Yo me acercaba a los 50 años –la edad en que una gran parte de la gente se muere- y tenía ante los ojos el ejemplo reciente del Cardenal de Bérulle…el 7de septiembre de 1630, hice mi testamento, testamento espiritual, para comenzar, pero también a favor de mis hermanos y hermanas, y sobrinos; no me quedaba ya más que lo que había podido venir desde mi donación de 1626: esencialmente, una casa con bosque y tierra que mi cuñado había vendido, y yo había rescatado el 21 de enero de 16271.
Existía entonces al norte de París, fuera de las murallas, una vieja leprosería, asentada en una inmensa propiedad, y dedicada a San Lázaro el resucitado. Era posesión de once canónigos de San Víctor, pero no había más que uno o dos leprosos, tres o cuatro alienados, y algunos jóvenes difíciles confiados al prior por sus padres. El prior y los canónigos no se entendían bien y el conflicto se envenenó ese año 1630. El prior tuvo conocimiento de nuestro grupo de misioneros, y un día de 1630, recibo su visita en los Bons-Enfants: venía sencillamente a proponerme su priorato! Mi primera reacción fue decir que aquel dominio demasiado grande para nuestro pequeño número pero él destacó que si nosotros llegáramos a crecer, los Bons-Enfants sería demasiado pequeño…Tardó un año en convencerme. También había que atender a muchos problemas prácticos. Finalmente, el Sr. Duval me aconsejó que aceptara, y el 7 de enero de 1632, firmábamos el Contrato de unión con la Congregación de la Misión2.
Al día siguiente -8 de enero de 1632- el arzobispo de París dio su aprobación, y la Congregación de la Misión tomó posesión del priorato; de donde el nombre de sacerdotes de San Lázaro, o Lazaristas, que nos dio espontáneamente el pueblo. No era más que un regalo que nos hacían ya que había pesadas cargas –en particular subvencionar el alojamiento y sustento del prior y de los canónigos. Hubo también opositores, lo que nos supuso un año de proceso y de tratos3 pero a fin de cuentas, San Lázaro se convertiría en una base de la que irradiarían todas las acciones que emprendí tanto a nivel espiritual como corporal.






