El nuevo San Lázaro reemplazó al anterior San Lázaro, maltrecho por el saqueo famoso que ocurrió en el 13 de julio de 1789, la víspera de la toma de la fortaleza Parisiense y prisión, la Bastilla. Después de este desastre Jean-Félix Cayla de la Garde, superior general, se refugió en el Palatinado (una región en Alemania moderna), y más tarde en Roma, donde murió en 1800. Se abolieron todas las congregaciones religiosas en Francia y se apoderaron de sus propiedades.
Un decreto de Napoleón, fechado el 24 de mayo de 1804, restableció la Congregación de la Misión. El Padre Dominique Hanon, vicario general francés de 1807 hasta su muerte en 1816, tuvo que sufrir mucho, porque Napoleón suprimió la Congregación nuevamente el 26 de septiembre de 1809. Se encarceló a Hanon de mayo de 1811 hasta el 13 de abril de 1814. La Congregación, restablecida el 3 de febrero de 1816, tuvo que esperar hasta la elección del Padre Charles Verbert para conseguir una casa del gobierno francés. Corno compensación por la pérdida del antiguo San Lázaro, los cohermanos tomaron posesión de esta casa, el Hotel (o residencia en la ciudad) anteriormente «de Lorges.» El estado había adquirido esta casa para la Congregación. La Congregación llegó a ser huésped (el gobierno poseía, y posee todavía, la propiedad, la Congregación tenía/tiene el uso), y la casa abrió definitivamente el 9 de noviembre de 1817. En su tiempo la casa, 95, rue de Sévres, comprendía: (1) una casa principal de tres pisos, con patio y jardín; (2) una sección de dos pisos, sobre la rue de Sévres, junto a la casa principal con dos edificios laterales de un piso cada uno, utilizado corno establos, almacén, y granero de heno; (3) un ala de un piso situada donde se localiza el refectorio actual. La comunidad entró a habitar la casa como podía en cuartos estrechos, y sin capilla. Dijo el P. Etienne: «era el establo de Belén.»
Durante el vicariato del P. Charles Boujard, se puso la piedra angular de la capilla, el 17 de agosto de 1826. Durante el generalato del P. Pierre de Wailly (1827-1828), se continuó la construcción de la capilla, y el arzobispo de París, Hyacinthe de Quélen, la bendijo el 1 de noviembre de 1827. La capilla misma siguió los planes del seminario de Amiens. Poco a poco, la comunidad adquirió propiedades importantes. En 1835 adquirió los números 92, 94, y 96 de la rue de Cherche-Midi, situados atrás de la propiedad actual, y en 1875, el número 90.
Sobre la capilla se construyeron cuartos, los del Pasillo San Mateo, y el dormitorio para el noviciado. El Padre Etienne, ahora superior general, emprendió la construcción del refectorio actual, la sala de oración, un gran número de cuartos en el Pasillo San Marcos, y un oratorio para los novicios. Siempre cuidadoso de la belleza de la capilla, hizo construir el altar principal con sus dos escaleras principales que suben al sepulcro de San Vicente. En 1857, en vista de las necesidades de la comunidad cada vez más numerosa, compró la propiedad al 97, rue de Sévres, y construyó esa ala. Entonces, en 1864, construyó el ala derecha del patio de la entrada principal, y los pasillos laterales de la capilla que resultaba pequeña. En esta misma fecha se reconstruyó la fachada del edificio central, y se añadió un campanario, para anunciar la Congregación a sus vecinos. La última sección comprada es el 93, rue de Sévres, construida por el celoso superior general corno alojamientos para ejercitantes y cohermanos de paso. En cuarenta años San Lázaro había llegado a ser de nuevo un»lugar de resurrección,» como describió San Vicente el antiguo San Lázaro. (Coste, 11: 17)
Eugenio Vicart, primer asistente general por muchos años, podía decir al Padre Etienne, no sin triunfalismo y énfasis: «a nosotros nos encanta verle a usted como nuestro segundo fundador, y si ese título fuese un dia puesto en duda, si un día la Compañía olvidase lo que le debe, las mismas piedras gritarían y nos acusarían de ingratitud.»






