XLV. Respuestas del general a las preguntas de la asamblea
La misma asamblea remitió, según la costumbre de las precedentes, las preguntas que en ella se habían propuesto al juicio del general, para responderlas. Lo que hizo enviando pronto la memoria a las casas de la CM. Se había propuesto en ella pues que no se debía imprimir el segundo tomo del Manuel des ceremonias; llevar después de mediodía a decir el Ángelus a la iglesia o a la sala a donde se va después de comer, los días de ayuno. Cuando el superior no podía hallarse en la asamblea provincial, en cuyo tiempo puede sustituir a un sacerdote, antes o después de la elección del diputado etc. Se respondió que dos sacerdotes versados en las ceremonias, trabajaban en ese segundo volumen, que sería revisado y corregido por otro; que era lícito introducir la costumbre de decir el Ángelus por la tarde, que la sustitución del superior debía hacerse antes de la elección del diputado. Se han de sentar en las asambleas provinciales según el orden marcado en las constituciones. En la lista de los superiores publicada en tiempo de las asambleas, se los escribe siguiendo el rango de su vocación, sin atender a las casas de las que proceden. La costumbre de la CM de confesar, es de estar descubierto, diciendo las oraciones, y también dando la absolución. El ceremoniero debe preguntar al superior dónde le parece que se coloque el celebrante en vísperas, y de ordinario le manda colocarse en el lugar al lado de la epístola. A propósito de las charlas de las órdenes se preguntaba si se habían de hacer en todos los seminarios externos, se ha de seguir el reglamento de la asamblea de 1668.
Siguiendo estas respuestas por donde se puede saber cuáles fueron las preguntas, cuando una casa no puede enviar a la asamblea provincial a causa de la peste u otros justos impedimentos, no es costumbre que se envíe a un sacerdote de otra casa, sino solamente sus propuestas, observando lo que está señalado en las reglas del superior. La reglas particulares de modestia, mencionadas en las reglas comunes, como se dice para los seminaristas externos, encargan que se lean los libros espirituales que hablan de la modestia, y las reglas de urbanidad. No se ha de conceder a no ser raramente la comunión a los laicos, que la piden donde no servimos a la parroquia. Con el parecer del general, si hubiere lugar, se cambiarán los superiores, y los visitadores, mientras se pueda, no se aceptan las fundaciones poco conformes con nuestros ministerios, sino violentados por personas a quienes no se puede resistir; igual, pequeñas fundaciones donde hay escasas rentas y a veces muchas cargas: porque los comienzos siempre suponen esfuerzos. Se ha de reducir en misiones el número de los niños vestidos de ángeles, y hacerlo todo con moderación. No nos hemos de encargar de obtener indulgencias para las cofradías de la Caridad; siendo asunto de ellas. Se preguntó no obstante a continuación, que era de desear tener una teología con el fin de ser uniformes, pero se necesitaría quien la preparase, de lo que no se tenía necesidad en otras partes. A los visitadores toca vigilar por que se observen sus ordenanzas. Leer los avisos dados en la asamblea de 1673 para la mejor observancia de los ejercicios espirituales de la Co; también los de la asamblea de 1668, para que los responsables sean uniformes entre ellos en el modo de enseñar.
A los superiores pertenece proveer con su prudencia para que los sacerdotes jóvenes no se vean abrumados de trabajo, y al visitador para que se desempeñen los ministerios, y que haya suficiente personal para ellos; a unos y otros velar por la educación de los hermanos para mantenerlos dentro del respeto. Mandar leer los decretos de las asambleas y ordenanzas de los superiores generales. Se cambian según necesidad y la posibilidad a los súbditos de una provincia a la otra. La costumbre es al escribir allí donde se halla el general, el visitador y el superior de dirigirles la carta sin sello para echarla si así lo creen. Lo que preguntaron los Polacos en sus asambleas provinciales, si no podían deliberar por la pluralidad de votos renunciar al derecho de venir a la asamblea general, por razón de la peligrosidad de los caminos, de las guerras, de los gastos, etc. La respuesta es que no está conforme a las constituciones. El jueves santo para la comunión de los sacerdotes, se han de atener al uso romano, mientras se pueda, y comulgar en la misa, no en la parroquia, sino del director si es más conveniente. El sábado santo se asiste a la misa del párroco, y si existen pequeñas casas donde no se hagan los oficios de semana santa, conviene ir al lugar más cómodo, para edificar al prójimo, y satisfacer a la devoción del tiempo. Al superior se debe llamar por su nombre Señor N., y no sr. superior, y sr. asistente, etc. En los recreos se sitúa en medio de los demás, y los regentes igual en medio de sus escolares. Se ha de seguir la regla del superior para los depósitos.
La CM deseaba tener seminarios internos en las provincias de Champagne y de Poitou, hasta el presente no había habido, las casas de estas provincias debían contribuir según sus posibles a los gastos necesarios a aquellas donde ya están establecidos; cosa razonable y hacía ya años se había regulado en San Lázaro lo que cada casa debía aportar al año para sostener los gastos necesarios para la educación de la juventud. Se ha visto cómo se había instalado un seminario interno en Lyon. Algunos años después, es decir por el año 1690 se erigió otro en Cahors, una de las mejores casas de la CM, enclavada en la provincia de Guyenne, con una Universidad en la ciudad que podía atraer buenos súbditos. Para comenzar este seminario, se envió a dos seminaristas, uno de París, el otro de Lyon, del que han salido varios buenos obreros. Se han establecido en ambas casas cursos de estudio para los que salen del seminario y a quienes se enviaba a San Lázaro; y se enseña, como en esta primera casa, la filosofía de Barbey y la teología de Grandin, autor fuera de toda sospecha de novedad a quien se ha juzgado como bastante sólido y profundo en primer lugar y además bastante metódico para contribuir a formar el espíritu de la juventud en las ciencias.
En la casa de Roma se enseña a los estudiantes el propio texto de santo Tomás; se habían establecido también otros dos seminarios internos: uno en Toul para la provincia de Champagne, el otro en Angers para la de Poitou. Pero no habiendo proporcionado mucha gente, se trató en la asamblea siguiente de transferir el de Toul, bastante pequeña ciudad de Lorena, a Dijon, que es una ciudad mayor y donde hay más escolares: con todo nunca se empezó, y ambos siguen suprimidos.







