La historia de «The passage»

Francisco Javier Fernández ChentoCambio sistémicoLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Ellen Flynn, H.C. · Traductor: Jaime Corera, C.M.. · Año publicación original: 2008.
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Los comienzos

Las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl han estado pre­sentes en St. Vincent’s Center, en Carlisle Place, Londres, desde 1863. El trabajo por los sin techo y por los pobres que tiene lugar hoy allí tiene una historia de casi 150 años, aunque el estilo de tra­bajo se ha desarrollado y ha ido cambiando a lo largo de los años.

Construido para ellas por bienhechores generosos del aquel tiempo, St. Vincent’s Center fue una de sus primeras casas en Gran Bretaña. En línea con la actividad principal de las Hijas de la Caridad (servicio a los pobres y el alivio de la pobreza) la primera misión de las hermanas en Carlisle Place era el recibir y atender a mujeres inocentes y a niños salidos de la gran prisión que ocupaba el lugar en que se encuentra hoy la catedral de Westminster, y que se extendía casi hasta Westminster Abbey. La filosofía que preva­lecía en aquel tiempo veía la pobreza como un crimen, y en conse­cuencia metía a los pobres en prisión, considerándolos inútiles para la sociedad. Por medio de la intervención política local y de la influencia importante del cardinal Manning, las hermanas pusieron en marcha en su edificio una lavandería, una cocina económica, talleres, un orfanato, y una escuela

Las guerras mundiales

Una característica de la casa de Carlisle Place ha sido la dispo­nibilidad de las hermanas y la facilidad para trabajar en armonía con el gobierno local. Durante la primera guerra mundial se insta­ló dentro del edificio un hospital auxiliar, mientras que en la segun­da guerra mundial el edificio entero se convirtió en un gran centro de distribución de alimentos. Se suprimió el orfanato después de la guerra, pues se pensó que el edificio era demasiado viejo y mal estructurado para ese tipo de actividad. Luego se pusieron en mar­cha dos proyectos. Uno para albergar a las que hoy denominaría­mos «trabajadoras clave» («key workers»): mujeres jóvenes profe­sionales fundamentales para el esfuerzo de la post-guerra, que no hubieran podido vivir cerca de no ser en nuestro edificio. El otro era para otro grupo muy diferente, jóvenes perdidas por las calles de Londres o huidas de sus familias por razón de un embarazo indeseado o de alguna otra tragedia que les había expulsado de sus hogares.

El nacimiento de «The Passage»

La escuela siguió floreciendo hasta los primeros años 70, cuan­do fue trasladada a su lugar actual al lado de la catedral. En los últi­mos años 70 se estableció en su lugar una pequeña escuela para gente con necesidades educativas especiales. El espacio sobrante atrajo la atención de un constructor que propuso convertir todo el edificio en plantas de usos independientes. Mientras tanto, las her­manas empezaron de nuevo a repartir bocadillos a gente sin techo que buscaba refugio en los alrededores de la estación Victoria.

Cuando la compañía constructora Chalice Housing abandonó el proyecto en 1979, el cardinal Hume organizó una reunión entre los rectores de la catedral y las Hijas de la Caridad para ver cuál podía ser el paso siguiente. Todas las partes interesadas se mostra­ban preocupadas por el gran número de gente vulnerable que vivía en la calle alrededor de la catedral y en Cathedral Piazza. El carde­nal Hume se mostraba especialmente interesado en que las Hijas de la Caridad, dada su dedicación específica a los pobres, pusieran en marcha un proyecto en el sótano del edificio de Carlisle Place.

Todos los grupos participantes coincidieron en iniciar un cen­tro de día para gente sin hogar, sobre todo para los que dormían al aire libre en el centro de Londres. Abrieron el centro las hermanas en octubre de 1980, y así nació el «The Passage Day Center» (Centro de Día de «El Pasaje»). Ha crecido hasta convertirse en uno de los más grandes de Europa; cada año recibe casi 50.000 visitas de unas 7.000 personas que no tienen vivienda o la tienen muy pre­caria, que vienen con problemas de salud, vivienda o trabajo, o buscando una comida caliente, una ducha o ropa limpia. Todo esto, y más cosas, se lleva a cabo desde el sótano del edificio. «The Passage» ha llegado a ser desde entonces una organización de cari­dad por sí misma, y un proyecto con raíces y espíritu vicencianos, animado y mantenido por un gran número de colaboradores de todas las clases y profesiones. La directora ejecutiva actual es una hija de la caridad, y el carácter cristiano y vicenciano está protegi­do por la estructura de la dirección del centro.

Misión

La misión de «The Passage» es proporcionar recursos que ani­man, inspiran y desafían a la gente sin techo a transformar sus vidas por medio de proyectos tales como el centro de día, un servi­cio de atención en la calle misma, y dos proyectos de residencia, «Passage House» y «Montfort House». La gente sin techo incluye a los que duermen en las calles y a los que tienen viviendas muy precarias. «The Passage» tiene actualmente un presupuesto ordina­rio de 3 millones y medio de libras. Recibe parte de esa cantidad de los gobiernos local y central, pero recauda más del 50% de origen voluntario y caritativo.

Los que vienen a «The Passage» son víctimas de toda clase de miserias humanas desde problemas de salud a rupturas familiares, desde falta de trabajo a pérdida de sus propiedades. Muchos han perdido la autoestima y hasta su sentido de identidad. Se han con­vertido en gente sin nombre y sin voz, socialmente excluidos. Con frecuencia duermen en la calle, o en refugios muy pobres. Con fre­cuencia la respuesta del público sobre estas víctimas es de conde­na, o simplemente de pretender ignorar el problema. .

Exclusión social

En Gran Bretaña la pobreza con frecuencia se oculta o se disi­mula, no siempre se reconoce abiertamente. En particular los sin techo suelen vivir totalmente solos y aislados, sin ningún sentido de lo que es la vida en común, sin ningún sentido de pertenencia. La legislación y los sistemas de ayudas pueden serles incluso per­judiciales, pues se encuentran al margen de toda «norma». Las reacciones de la sociedad oscilan con frecuencia entre la preocupa­ción por ellos y el control. El dormir en las calles lo califican muchos como mero comportamiento «antisocial».

Para oponerse a estos problemas, «The Passage» insiste en la importancia de servir a las personas individuales con respeto y sen­tido de su dignidad, e intenta proporcionar servicios de calidad que refuercen, devuelvan la confianza y sean signos de inclusión social para todos aquellos que nos ayudan y para todos los que observan nuestro trabajo.

Nuestros servicios están pensados para funcionar con la cola­boración de la misma gente a romper los círculos de la pobreza y mejorar la calidad de vida. El trabajar contra la pobreza en el pri­mer mundo puede a veces significar el ser bloqueado constante­mente por los programas oficiales y por la legislación. Por ello «The Passage» recibe abiertamente dinero del gobierno y participa en el diálogo político con vistas a tener influencia. Colabora con el público local para educar y concienciar a la opinión pública, cons­truye puentes entre los diferentes sectores, y trabaja en colabora­ción con otras agencias voluntarias. De esta manera «The Passage» busca desafiar y transformar a la comunidad circundante dentro de la que actúa, así como también a las vidas de los pobres individua­les.

Situación

«The Passage» es una institución situada en un lugar más bien sorprendente para una obra tan visible a favor de los pobres. Está rodeada de poder y de riqueza, cerca de la sede del gobierno britá­nico y del palacio de Buckingham. Las residencias a su alrededor son caras y opulentas. A los que trabajan en las oficinas del gobier­no cercanas, en sedes de empresas de negocios y de empresas comerciales, esta cercanía tan fuera de lo ordinario les resulta dolo­rosa, desafiante y molesta, todo a la vez.

Sin embargo esta cercanía es la clave de los servicios de «The Passage» y su presencia en primera línea a favor de los sin techo. Se ha llegado a conocerla como «El salón de llegada a Gran Bretaña de la gente sin techo» por su cercanía al gran complejo intermodal de la estación Victoria, que incluye la manera más bara­ta de llegar a Londres, la estación de autobuses. La gente llega de todas partes de Gran Bretaña, al quedarse sin vivienda por una variedad de razones; refugiados, sobre todo africanos, de varias naciones, emigrantes por razones económicas de toda Europa (sobre todo del este de Europa, al escribir esto). Todas estas causas llenan «The Passage» continuamente con una población fluctuante de más de 250 personas cada día, el 20% de los cuales son nuevos cada semana. Por eso el centro de día es a la vez una puerta de entrada y una refugio de seguridad.

Inspiración ética y valores

La doctrina social de la Iglesia de hoy es muy clara en relación a la opción preferencial por los pobres y el derecho fundamental de toda persona a la vida, la libertad, la educación, a fundar una fami­lia, a tener propiedad (o a tener una vivienda), y a recibir un sala­rio justo (que sea suficiente para mantener una familia). «Estos derechos, junto con los deberes que van con ellos, brotan de nues­tra naturaleza como seres humanos, y debemos respetar y proteger de una manera especial a los que no tienen la capacidad o la impor­tancia social suficiente para defender esos derechos por sí mismos, los pobres, los enfermos, los que no han recibido una educación, los que no tienen una vivienda.» (Stratford Caldecott, The Church’s Social Teaching — A Way In, CTS, 2001, 52)

Además de inspirarse en la doctrina social católica, «The Passage» encuentra su inspiración ética en la enseñanza y ejemplo de san Vicente de Paúl, que fundó junto con santa Luisa de Marillac la Compañía de las Hijas de la Caridad en el año1633. Vicente servía a los pobres como quien sirve en ellos a Cristo mismo. Pedía a quienes le seguían que buscaran a los más pobres y los más abandonados, y les sirvieran con un respeto lleno de amor. Tenía poca paciencia con los entusiasmos volátiles y exigía una dedicación práctica constante, a través de la cual aplicar la compasión a acciones prácticas. No quería que se juzgara a los pobres, y quería que se cultivara una capacidad de escucharlos que reconociera la dignidad de los pobres. Promovió obras que capaci­taran a los pobres para mejorar su calidad de vida y no permanecer en la pobreza, e insistía en que los pobres son enteramente seres humanos con necesidades materiales y espirituales, dotados de capacidad emotiva y de inteligencia, y en que cada persona por entero debería ser valorada y tratada con dignidad, aunque sus atri­butos humanos estuvieran encubiertos por sus necesidades.

San Vicente de Paúl creía en el trabajo participado y en colabo­ración con quienquiera que fuera de cualquier condición que pudie­ra prestarle ayuda en conseguir una mejora para los pobres. Se inspiraba en los evangelios, en los que se encuentran muchos encuentros de Jesús con los necesitados para darles ánimo y curar­los. «The Passage» y los que trabajan en esa institución quieren seguir funcionando inspirados por esos valores permanentes, inclu­yendo en ellos las ricas y diversas culturas de sus miembros, clien­tes, voluntarios y miembros del equipo directivo. Por ello «The Passage» ha trabajado siempre con los miembros más marginados de la sociedad y es ahora una institución de gran importancia en Londres y sobre todo en la zona de Westminster, donde se encuen­tra en la avanzadilla para atender las necesidades más urgentes. Trabajando con otros del área del voluntariado y con otros secto­res, «The Passage» da la bienvenida y busca el cambio y la innova­ción, respondiendo a los cambios en el ambiente que le rodea, basándose en valores que tienen más de cuatrocientos años de his­toria.

Las actividades de «The Passage» se basan en la ayuda de unos 200 voluntarios, que contribuyen mucho a su buen funcionamien­to, y sin la cual ayuda algunas de esas actividades no existirían o serian excesivamente caras. Es imposible calcular el valor de su contribución en tiempo libre al trabajo de «The Passage».

Servicios actuales

«The Passage» ofrece una serie de servicios para hacer crecer la auto-confianza de la gente sin techo, y para ayudarles a adquirir una forma de vida estabilizada. El centro de día se abrió en 1980 con un empleado y tres voluntarios, y hoy cuenta con cuatro pro­yectos que emplean a 50 personas en la dirección y a doscientos voluntarios.

Servicio externo

El equipo de servicio externo de «The Passage» trabaja en cola­boración con el concejo de Westminster City y otros contribuyen­tes para reducir el número de los que duermen en la calle. Tiene acceso a las facilidades de centros de día y de pensiones de toda la zona e intenta encontrar el servicio más apropiado para cada indi­viduo. El equipo trabaja también en ayudar a la gente a volver a sus lugares de origen, si es posible, y para orientar a la gente a prescin­dir de los servicios para los sin techo si hay alguna otra opción más apropiada.

El Centro de Día de «The Passage»

El Centro de Día de «The Passage» atiende cada día a unas dos­cientas personas y proporciona los servicios siguientes:

  • Valoración y remisión, que incluyen admisión al Centro de Día de «The Pasaje», interacción social, recogida de informa­ción, y remisión a un servicio apropiado interno o externo.
  • Servicios primarios, que incluyen alimentos, ropa, lavande­ría, duchas. Se cobra una pequeña cantidad por la comida y la ropa, dato en consonancia con nuestro ethos de ayudar a la gente a volver a ser independientes. Este servicio no podría funcionar sin la ayuda considerable de voluntarios.
  • Servicios de salud, que incluyen evaluación por un equipo de salud mental, un equipo de maltratos importantes, y una autoridad local de salud dirigida por el Servicio Personal de Salud, con enfermeras en prácticas y visitas regulares de doctores.
  • Servicios de vivienda y asesoramiento, que incluyen entre­vistas con un experto en viviendas, acceso a facilidades modestas, consejo y ayuda práctica en casos de pérdida de identificación, además de acceso y de asesoramiento acerca de ayudas públicas.
  • Servicios de educación, de capacitación y de empleo, que incluyen preparación para encontrar empleo, experiencia laboral, preparación de currículos y búsqueda de empleo, una variedad de capacitaciones, conocimiento de ordenadores y de internet, proyectos de publicación, ayuda de monitores (sobre todo para los que están pasando por cambios de vida), formación en capacidades vitales, alfabetización y ayuda para aprender inglés como lengua extranjera.

Todos estos servicios del Centro de Día colaboran con un gran número de colaboraciones exteriores y de servicios satélites, tanto sobre el lugar como en otros lugares, con los que están relaciona­dos muy de cerca.

En un año normal «The Passage» ve a unas 5.000 personas diferentes distribuidas de la siguiente manera: 88% varones, 12% mujeres; 80% dicen que duermen al aire libre; 43% son británicos, 12% irlandeses, 16% del este de Europa (aunque este porcentaje ha estado alrededor del 35% en tiempos recientes); alrededor de la ter­cera parte tiene problemas de alcohol y la tercera parte problemas de drogas; 37% tienen problemas de salud mental; cada vez con mayor frecuencia algunos individuos tienen un problema doble (abuso de varias sustancias y/o un problema de salud mental).

El Centro de Día ha crecido considerablemente, y su ubicación actual en el sótano no es adecuada. Hay problema de espacio.

«Passage House»

«The Passage» tiene experien­cia específica en manejar un pro­yecto que supone un capital gran­de: la compra y adecuación del edificio que es ahora «Passage House», inaugurado en el año 2000.

«Passage House» es un refugio de emergencia con 47 camas en el piso bajo para gente que viene de vivir en la calle. Ofrece una evaluación y un plan de atención a cada persona que llega para quedarse un tiempo corto; desde allí se les remite a otras residencias de tiempo más largo o a otros estable­cimientos de salud, y a veces a viviendas individuales o comparti­das de estancia más permanente. Otra unidad ofrece ayuda a los que desean volver a trabajar. Este proyecto está situado en un lugar cercano, y en este momento se está ampliando.

«Montfort House»

«Montfort House» cuenta con 16 apartamentos para preparar a la gente a vivir en su propia vivienda de una manera permanente. La dirección proporciona ayuda individual a los interesados en cada estadio de la preparación, dando atención especial a sus capa­cidades personales, asesorándoles en sus necesidades y centrándo­se en actividades que ayuden a facilitar futuros inquilinatos. La estancia media es de nueve meses. Este proyecto está situado en dos plantas encima del centro de día en St. Vincent’s Center, y es bien conocido por su alta calidad. Hay planes para ampliarlo a 24 unidades en el futuro.

Resultados

En el año 2006 los resultados totales conseguidos incluyeron a 140 personas que se mudaron de nuestros proyectos de residencia a sus propias viviendas; se ayudó a 290 clientes a otras residencias desde el Centro de Día: 171 abandonaron la vida en la calle en la zona con la ayuda de «Streetlink»; 111 personas se prestaron a pro­gramas de desintoxicación y de rehabilitación (1.207 casos hasta ahora), 15 diagnósticos de salud mental (en total hasta ahora 1.640 casos), que terminan normalmente por ser hospitalizados; 1.293 asistidos por equipos de derechos a la asistencia social, incluyendo a 194 que habían perdido toda su documentación de identidad, que hubo que rehacer; ayuda a 122 búsquedas de trabajo (627 búsque­das en Internet); 56 personas consiguieron trabajos de pleno empleo; 141 cuentas bancarias abiertas y 34 a los que se dio aseso­ramiento económico; varios otros cientos participaron en forma­ción profesional, clases de alfabetización, y otras actividades.

El corazón de «The Passage» y su visión

En «The Passage» se unen inseparablemente nuestro ethos, nuestros valores y el trabajo de capellanía, animando a meditar en lo que hay de verdadero y de significativo en las vidas de la gente, y tratando de guiar a todos a centrar su visión en los principios por los que quieren acompañarse mutuamente en el viaje de la vida. Los servi­cios son holísti­cos, flexibles, y de duración temporal limi­tada. La atmós­fera que se crea anima a mante­ner relaciones sociales entre todos, y mantiene una referencia constante a los derechos y responsabilidades de la gente. Hay ayuda de monitores a lo largo de todo el proceso para quien quiera aprovecharse de ella. A través de actividades de educación, de formación y de empleo, «The Passage» se convierte en un lugar de elección y de oportunidad para todos los que lo visitan, viven, o trabajan en él como voluntarios. Y así, «The Passage» es una empresa integrada en la que todos sus participantes (los sin techo, los responsables del centro, los voluntarios y los visitantes) son tratados en igualdad, con dignidad y con respeto.

Estos conceptos se encuentran en el corazón mismo de «The Passage», dan vida a toda su estructura, y se expanden en círculos hacia el ambiente exterior, comenzando al micro-nivel de la perso­na individual y creciendo sin cesar hacia el conjunto de la socie­dad. Esos conceptos luchan contra los males de la exclusión social e intentan restaurar la experiencia de totalidad y de curación en la vida de la gente, comprometiéndonos a todos a tener una mayor compasión unos por otros, y a salir de nosotros mismos para diri­girnos a lo que es profundamente humano.

De ese modo «The Passage» intenta ser una organización crea­tiva y flexible a favor de los más vulnerables en nuestra sociedad, con una habilidad incomparable para responder a al conjunto de necesidades, siempre cambiantes, y a la diversidad de los que vie­nen a vernos.

Cambio sistémico

A lo largo de más de 25 años han ocurrido cambios de varios tipos. El servicio ha ido mejorando hacia un nivel de profesionalis­mo que ayuda a muchos a romper con el círculo de la pobreza y de la falta de hogar en que estaban aprisionados. Ahora se espera que la gente sin techo se comprometa a cambiar con nuestra ayuda, sin importar cuánto tiempo lleva el conseguir el cambio. Tenemos una idea clara de lo que es nuestra misión, y nos damos cuenta de que a veces es necesario motivar a la gente para que trabaje con nos­otros. La calidad del trabajo es importante para la gente de fuera que ve lo que estamos haciendo, así como para nuestro equipo de dirección, los voluntarios y la gente sin hogar. El hecho de que pro­porcionamos un servicio de calidad muestra que nos preocupamos por los seres humanos a los que servimos, por baja que sea su auto­estima, o por serios y degradantes que sean los problemas a los que se enfrentan.

Ha sido una práctica importante el hacer un alto de vez en cuando y consolidar lo hecho. Todo cambio necesita un cierto nivel de comprobación práctica para que todos se comprometan con él con confianza. Ninguna empresa caritativa es siempre del todo segura, y un cierto nivel de riesgo es siempre saludable, aunque es muy importante no ser irresponsable y ser consecuente.

Intentamos poner nuestra parte en el ataque contra las causas radicales de la carencia de hogar aceptando dinero de procedencias varias, incluyendo al gobierno, y participando en las estrategias nacionales y locales. Esto nos introduce en el mundo de la política, una posición desde la que podemos influir en la política social. De esto modo intentamos hacer uso de nuestra experiencia y conoci­miento práctico, haciendo de lazo de unión entre los que conceden las subvenciones, los donantes y otras personas. Es muy dificil evaluar todo esto en términos de éxito, pero las relaciones mismas tie­nen un valor enorme, y producen una mayor concienciación y un cambio de actitudes. En varias ocasiones hemos podido impedir la promulgación de leyes que hubieran convertido de hecho en un cri­men el dormir en la calle.

Puede resultar dificil el caminar a lo largo de una soga tirante, y nos esforzamos en buscar el equilibrio entre un número de situa­ciones complicadas que brotan del hecho de llevar a cabo nuestro servicio en una zona residencial opulenta del centro de la ciudad. Una información correcta y una buena comunicación pueden cam­biar la manera de ver las cosas, pero siempre queda una tensión delicada, y las opiniones pueden oscilar con mucha facilidad entre la tolerancia y la hostilidad.

Todo tipo de miseria humana entra por nuestras puertas causa­das por el vivir sin hogar. Trabajando por sí misma, la institución «The Passage» no podría tener ninguna esperanza de éxito, e inten­tar hacerlo sería una especie de arrogancia. Podemos dispen­sar nuestros servi­cios con la ayuda de un gran núme­ro de colaboracio­nes con ONGs y con la ayuda del gobierno. Una parte de nuestra misión ha consistido en promover colabo­raciones y trabajar juntos con otras instituciones para producir un mayor impacto. Hemos descubierto que es esencial el desarrollar relaciones cercanas con colaboradores de sensibilidad similar. La participación en los objetivos nos ha enriquecido, y nos ha dado oportunidades para influir en el futuro y ampliar los círculos del debate. De ese modo el cambio fluye hacia dentro y hacia fuera en nuestras experiencias de colaboración con otros.

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