Importancia de la continuidad en las Misiones Populares

Francisco Javier Fernández ChentoMisiones «Ad gentes»Leave a Comment

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Autor: José Vicente Nacher, C.M. · Año publicación original: 1997 · Fuente: Vincentiana.
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Dime una cosa, y después de la Misión Popular, ¿qué ha quedado?, preguntaba un compañero a un sacerdote en cuya parroquia había realizado una misión.

“¿Y después qué?” nos preguntan también a nosotros. Nos puede parecer una pregunta relativa, pero no dudemos que el futuro próximo de las Misiones Populares depende en gran medida de cuáles sean sus “efectos percibidos” por parte de los sacerdotes y agentes de pastoral.

Misiones Populares bien realizadas y con resultados satisfactorios para quienes las solicitaron, son la mejor promoción de nuevas peticiones y la única meta a la que podemos aspirar. Las Misiones Populares son un servicio a la Iglesia y como tal deben “servir” para algo ¡y demostrarlo!.

Naturalmente, si se da una misión es para que después de ella quede algún efecto más o menos constatable. Debe dar respuesta a las expectativas que justificaron su petición. En caso contrario no hacía falta tanto trabajo. La Misión Popular no se justifica en sí misma: responde a unos fines de evangelización y se realiza dentro de un marco pastoral más amplio.

Por todo ello la continuidad es fundamental para la misión y no podemos dejar de tenerla en cuenta en un planteamiento serio de este ministerio.

Las preguntas que nos hacemos y a las que trataremos de responder1 en esta pequeña intervención son:

  • en el tiempo posterior a la misión, ¿cual es el grado de responsabilidad que los misioneros seguimos teniendo en la animación evangélica de aquella comunidad?
  • ¿qué métodos, materiales y dinámicas se deben seguir en una continuidad?
  • ¿debe regresar el Equipo Misionero? ¿cada cuánto tiempo?
  • frente a estilos y concepciones pastorales muy variadas ¿es posible dar respuesta a las auténticas necesidades hoy de la Iglesia?
  • en defintiva, ¿cómo favorecer una adecuada continuidad?

Tradición bíblica y vicenciana

Así como Dios no abandona a su pueblo, así los pastores acompañan a los suyos en el largo camino de la fe. El mismo apóstol Pablo mantenía un fluido contacto con aquellas comunidades que él había evangelizado: estaba al corriente de lo que en ellas sucedía, les escribía, les enviaba a sus colaboradores…

Vicente de Paúl y los primeros misioneros no solo dejaban establecidas Las Caridades en los pueblos misionados, sino que estaba organizada su continuidad. Recordemos que la misma Luisa de Marillac inició su colaboración con Vicente de Paúl como visitadora de las Cofradías de Caridad.

De 1940 a 1965, en España y en otros países, se vivió una época de efervescencia de las Misiones Populares. Muchas parroquias, conforme al derecho canónico vigente entonces, eran misionadas sistemáticamente cada diez años. De alguna manera, esta misma regularidad constituía en sí una continuidad de la misión. En muchos lugares, como por ejemplo en nuestras parroquias, no estaría nada mal recuperar esta costumbre.

Definición

En un ambiente como éste con experiencias y procedencias tan variadas hemos de clarificar a qué nos estamos refiriendo al hablar de continuidad (seguimiento, postmisión) de la Misión Popular. Por nuestra parte, hacemos referencia al tiempo posterior a los días en los cuales actuó directamente (durante unas pocas semanas) el Equipo Misionero.

Más concretamente, nos preocupa aquí la continuidad de la misión en la medida en la cual los misioneros podemos influir en ella: previamente, en su planificación o, más adelante, en su acompañamiento y animación. Es decir, hoy, la continuidad es parte de la misión misma, y por tanto alguna responsabilidad sienten en ella los misioneros. Esto se concreta siempre de mutuo acuerdo con los responsables de la pastoral ordinaria.

No hay que confundir [toco]continuidad de la misión[tondo], con renovación de la misión, o simplemente con que haya perseverancia en algunos de los grupos nacidos durante la misión. Dicha continuidad hace referencia a unos objetivos (dinámicas misioneras, estilo, mensaje, grupos, ministerios laicales, servicios…) por los que la Misión Popular trabajó. Para ello, será de gran ayuda que desde la preparación de la Misión Popular existan unos objetivos amplios que contemplen también su continuidad.

De alguna manera, la Misión Popular, a su vez, es continuidad de la pastoral ordinaria. En ella se inserta y a ella trata de dinamizar y apoyar en sus fines, que en el último término comparte. Durante la continuidad de la misión los fieles de la comunidad han de tomar, definitivamente, conciencia de su protagonismo misionero. Como consecuencia, éste es el tiempo en el que se confirma la parroquia como permanentemente misionera en todos sus acciones y estructuras.

Con palabras sencillas podemos decir que si la Misión Popular significa evangelización, comunión, reconciliación, anuncio, ilusión, compromiso por los pobres… entonces:

la continuidad de la misión ha de consistir en la perseverancia y desarrollo de estos mismos elementos (evangelización, comunión…) asumidos activamente por la comunidad cristiana misionada.

Por último, tratando de definir conceptos, dejemos claro lo que pensamos que NO debe ser la continuidad de la Misión:

  • no debe ser un maquillaje que queda en la parroquia para cubrir deficiencias;
  • no debe ser -necesariamente- un aumento directo en la asistencia a los sacramentos;
  • no debe ser una ayuda permanente para que el párroco trabaje menos;
  • no debe ser, sólo, un recuerdo bonito que no ha afectado nada al corazón de los fieles y a la pastoral ordinaria.

Experiencias, constataciones, opiniones

Así opinan los párrocos misionados

En una encuesta realizada hace tres años en parroquias que habían recibido una Misión Popular constatamos la distinta valoración que merece la postmisión para los párrocos. Frente a los que la ven como el fin último, los hay que no la consideran en absoluto esencial. Predominan los que la califican tan importante como las otras fases.

Preguntados por la repercusión de la Misión en la vida parroquial, no hay nadie que diga que “nula o escasa” aunque sí algunos dicen que fue “pasajera”. La mayor parte la califican de “significativa”, es decir, que ha quedado su influencia en varias cosas.

De las realidades más o menos concretas que quedan después de la misión, los párrocos valoran la creación de determinados grupos específicos (de ancianos, de matrimonios, de catequesis de adultos…).

Es frecuente que continúen reuniéndose las Comunidades Familiares (Asambleas; Grupos de Encuentro) iniciadas en la misión. En proporción tienen mayor continuidad en las parroquias urbanas que en pueblos muy pequeños, donde es difícil encontrar “personal preparado” para hacer de moderadores o animadores. En algún caso es el mismo sacerdote quien está dando directamente las Catequesis Familiares en la casas. En otros lugares, la dificultad que significó reunirse por las casas, fue superada sólo durante la Misión, pero después volvió a surgir, e impidió continuar la dinámica.

En determinadas parroquias los propios párrocos constatan que ha aumentado la participación activa de los laicos y en general que se ha notado un incremento en la conciencia evangelizadora dentro de la misma parroquia.

Mientras en unas la participación en los actos de culto ha aumentado notablemente, en otras no ha variado nada.

En la continuidad, las Comunidades Familiares, por su dinámica particular, necesitan un material preparado especialmente para ellas. A veces se utilizan los que ofrecen los misioneros, otras veces se elaboran propios siguiendo el mismo estilo, o toman catecumenados de adultos editados por las diócesis.

Consultados sobre la idoneidad de una nueva presencia de los misioneros (Renovación de la Misión) las respuestas son variadas, imaginamos que en consonancia con las experiencias habidas. Hay quien no la ve necesaria y quien la pide ya al primer o segundo año. La mayor parte la ven adecuada cuando la solicita el párroco. No quieren cerrar las puertas, pero tampoco implicarse en exceso. Por parte de los párrocos se observa que, si bien desean (necesitan) ayuda, ante todo prefieren mantener su autonomía sin más “interferencias” exteriores que las que ellos mismos pidan.

Alguno propone ya la repetición de la misión (a los 10 años, como en otros tiempos). Los hay que ponderan la visita posterior de los misioneros no sólo como amigos, sino como evangelizadores.

Desde las iglesias locales se espera de la Misión Popular una renovación de la parroquia, pero especialmente un acercamiento a los alejados. La continuidad, como toda la Misión Popular, debe estar integrada dentro de las líneas pastorales de la propia parroquia y diócesis.

Así opinan nuestros Misioneros2

Se reconoce que la post-misión o continuidad es todavía un punto débil de la Misión. Ésta debe existir, pero, se opina que, como parte de la pastoral ordinaria, corresponde en primer lugar a la iniciativa del párroco con quien habrá que concertar toda acción posterior a la Misión. Nunca puede parecer que pretendemos sustituir su papel.

En alguna misión, al cabo de unos años, las Comunidades Familiares no sólo han perseverado, sino que de ellas han nacido nuevas Comunidades. Pero lo más frecuente es una progresiva disminución, para terminar diluyéndose a los tres o cuatro años.

En otros lugares la clave de la continuidad de la misión ha estado en el grupo de matrimonios jóvenes que se formó en la Misión Popular.

Hay que tener prevista la manera cómo los diversos grupos que quedan después de la misión se incorporan a la pastoral parroquial y la enriquecen. Especialmente las personas que se han encontrado con el Señor por primera vez durante la Misión Popular, o las que han vuelto a él, necesitan un lugar donde alimentar adecuadamente esta reciente adhesión.

En general se ha visto que la perseverancia depende mucho de la preparación y entusiasmo de los moderadores de las Comunidades Familiares. Constatan los misioneros que la postmisión está condicionada ya por los primeros pasos de la preparación.

La continuidad es más fácil donde hay un proyecto claro de comunidad. Donde no lo hay, no se sabe que es a lo que hay que dar continuidad. Siempre serán necesarias las personas que en la parroquia se ocupen específicamente de este ministerio.

Se observa después de la misión una mayor conciencia entre los feligreses de lo que es la parroquia. Siempre hay algunos de ellos que se incorporan activamente a colaborar en mayor medida. Durante la continuidad de la misión se refuerza la pastoral de conjunto.

También para los mismos sacerdotes ha supuesto en ocasiones una gran renovación de su ánimo e ilusión pastoral.

Dificultades

Dificultades expresadas por los mismos párrocos

Entre las principales dificultades con que se encuentran las parroquias en el momento de la continuidad podemos señalar la pérdida del entusiasmo con el que se funcionó durante la misma misión, y que más tarde duró poco. Algunos de los “alejados acercados” vuelven a alejarse. Los ya implicados, retoman sus responsabilidades y “ya no pueden más”, el párroco vuelve a sentirse solo y sin el apoyo de los misioneros. Con la expresión [toco]faltó de fuerza[tondo] indican la sensación que tienen de no llegar, de “querer y no poder”, de no tener las personas adecuadas para continuar la misión. Aparece la necesidad y prioridad de la formación de agentes de pastoral.

La falta de material adecuado también es expuesto, aunque algunas provincias han avanzado mucho en este sentido. Proponen concretar mejor las sugerencias que los misioneros hacen.

Dificultades que detectan los misioneros

En el parecer de los misioneros la premisión ya marca cómo será la continuidad. Durante la misión, el empuje del Equipo Misionero es capaz de suplir deficiencias en la preparación, pero después vuelven a surgir los errores del principio.

Otra dificultad, de orden práctico es que la mayoría de los Equipos Provinciales de Misiones no alcanzan a dar continuidad, simplemente porque no tienen tiempo. La agenda se llena cada curso con las misiones de ese año y las correspondientes premisiones. Eso es lo que urge y se hace, pero la continuidad suele estar condicionada a la disponibilidad de misioneros para ocuparse de ella. Haría falta un grupo de misioneros especialmente dedicado a la continuidad.

Los propios sacerdotes son, en algunos casos, el impedimento para una correcta continuidad. Dicho aquí no creo que sorprenda a nadie. A veces es por pasividad; no han dado los pasos necesarios para su organización y animación. Otras veces, simplemente, no han querido cambiar nada de lo que ya tenían antes, y han preferido continuar todo exactamente igual. En uno y otro caso la misión puede quedar como una anécdota.

En muchas ocasiones no existen los suficientes agentes de pastoral que asuman la animación de los nuevos grupos: nuevo grupo de jóvenes sin catequista, matrimonios sin asesor, Comunidades Familiares sin los suficientes Moderadores o sin nadie que prepare a estos… Normalmente, las personas más disponibles ya estaban cargadas de ocupaciones pastorales antes de la misión. Una vez más: ¡prioridad de suscitar y formar agentes de pastoral!

Opciones de continuidad

  1. Una primera opción, la que puede parecer más sencilla para nosotros, es la de no hacer postmisión. Una vez concluida la presencia del Equipo Misionero, éste se despide y los agentes de la pastoral ordinaria asumen la responsabilidad de dar continuidad a la Misión Popular. O dicho de otra manera, retoman sus tareas con lo añadido -en cantidad y en calidad- por la misión. Esto se hace con la convicción de que es a la misma comunidad a quien corresponde ahora perseverar en su propia evangelización.
  2. Otras fórmulas, en cambio, no solamente preveen la continuidad, sino que la misma Misión Popular se concibe y se desarrolla en tres fases que se realizan en tres años consecutivos. Sería, diríamos, como tres misiones seguidas, con un planteamiento de conjunto que se va desarrollando a lo largo del tiempo.
  3. Una opción más tajante es la de asumir ante el obispo la responsabilidad de una parroquia durante dos o tres años. Tiempo durante el cual la parroquia está en misión permanente. Finalizado el contrato ésta se deja. Se espera, que quede ampliamente renovada. Pero esto sería más bien otro tipo de Misión Popular, sin contar con que también tiene sus dificultades.
  4. La Renovación de la Misión (Anexo 1). Es lo más frecuente. El Equipo Misionero regresa a la comunidad misionada, generalmente al año, para, en un corto período de tiempo -tres días a una semana-, revisar, animar y renovar lo que fue la Misión Popular.
    Suele incluir: reunión de evaluación con el párroco y los moderadores de las Comunidades Familiares; convocatoria (hasta tres días) de las Comunidades Familiares que funcionaron durante la misión, también las que no han perseverado; oración y eucaristía diaria; visita a los enfermos en sus casas; encuentro con los jóvenes; celebración con los niños; Misa de Comunidades. Aquí existen diferentes experiencias y objetivos distintos.
  5. En “grandes misiones” pudieron quedar zonas o parroquias menos influenciadas por la misión. Un tiempo más tarde se da una nueva Misión Popular en aquel lugar, quizás tratando de corregir anteriores errores o de incidir en los aspectos que quedaron más flojos en “un primer intento”.
  6. En otras ocasiones el vínculo que mantienen los misioneros se ciñe a momentos puntuales en los que son llamados. Suelen coincidir con fiestas importantes de la parroquia o bien en las programación de las actividades. Se quiere “recuperar” algo de aquel espíritu nuevo que se vivió en la misión. No está exento aquí el grado de amistad personal que dejaron los misioneros.
  7. Hay quienes desde el inicio de la preparación de la misión, exponen un plan detallado (Anexo 2) de los contenidos y métodos de la continuidad, que se considera plenamente parte de la acción a la que se comprometen mutuamente parroquia y Equipo Misionero. Los misioneros regresan: al mes, para la revisión de la misión y planificación de la postmisión; a los seis meses, convocando a las Comunidades Familiares; y al año, para realizar una renovación de la Misión.
  8. Hay también otras experiencias como las misiones de varios meses, pero yo no las conozco. Espero su aportación.

Propuestas

Para que la acción de la Misión Popular beneficie durante tiempo a la comunidad lo más importante es que todos los fieles hayan quedado concienciados de la importancia de evangelizar y que, unidos a sus pastores, dirijan a ese fin las diversas acciones y campos de la parroquia. Y esto más allá de la presencia de los misioneros e incluso del recuerdo explícito de la misión.

En este sentido se encaminan las diversas propuestas que presentamos a continuación y que de una u otra manera ya han sido aplicadas, aunque por separado, en diversos lugares:

La continuidad, (con sus agentes, medios, tiempos, dinámicas, iniciativas, lugares) quede planificada antes de terminar el tiempo fuerte de la misión. En este sentido conviene que se pongan de acuerdo los misioneros con el sacerdote, ya antes del tiempo fuerte de la misión. Planificación detallada debe contemplar:

  • los pasos a dar y sus tiempos;
  • personas encargadas para cada nueva tarea;
  • regularidad de las reuniones;
  • materiales a utilizar y otros medios;
  • prever la próxima presencia, o no, de los misioneros;
  • quién se encargará de preparar a los moderadores;
  • asambleas parroquiales;
  • quién convoca y cuándo a las Comunidades Familiares
  • celebraciones, en los tiempos fuertes, con las Comunidades Familiares;
  • revisiones de la misión y de la continuidad;
  • convocar a aquellas personas que se ofrecieron para colaborar en los compromisos de la misión;
  • dejar creado, al final de la misión, el Equipo de Evangelización Permanente (dando seguimiento al Consejo de Misión parroquial que funcionó durante la preparación y realización)

En cada parroquia debe quedar creado el Equipo de Evangelización Permanente, que puede estar formado, en parte, por aquellos que pertenecieron al Consejo de Misión.

Este Equipo es distinto del Consejo de Pastoral y de cualquier otro grupo o movimiento. En adelante tendrá como finalidad:

  • preocuparse de que la parroquia sea evangelizadora en todos sus campos (sea parroquia misionera)
  • ser la “conciencia misionera” de la parroquia
  • suscitar nuevas iniciativas de evangelización
  • pastoral de alejados
  • la perseverancia de las Comunidades Familiares
  • mantener y desarrollar aquellas aportaciones de la Misión Popular que enriquecieron la parroquia
  • se ocupa también, de la colaboración con las Misiones Ad Gentes

Aunque ya ha sido citado anteriormente insistimos en la importancia que tiene una adecuada formación de Agentes y preparación de materiales.

Como en todo ámbito de la vida, también son importantes los “detalles” humanos, como pueden ser: escribir (por ejemplo en Navidad) a las Comunidades Familiares, visitar a los sacerdotes, acudir a las fiestas parroquiales…

En conexión con otra de las principales finalidades de la Congregación de la Misión sería muy conveniente reunir a los sacerdotes misionados cada cierto tiempo para un retiro o simplemente para un encuentro de revisión.

Potenciando su nueva conciencia misionera se les puede pedir que recen por las nuevas misiones e incluso que colaboren.

Renovación de Misión (tres días)

JUEVES

VIERNES

SÁBADO

DOMINGO

Llegada de los misioneros:Reunión con los agentes de pastoralComunidades Familiares Oración y misa Oración Misa con las Comunidades Familiares. (Asamblea Parroquial)Se pone en común lo vivido.
Visita enfermos Visita enfermos
Comunidades Familiares Niños
Jóvenes Matrimonios

Renovación de Misión (una semana)

DOMINGO

LUNES

MARTES

MIÉRCOLES

JUEVES

VIERNES

SÁBADO

DOMINGO

Inicio de la Renovación en la MisaParroquial Oración y Misa Oración y Misa Oración y Misa Oración y Misa Oración y Misa Oración MIsa de CCFF(Asamblea)Se pone en común lo vivido
Visita Enfermos Vosita Enfermos Visita Enfermos Visita Enfermos Visita Enfermos Fiesta Niños
Reunión con los Agentes de pastoral Preparación moderadores Comunidades Familiares Comunidades Familiares Comunidades Familiares Celebración Penitencia Vigilia joven
Niños Jóvenes (hasta 18 años) Jóvenes (hasta 18 años) Matrimonios Jóvenes (mayores de 18años)

Plan de continuidad (una propuesta)

Debe estar previsto ya desde la preparación de la Misión. En su redacción intervienen junto, al párroco y el Consejo de Pastoral (que asumen su realización), los misioneros (que aportan su experiencia).

  1. La continuidad de la Misión atañe a todos los miembros de la parroquia. Junto al párroco, D. ______________ se van a ocupar especialmente de ello:
    • – ______________
    • – ______________
  2. Como fruto de la inquietud evangelizadora vivida en la Misión Popular se crea el Equipo de Evangelización Permanente, formado por:
    • – ______________ – ______________
    • – ______________ – ______________
    • – ______________ – ______________
    • – ______________ – ______________
  3. Finalizada la misión:encuentro de revisión y aportaciones mutuas entre el Equipo Misionero y el Consejo de Pastoral.
  4. Durante los quince días siguientes al final de la misión, se reúne el Consejo de Pastoral Parroquial para:
    • revisar la Misión Popular, informando de sus conclusiones al Equipo Misionero
    • disolver el Consejo de Misión y crear el Equipo de Evangelización Permanente
    • acoger las iniciativas surgidas durante la Misión
    • convocar, en pocos días, las Comunidades Familiares
    • aplicar a la pastoral ordinaria (sacramentos, enfermos, catequesis, matrimonios…) las novedades que la misión ha aportado en esos campos
    • estudiar nuevas iniciativas que puedan confirmar la dinámica evangelizadora de la parroquia
    • determinar quién se va a ocupar de la preparación de los moderadores de las Comunidades Familiares
  5. En los tiempos fuertes de la liturgia serán convocadas en Asamblea Celebrativa las Comunidades Familiares.
  6. La Renovación de la Misión se tendrá, aproximadamente, al año.
  1. Partimos aquí de la experiencia de las provincias de España y Portugal puesta en común en Valencia, en el Encuentro Interprovicial de los Equipos de Misiones Populares, en 1994.
  2. Recogiendo experiencias de los Equipos de las provincias de España y Portugal.

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