El señor Vicente visto por su secretario, Luis Robineau. Artículos 046 al 050

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luis RobineauLeave a Comment

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Author: Luis Robineau, C.M. · Translator: Martín Abaitua, C.M.. · Year of first publication: 1995 · Source: Asociación Feyda.
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046. Urbanidad con los pobres.

Cuando hablaba con algún pobre, las más de las veces lo hacía con el sombrero o el bonete en la mano, y conversaba y les hablaba en las entrevistas con tanta dulzura y humildad, que los que lo veían queda­ban edificados.

047. Ninguna precedencia en el refectorio.

Por mucho tiempo ha ocurrido que se ponía, durante la comida, en el primer sitio con que se topaba y entre los demás, a veces incluso más abajo que algunos de nuestros Hermanos Coadjutores, o en la mesa de penitencia. Y ha sido únicamente en los últimos años de su vida, cuando las incomodidades no le permitían ponerse sino en una esquina de la mesa, que estaba ordinariamente al cabo de la que estaba en la parte baja del refectorio, muy cerca de la puerta de la despensa.

048. Invitaba a que le acompañaran en la carroza.

Cuando estaba para subir a la carroza, si por casualidad había algún externo con él, no dejaba de rogarle que subiera el primero, y si se excusaba y no lo quería hacer, entonces el Señor Vicente le decía: «Señor, ¿no quiere usted montar? Pues bien, entonces yo me voy a ocultar», queriendo decirle con aquello, que iba a meterse en la parte trasera de la carroza, y así no estaría expuesto a la vista de la gente.

049. Da sus razones por qué conserva la carroza (Carta del 30 de Noviembre de 1655).

A propósito de la carroza: La llamaba habitualmente «su infamia», a veces «su ignominia», y otros términos parecidos, bajos y despre­ciables. Y no se sirvió de la carroza, sino cuando ya no pudo montar a caballo, y aún entonces se lo tuvieron que mandar sus superiores espirituales y temporales; así lo dijo y lo declaró en una carta, que escribió a un sacerdote de su Compañía el día de San Andrés de 1655; y conservamos la copia. Esta carta es muy útil verla, porque contiene muy bellas y buenas cosas, para hacerle condescender en ello, como lo ha explicado muy bien una persona de la Compañía, cuando se tuvieron unas conferencias sobre dicha cuestión, que no voy a repetir aquí para no ser prolijo’.1

050. Pronunciación sencilla.

Practicaba la humildad al hablar, pues no usaba palabras selectas o nuevas, v.g. angler, francer y otras parecidas; las pronunciaba senci­llamente.

Al margen: Sencillez.

  1. V.475/450 da el resumen.

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