146. Abstinencia y mortificación como introducción a la Cuaresma.
La abstinencia de carne, que ha establecido los lunes y martes de carnaval, la de confesarse y comulgar dicho martes, no dar permiso para salir a la ciudad sin necesidad urgente, la exhortación que se hace dicho día, y el lavado de los pies a los pobres el Jueves Santo, son también señales de la gran devoción del Señor Vicente.1
147. Proyecto de fundación para jóvenes de vida disoluta.
Me he enterado por un burgués de París, que el difunto Señor Vicente tenía una idea, antes de su muerte, y que se la había manifestado: que hubiera deseado de buena gana, que hubiese un asilo en París para encerrar en él a las mujeres y a las jóvenes de vida disoluta, y, sobre todo, a las dedicadas a iniciar a otras. Y un día que dicho burgués le hablaba acerca de eso, el Señor Vicente le replicó que veía mucha dificultad en llevarlo a cabo.2
148. Relación con las mujeres.
A veces ocurría, que, hablando con algunas personas del sexo femenino, y que estaba en una habitación, como la del recibidor de San Lázaro, me recomendaba que le dejara la puerta abierta, particularmente cuando estaba él solo con una mujer.
Ha aconsejado a menudo a la Compañía:
1. Que cuando alguien tuviera que hablar con ese sexo, que fuera por una cosa útil y necesaria; que no lo hicieran sin necesidad.
2. Si hay que hablar, terminar rápidamente con ellas, pero, sobre todo, mantener siempre la puerta abierta, para que se pudiera ver todo lo que pasaba; hasta los jesuítas y los del Oratorio hablaban con ese sexo en la iglesia, y será necesario —decía— que avisemos, si no será también más conveniente que utilicemos esa misma costumbre aquí.3
149. Relaciones con las religiosas.
No podía sufrir que ninguno de la Compañía fuera a predicar a las religiosas, fuese el monasterio que fuese, ni tampoco a visitarlas, a no ser muy rara vez y con el permiso del superior.4
150. Forma de redactar las cartas.
Era muy reservado cuando escribía a personas de dicho sexo; no usaba palabras demasiado tiernas, o, cuando más, que evocaran lo menos posible afecto y delicadeza. Y un día que escribía, leyó y corrigió dos o tres veces cuidadosamente la carta; después me la hizo poner en limpio.5
- Abstinencia y ausencia de salida (de casa) el lunes y el martes de Carnaval (R.C. 17).
- Deseos de fundar un refugio para mujeres «públicas»… pero muchas dificultades (Abelly III.306).
- Dejar la puerta abierta, mientras se está hablando con mujeres (Abelly III.306).
- Ninguna mención en Abelly III.
- Precauciones en el uso de términos demasiado tiernos (Abelly III.304)







