Historia de los Paúles en Cuba: Capítulo VII (BA)

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CRÉDITOS
Autor: Justo Moro-Salvador Larrua · Año publicación original: 2012 · Fuente: Mecanografiado.
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2. La Congregación de la Misión y sus aportes a la cultura y a la sociedad Cubana. El Apostolado de la Prensa, la Radio y la Televisión.

La lista de los aportes que han realizado los Padres Paúles a la cultura y a la sociedad cubana es, además de larga, muy valiosa. Folletos, revistas, colaboraciones escritas para la prensa, para la radio, para la televisión, libros, colegios y contribuciones en las más diversas esferas de los conocimientos y las necesidades humanas. La relación es variada además de muy extensa.

La producción literaria comenzó muy temprano, en el siglo XIX, en forma de algunos folletos como D. Jerónimo Viladás Lamich, escrito en 1883 por el P. Daniel Mejía y otro Jesuita, donde se resume la vida del fundador de la primera comunidad de la Congregación de la Misión en Cuba y que fue publicado en forma de folleto en la revista La Milagrosa. Una Breve Relación de los Solemnes Cultos, impreso tal vez en 1868, que es obra de consulta obligada y de gran valor para la historia de la Iglesia de la Merced, y una relación de las Apariciones de la Milagrosa, impresa muy poco después de la llegada a La Habana de los Padres Paúles en 1863.

El P. Francisco Romero estando en Guantánamo y la Habana llegó a publicar varios libros. El primero fue Razones y Trompetillas, una serie de ensayos sobre el espiritismo. Se tiraron 200 000 ejemplares. Lira y Salterio, colección de poesías, de unas 300 páginas. El Romance de la Huérfana se hizo popular en recitaciones familiares y en actos de final de curso en los Colegios de las Hermanas de la Caridad. Es ya hoy muy raro encontrar un ejemplar de Lira y Salterio.46

Desde los comienzos del siglo XX, los Paúles editaron numerosos folletos, libros y publicaciones periódicas como Cultura, Labora y La Milagrosa. Durante el segundo cuarto del siglo y en los años siguientes, esta labor mostró una clara tendencia a la diversificación de temas. Muestra de ello lo tenemos en las numerosas obras escritas por el P. Chaurrondo y en los diversos artículos escritos en los Anales de la Congregación de la Misión, bajo la inspiración del P. Pedro Vargas, otro gran escritor Paúl.

El primer Visitador de la Congregación, P. Félix García, que era asiduo colaborador del famoso Diario de la Marina y buen versificador, se distinguió también como escritor de temas religiosos. De sus obras se conservan tres opúsculos: Verdades Fundamentales de la Religión Católica (Méjico, 1905), Recuerdo Piadoso por el 50 Aniversario de la Inmaculada Concepción (Méjico, 1904), y El Inocente Pasatiempo de una Madre con sus Niños, que apareció en La Habana, en el Boletín de las Hijas de María, en enero de 1906.

Durante muchos años, hasta 1958, La Merced, en unión de la editorial la Nueva Venecia, tuvo el control de las ediciones artísticas de láminas religiosas por lo menos de 20 imágenes, las más populares de Cuba. Subiendo a millones las que se imprimieron.

yo calculo, que debimos pasar del millón y medio sobre todo de la Milagrosa, la Merced y La Caridad. Todo eso el viento se lo llevó. La Merced se había convertido en un gran centro de propaganda religiosa para toda la isla y hasta para Sur América, a donde la Nueva Venecia mandaba mucha de esa mercancía.

La obra de las Misiones Parroquiales se cuidó siempre de la reproducción del Catecismo de la Doctrina Cristiana, escrito por Monseñor Rafael Guizar y Monseñor Pérez Serántes y editado por el P. Chaurrondo. Se tiraron ocho a diez ediciones, alguna de 250 000 ejemplares, consumiéndose cada año un promedio de 30 a 40 000 ejemplares en dichas misiones.

En Matanzas, sede de un amplio movimiento cultural, no por gusto la ciudad era conocida con el sobrenombre de la «Atenas de Cuba,» la revista Juventud que auspiciaron y fundaron los Padres Juan Álvarez y Francisco Romero, divulgó las cuestiones sociales, culturales e intelectuales de la provincia Yumurina.

Sobre los trabajos realizados por los Padres Paúles en Matanzas se ha dicho que:

Allí preparó y pulió el P. Ponciano Nieto, en gran parte, las materias para la publicación en Madrid de su traducción del francés al castellano la Vida de San Vicente de Paúl, escrita por Bougard y sus libros de primera mano: Historia de la Congregación de la Misión en México, Catalina Laboure, Historia de las Hijas de la Caridad en el Mundo y Luisa de Marillac, que formaban parte de la colección Biblioteca San Vicente de Paúl.

De las aulas del colegio del Sagrado Corazón, en Matanzas, brotó una fuerte corriente intelectual dirigida y encauzada por los Padres Juan Álvarez y Francisco Romero, que escribían tanto para la prensa provincial como para la nacional y fueron fundadores de la revista semanal católica «Juventud» en la que aparecían artículos apologéticos y otros eclesiásticos muy modernos en esa época, cuyo director era el P. Álvarez y que tenía como colaboradores y redactores a los Padres Francisco Romero, Baltasar Cañellas y Rodríguez. El P. Francisco Romero, con su culto e impecable estilo, fue premiado por el Presidente de la República, Dr. Mario García Menocal, por su obra La Conquista de Orán, con ocasión de celebrarse el Centenario de Cisneros, trabajo que fue premiado con 300.00 dólares.'» Este misionero, que fue ganador de varios certámenes literarios y muchas veces escribía utilizando el seudónimo de «Juan del Cerro», escribía agudos y sustanciosos artículos contra el indiferentismo religioso y la propaganda protestante en el semanario El Debate.

Famoso también fue el libro sobre José Antonio Gómez de Bullones, más conocido como «Pepe Antonio», publicado por el P. Florencio García. Nana los hechos de la toma de la Habana por los Ingleses. El libro fue muy bien recibido. Tuvo dos ediciones una, la que él publicó y la otra, cosa curiosa, la que patrocinó el Gobierno Revolucionario en al año 1962, con ocasión del bicentenario de 1762 y que llevaba por título «Pepe Antonio» Biografía del héroe popular cubano Don José Antonio Gómez de Bullones, por el Dr. Florencio García Pbro. C.M.

En 1914, el P Juan Álvarez, Superior del Colegio del Sagrado Corazón de Matanzas, fue nombrado Visitador e implantó en La Habana, de acuerdo con el espíritu Vicenciano, una amplia y efectiva labor de divulgación utilizando varias publicaciones periódicas que dieron un gran servicio a la Iglesia: Cultura, Labora y La Milagrosa.

Cultura.

Comenzó como una pequeña revista quincenal que luego se amplió y se convirtió en publicación semanal. Expresaba los deseos y proyecciones intelectuales de una Asociación Católica masculina cuyos miembros, orientados por el P. Álvarez, se dedicaban a divulgar la Palabra de Dios en la sociedad cubana. Su primer director, en el año 1916, fue el brillante jurisconsulto católico Dr. Mariano Aramburo y Machado, autor de obras tan monumentales como su Filosofía del Derecho,

Aramburu fue Rector, desde 1919, de la Academia Católica de Ciencias Sociales que sesionaba en los claustros del convento dominico de San Juan de Letrán y que fue un instituto de altos estudios que agrupó a los más brillantes intelectuales de la Isla de Cuba para estudiar y proponer soluciones a los problemas más acuciantes que aquejaban a la sociedad civil, alcanzando un prestigio que trascendió las costas de la Isla para esparcirse por el Continente Americano y por Europa.

La revista Cultura fue fundada y dirigida primeramente por el P. Miguel Gutiérrez desde 1916 y luego pasó a ser dirigida desde 1920 por el P. Hilario Chaurrondo, con una tirada semanal que alcanzó la respetable cifra de 17 000 ejemplares. Se convirtió en Hoja Oficial de la Habana, Cienfuegos y Camagüey. Varios Padres Paúles colaboraron sistemáticamente en esta revista: Juan Álvarez, Ramón Gaude, José Miedes, Vicente Sainz, Luciano Martínez, Francisco Romero, Manuel Rodríguez y otros miembros de la Congregación de la Misión que a veces estaban de paso por la ciudad de La Habana. Los Obispos cubanos alentaron en muchas ocasiones esta publicación

y sus cartas con que nos hemos visto honrados, han sido siempre la confirmación de la recta vía por la que va Cultura.

Al oír Monseñor Guizar que trataban de suprimir Cultura «de ninguna manera, exclamó, esa revista es la mejor de Cuba, la que más bien realiza en las parroquias. Sosténgala dos o tres semanas más mientras yo hablo con el Obispo Zubirarreta». Y a los pocos días el Obispo de Camaguey y administrador de Cienfuegos, envió un contrato por el cual tomaba la Revista Cultura como hoja oficial de ambas diócesis, asignando el número que había de mandar a cada parroquia y comprometiéndose él a cobrar a los curas y a enviarme el cheque mensual por el total del importe de las suscripciones. De momento se salvó la revista, pues a los 15 000 ejemplares se añadía los 30 000 de la diócesis de Cienfuegos y Camaguey.

Labora

La revista Labora hizo su aparición en julio de 1920. Esta revista estaba dirigida a la promoción y superación de la mujer desde el punto de vista laboral, en una etapa de la historia en que muy pocas personas del sexo femenino trabajaban y eran escasísimas las que tenían acceso a niveles superiores de educación. El impacto social de la revista Labora en su papel de defensora de la mujer cubana, fue muy grande. La publicación tenía periodicidad mensual y constaba de 32 páginas. Su primer director fue el P. Gutiérrez, que estuvo al frente hasta febrero de 1921, momento en que fue sustituido por el P. Gaude que se mantuvo a cargo hasta septiembre de 1922. El incansable trabajador de la prensa católica, P. Hilario Chaurrondo, colaboraba en la revista con el seudónimo de «Riolai.» En ella también publicaban sus escritos los Padres Gutiérrez y Gaude, y aparecían con frecuencia algunos artículos, de gran profundidad y actualidad para la época, redactados por la Srta. Margot López, Secretaria de la Asociación de Católicas Cubanas, y muchos de ellos tuvieron tanta repercusión que fueron reproducidos en revistas francesas consagradas a divulgar el movimiento feminista.

las discrepancias ideológicas entre los socios y el P. Gaude y el abandono administrativo, añadido todo eso a la ida para España del P. Guitérrez, enterraron Labora en su segundo año.

La Milagrosa

Cuando desapareció la revista Labora, por las causas mencionadas arriba, apareció la revista La. Milagrosa, hermosa publicación de tamaño tabloide, fundada por el P. Ramón Gaude, recién llegado de España, en el año 1921. Ilustrada profusamente desde el principio y mucho más en las últimos años bajo el cuidado de distintos directores, desde el P. Gaude al P. Nava.

Llamada a alcanzar una gran fama, la nueva revista constaba de 32 páginas de lectura, ocho dedicadas a anuncios y portada y contraportada en colores, cuyo primer número vio la luz en noviembre de 1922.

Duró hasta 1962, en que, a causa de la revolución, hubo de suspenderla. En ella trabajaron con asiduidad los Padres Romero, Gaude, Nava y Franco entre otros. Es el mejor archivo para recoger las noticias sobre los acontecimientos de los Padres Paúles y de las Hijas de la Caridad.

Su información gráfica fue siempre de gran valor, recogiendo acontecimientos de colegios, deportes, procesiones, iglesias, superiores que se turnaron en el gobierno de la Congregación…etc. etc…En la Merced se conserva una colección completa.

La Milagrosa se caracterizaba por su

esmerada presentación, (sus) artículos de apologética, pedagogía, historia, literatura, bibliografía (y por las) noticias católicas, y las crónicas de los trabajos realizados por los Padres Paúles e Hijas de la Caridad, gracias a la Medalla Milagrosa y otras materias que interesan en una revista católica.

Por aquellos años, La Milagrosa era la revista mejor redactada y de mayor calidad que se conocía sobre la materia de su título, sin menospreciar por eso el prestigio de las que se publicaban en Francia, España e Inglaterra, y se dedicaba sobre todo a presentar tanto las obras de las Hermanas de la Caridad y de los Padres Paúles, como los resultados que obtenían.

Además de sus directores, los Padres Vicente Sainz y Ángel Tobar, otros miembros de la Congregación de la Misión colaboraron asiduamente en la revista, tales como los Padres Juan Zamora, Cipriano Sáiz, Buenaventura Antón y Manuel Rodríguez. Todos ellos tuvieron grandes reconocimientos por sus numerosos artículos entre los que se pueden citar Justicia Histórica, sobre la inmensa labor realizada por los misioneros franciscanos en el Nuevo Mundo, Testimonios de Motolinía sobre Las Casas, Balaám Profeta. Algunos fueron reproducidos por los más famosos periódicos de La Habana que elogiaron el trabajo realizado por sus autores.

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