese es mi deber de cristiana».

Fue condenada a 15 años de prisión. Razón: «Alta traición». Des­pués de un corto periodo de encarcelamiento en Pardubice, fue tras­ladada a Praga-Pankrác. Lo que vivió en esa prisión nos es desco­nocido. Después de su muerte fue enterrada en una fosa común en Praha-Dáblice.

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