El Padre Mariano Maller. Capítulo 6

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Autor: Desconocido .
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Capítulo VI: Sin Casa

El esquema histórico que acabamos de trazar quedaría incompleto e informe si no demostráramos a los lectores el espíritu que el Padre Maller le iba infundiendo a la Provincia por medio de las cartas con que iba dirigiendo y orientando su crecimiento. Ellas demuestran que el sabio gobernante estaba en todos los detalles y que mantenía y dirigía los hilos de loe acontecimientos. Diríanselas otro “Diario histórico”.

Da vértigo recorrer el maya de los dos hemisferios y comprobar que apenas hay ciudad o pueblo importante en España, incluyendo las tres provincias insulares, que no le sirva para fechar una carta, casi siempre dirigida a Madrid, muchas a Sigüenza, otras a Cuba o a Filipinas y no pocas a los individuos de las diversas Casas, siempre ordenando, rogando, orientando, alentando, exhortando y, muchas veces, dando noticias. Ni siquiera al salir de España -y son a veces temporadas que van más allá del año deja el timón ni huérfanos- de dirección a sus lugartenientes y misioneros o Hijas de la Caridad.

Desde el eje europeo Argel-Dublín, pasando por París, desde el americano -cataratas del Niágara, Santiago de Chile y del Atlántico -Buenos Aires- Lisboa pasando por Río de Janeiro, se ven llover sobre Madrid y, a veces, sobre París las flechas de su sabia y prudente correspondencia que, sin más trabazón que la cronología, nos va a ir contando la historia que el P. Maller iba tejiendo día a día en colaboración estrecha de sus misioneros. En este capítulo el P. Maller nos contará la historia de la Provincia. en el período tormentoso que va de 1868 a 1875, en que ella se mueve al aire y al amparo de Dios.

Zaragoza 10.X.66.- El 29 de junio Dios nos protegió de una manera maravillosa, lo que nos obliga a ser muy agradecidos y a poner toda nuestra confianza en El sólo. Y bien necesitamos estar bien fundados en esta confianza, pues los peligros no han desaparecido. Tememos, y no sin fundamento, que uno de estos días vamos a ver escenas tan tristes como aquellos. Dios tenga  compasión de nuestra pobre España. En 1867 escribía al P. Moral en Filipinas.

Sobre el estado de la Provincia. Las vocaciones aumentan y creo que se mejoran; sí, así vamos, creo que podremos salir honradamente de nuestros compromisos. ¡Alabado sea Dios por todo! En la Casa Central de Madrid hay mucha regularidad y muy buen espíritu. Las otras Casas poco a poco se van mejorando. Las misiones se hacen por todas partes con bastante fruto. En Madrid tenemos Asistente de la Casa al señor Valdivielso. Con eso yo me ausento para visitar las Casas, sin recelo, por que sé que este señor mantendrá la regularidad. En lo temporal, aunque no seamos ricos ni haya peligro por. ahora de que lo seamos; sin embargo, con los socorros de ahí y de La Habana vamos pasando y preparándonos para edificar la Iglesia, que tanta falta nos hace. Envíen lo que buenamente puedan sin reducirse a penuria.

La caridad por encima de todo. No se apure usted, en querer deslindar cuentas de Procuradores. Más vale dejar correr todo, aunque estemos ciertos de que la Casa queda perjudica da. Más vale la paz, la armonía y la unión que todas las riquezas del mundo. Déjelo, pues, y no diga nada sobre las cuentas pasadas con los de Manila. (Al P. Moral, 1867.)

La Esperanza”, periódico de la Comunidad. Pueden ustedes, en vista de la necesidad, suscribirse a un periódico, de la península además del de ahí; pero yo no sé si hay alguno que valga el tiempo que se necesita para leerlo. Nosotros, en Madrid, leemos la pobre “Esperanza”, que aún espera a algún Carlos VII o no sé qué. Si les agrada, se lo enviaremos. (Ibidem.)

Las alegrías del P. Maller. Si supiera cuan grata me ha sido la carta del 9 de abril. Además de la noticia tan anhelada de su llegada al término de tan largo viaje, los pormenores de los últimos días y, sobre todo, de la recepción me han regocijado mucho. Espero que Dios Nuestro Señor continuará derramando sus más escogidas gracias sobre unas almas tan generosas y que tanto desean hacer para su gloria y por la salvación de las almas. (Al Padre Moral, 6-VI-1868.)

¡Ay! ¡Qué ganas tengo de volver a ver a usted! ¡Ya hace tantos años que no le he vuelto a ver! Aún me acuerdo de aquel “Veni Creator” tan solemne que usted entonó en Montolieu, cuando cantó o por mejor decir, celebró su primera misa. ¡Mire que hace anos! ¡Creo que el que viene hará treinta años! ¡Válganos Dios! ¡Qué viejos nos hacemos! (Al P. Fábrega, en Madrid, desde París, 23-III-1867).

Cuando la necesidad obliga. No hay la menor duda en permitir a cualquiera, que lo necesite, que coma carne o huevos para almorzar, y no sólo puede usted permitirlo sino también mandarlo, y a usted mismo se lo ruego y aún se lo mando; haga otro tanto, siempre que vea que lo necesiten, sin esperar a que ya estén ustedes enfermos; pues vale más prevenir que curar. Lo mismo digo con respecto a las Hermanas que también, quizá, sufran de lo mismo. (Al P. Moral, G-VI-1868.)

Noticias de 1868.- Por aquí todo sigue bien, gracias a Dios. La Iglesia comienza a aparecer fuera de tierra en algún punto. El Seminario, lleno; vamos a ensancharlo o agrandarlo con una sala. Tenemos veintiséis seminaristas y dieciséis estudiantes y algunas vocaciones en perspectiva. Ayer tomó la sotana de misionero un sacerdote del Arzobispado de Burgos. (Ibidem.)

La “Septembrina”, sin embargo, cortó en seco todas estas halagüeñas perspectivas. La Congregación, como todas las demás Ordenes religiosas, quedó disuelta, y sus miembros dispersos unos por varias regiones de la península, y otros, emigrados al otro lado de los Pirineos, donde nuestros cohermanos del tambaleante II imperio napoleónico, les dieron caritativo asilo en Dax, cuya casa dirigía por aquellas calendas el bueno y recordado P. Lacour, que trató de endulzar a estudiantes y novicios las amarguras del destierro. El Padre Maller se trasladó circunstancialmente a París y luego a Dax, y desde allí trataba de orientar y coordinar las actividades de los misioneros dispersos. Trasladamos aquí algunos fragmentos de cartas, porque a la luz que ellas arrojan podemos ir tejiendo trozos de nuestra historia.

Dax (Francia), 18.11.68 .- Después de habernos dejado por unos días en la duda de si el decreto de supresión nos comprendía o no, por fin, el día 26 del pasado octubre, nos sacaron de casa. Antes que llegara el caso, y previendo lo que iba a pasar, habíamos hecho salir a casi todos los jóvenes; es decir, unos veinte seminaristas y trece estudiantes. Ahora se hallan aquí, en Dax, veintidós seminaristas, trece estudiantes y no sé cuantos hermanos.

Yo he llegado ahora mismo de París, donde resido hace más de trece días, y no sé cuándo volveré a Madrid. Aquí está también el señor Orriols y los catedráticos señores Arnaiz junto con  el señor Valdivielso y el señor Casado, de Badajoz. Todo va como si estuviéramos en Madrid.

De las Casas de la península sólo nos queda las de Las Arenas y Mallorca, y esto no sabemos hasta cuándo, aunque tal vez nos las dejen del todo. Las Casas de ultramar parece que no nos las quitarán. Sea lo que Dios quiera. (Al P. Moral.)

Desde Dax regresa a París, en donde le vemos el 18 de diciembre del mismo año, orientando al Padre Moral en una cuestión de práctica: “Creo que no sólo se puede, sino que hasta conviene presentar tabaco a las personas que visiten a nuestras casas, si tal es la costumbre general, y si no se hiciese podría causar extrañeza y hasta ofender; por la misma razón en el Brasil presentamos café a cualquier hora del día.”

Los islotes del gran naufragio. No todo se había perdido en el naufragio. Todavía quedaban en el mar alborotado las casas de Cuba y Filipinas, más algunos puntos de apoyo en la península, como se deduce de la carta del 9.IV.1869 al P. Moral: “Gracias a Su Divina Majestad hemos podido salvar la mayor y la mejor parte de nuestra floreciente juventud, que no es poco. Ahora vamos a ver si podemos ir admitiendo nuevos sujetos para que no haya interrupción completa.

Esperemos que nuestras desgracias no llegarán hasta ésa, pero si así lo permitiera Dios, lo mejor sería quedar por ahí reunidos, como casi todos han quedado en la península, hasta que pase la tormenta. Digo reunidos en grupos de dos o tres, de modo que no sea notable. Dios les inspirará en el caso lo que sea más conveniente.

Nuestras Casas de Arenas y Mallorca continúan en pie; veremos hasta cuando, pues bastaría una indicación del gobernador respectivo para que tuviesen que dispersarse. Lo demás, y las Hermanas, continua todo como en mi última.

Yo estaba de viaje cuando estalló la revolución y me parece que le escribí unos días antes desde Teruel y lo volví a hacer después que nuestra suspensión fué decretada y digo “nuestra”, pues hasta el 25 de octubre no fue cierto que estuviésemos comprendidos en el decreto ministerial”.

Estas líneas escritas en París quedan ampliadas por las escritas en Madrid el 21-IX-70 en que agrega una nueva noticia, a saber, la evacuación de los estudiantes de Dax para dar lugar a los franceses, fugitivos de París, a causa de la proximidad de los prusianos. Su corresponsal es también el P. Moral al que escribe:

En medio de las tribulaciones que por sus altos e impenetrables juicios Dios permite que aflijan a nuestra muy amada Provincia de España, no deja de sernos de mucho alivio el que se nos hayan conservado las Casas situadas en esas islas, como también la que tenemos en La Habana, sita en la isla de Cuba. Esto no sólo nos proporciona el consuelo de continuar en esas islas el ejercicio de algunas de las más sagradas funciones de nuestro Instituto, sino que también nos ofrece un vasto campo en el que puedan emplearse aquellos de nuestros jóvenes que lleguen a ordenarse, hasta que de nuevo se nos abran las puertas de la madre Patria.

Ya el año pasado, desde Dax, en donde se habían continuado a educar nuestros estudiantes, tuvimos el placer de enviar a ese archipiélago algunos de los más adelantados; de los cuales, hoy, ordenados todos, prestan servicios en diferentes Establecimientos. Las tristes circunstancias que atraviesa actualmente Francia, habiéndonos precisado a abandonar el asilo que la Divina Providencia nos había proporcionado junto a la cuna de Nuestro Santo Padre, y no pudiendo regresar a nuestra amada España nos ha parecido que, al menos, parte de los jóvenes seminaristas y estudiantes podrían continuar con desahogo sus estudios en las colonias; y por eso determinamos que ocho de ellos fuesen a La Habana y otros diez se trasladasen a esas islas de Filipinas. Con cada uno de estos dos grupos, irán también dos sacerdotes; de suerte que la mayor parte de nuestra juventud se pueda decir que esta en salvo. Verdad es que  nos quedan unos cuantos, mas o menos reunidos y distribuidos en diferentes puntos de la península, y algunos más, dispersos en sus casas; pero a unos y otros procuraremos reunir lo más pronto que nos sea posible.

Creo, pues, que hay motivos muy justos de alabar a Dios, aun en medio de las pruebas por las qué estamos pasando, y de afirmarnos más y más en nuestra santa vocación.

Al frente de la expedición a Extremo Oriente, iba el “P. Valdivieso, misionero que estaba llamado a ejercer uno de los primeros papeles en la provincia misionera de España. El P. Maller le nombraba además, su representante en aquel archipiélago, con un documento en que en ocho puntos explicaba y precisaba .el ‘alcance; de sus poderes :

  1. El señor don Aquilino Valdivieso queda encargado de reemplazar al señor Velasco en el oficio que éste ha tenido de Vicevisitador de la Congregación de la Misión para todas las Casas del presenté y que se funden en todo el archipiélago de las islas Filipinas; pero como ese título de Vicevisitador pudiera causar dudas por ser un título que en la Congregación se usa  en casos diferentes del presente, por ello no lo tomará, sino sólo el de representante del Visitador para el archipiélago.
  2. Tendrá consultores nombrados por el Visitador, a los cuales reunirá por lo menos una vez al mes, pero con mayor frecuencia si así le parece conveniente.
  3. En estos consejos se procederá como en los del Visitador y no estará obligado a seguir sus pareceres, sino sólo a oírlos, debiendo avisar al Visitador siempre que haya creído deber obrar contra el parecer de  los  consultados.
  4. Está a su cargo vigilar sobre el bienestar de los individuos, la observancia de las Reglas y el fiel y próspero desempeño de los importantísimos compromisos en que la divina Providencia nos ha puesto en las islas.
  5. Para eso hará que se le dé cuenta del estado de cada casa, ya sea por cartas, ya sea visitando dichas Casas oficialmente y con las formalidades prescritas en las Reglas del Visitador.
  6. No mudará a los individuos de una casa a otra sin previa aprobación del Visitador, excepto en el caso en que dicha mudanza será sólo provisoria hasta que la apruebe el Visitador.
  7. Tampoco nombrará a los oficios domésticos que nombra el Visitador, como son Asistente, Procurador, Admonitor, excepto provisionariamente y hasta debida aprobación del Visitador.
  8. Todos estos poderes, siendo concedidos a dicho representante por el Visitador, de quien depende inmediatamente, con el consentimiento del Superior General, dicho Visitador podrá revocarlos, modificarlos o explicarlos, cuando lo creyere conveniente.

Todo lo sobredicho, en cuanto a la sustancia, tiene la aprobación verbal del Superior General; pero luego que las circunstancias lo permitan se le presentará para que lo autorice con su firma en la forma actual o con las modificaciones que él tenga a bien hacer.

Dado en Dax, a 13 de septiembre de 1870, M. J. M.

En otro documento le confiaba la dirección de las Hijas de la Caridad y precisaba las normas fundamentales para el ejercicio de este gobierno.

  • Necesitando las casas de las Hijas de la Caridad del archipiélago de las Filipinas de una persona que represente al Director, por la grande distancia que hay de estas islas a la península, donde éste reside, me ha parecido, con la aprobación del M. R. Superior General, deber nombrar y nombro por la presente al señor don Aquilino Valdivieso para llenar este puesto con el titulo de Subdirector de las Hijas de la Caridad en dicho archipiélago.
  • Presidirá los Consejos de la Vicevisitadora, la cual no tomará medida importante, en virtud de su oficio de Vicevisitadora, sin su aprobación, y esto tanto en Consejo como fuera de el.
  • A él tocará nombrar confesores para las Hermanas, así como también designar los misioneros que les hayan de dar los ejercicios.
  • También podrá darles las licencias que necesitan, ya en materia de pobreza, ya para hacer alguna penitencia, como disciplinas, cilicios, etc.
  • Puede visitar las casas de Hermanar sin que haya forma particular en que se deba hacer la visita, siendo lo esencial el oír la comunicación interior de cada una, y ver los libros de ingreso y gasto de la Comunidad; pero no los del Establecimiento a menos, que éste sea de la Comunidad, en cuyo caso también podrá exigir que se enseñen dichos libros. Esto se entiende también de la casa de donde sea Superiora la Vicevisitadora.

Dado en Dax el 13 de septiembre de 1870.

En enero de 1871 el P. Maller, desde Almería, daba al P. Valdivieso en Filipinas, estas noticias: “por los periódicos sabrán de sobra que Francia está muy mal; España; poco menos, e Italia, pésima. .N. M. B. Padre está en Bruselas (Bélgica), calle Haute, número 140. En Dax, ambos Seminarios y estudiantes. En Murguía, seis estudiantes; en Burgos, ocho jóvenes. Nada de casa por ahora, sino esperanzas”.

Su sistema de gobierno como Director. E1 Consejo lo nombra N. M. H. Padre, y a la Visitadora con su Consejo toca y pertenece el gobierno de la Provincia “bajo la autoridad del Director” de modo que yo no hago más que ver que todo vaya bien, dejando entera libertad a la Visitadora mientras esta no abuse de esa libertad. Así es que nunca mando Hermanas de una casa a otra, ni tomo sobre mi mismo el nombramiento de Superiora. Exceptúo el caso de necesidad urgente o en  caso de abuso, en el cual reclamaría mi derecho de hacer y deshacer. Digo esto para que usted procure proceder del mismo modo con Sor Tiburcia. Esta no debe obrar contra el parecer de usted; pero será bueno que usted no insista, aun cuando usted se incline al parecer opuesto al suyo, no siendo necesario y en caso de importancia. En La Habana las cosas no van bien, porque el señor Viladás toma demasías sobre sí y hace nula a la Visitadora. Vea usted no tropiece en el mismo escollo.

Haga que todas las Hermanas la respeten y obedezcan a ella, incluso las Superioras, y en cada casa haga que todas las súbditas sean dóciles a la Superiora local. Hace cerca de veintidós años sigo este sistema y, lejos de desengañarme, cada día me confirmo más que éste es el verdadero sistema de dirigir a las Hermanas, No sea usted fácil en escuchar o más bien creer a las súbditas contra las Superioras respectivas ni a unas y a otras contra la Vicevisitadora. (Al P. Vald. Ibid.)

Sobre si nombrar “Segundas” para todas las casas es menester ir con mucho cuidado, primero, porque seria cosa nueva, pues sólo se hace en casas muy numerosas o cuando las Superioras, por su estado o enfermedades, no pueden cumplir bien su cargo, y segundo, porque rara vez concuerdan con la Superiora y frecuentemente sólo sirven para originar disgustos; tercero, peor será si les da cierta participación en la administración, pues por una parte las Superioras llevan a mal tales trabas y por otra parte las segundas se toman demasiado vuelo, a no ser que las Superioras sean de mucho carácter, y en este caso las segundas no son nada; cuarto, porque ante las de mucho carácter, las demás Hermanas no sufren con mucha dificultad más que una Superiora, aunque sea nombrada. Las mujeres no son como los hombres. (al P. Valdivieso, en Filipinas, desde Granada, 11.II.1871).

Por tierras de Don Carlos. Lo demás hasta 1874 queda narrado en la historia esquemática. A principios de este año el Poncio de Burgos descubre con horror que los colegiales de Santa Clara, que tan brillantes exámenes habían hecho ante las autoridades académicas, eran nada menos que “frailes camuflados”. Era menester dar órdenes rápidas, si se les quería salvar, y el P. Maller les dio orden de evacuar a tierras de D. Carlos, que por el Norte andaba a tiros con los defensores de la “Niña”, que, con sólo cuatro años de edad se mostraba casi tan enemiga de Dios y de España como su retoño de 1931 a 1936. Véase con qué detalles y pormenores dirige la operación desde Madrid en su carta al P. Eladio Arnáiz:

Madrid, 16. III. 74.- ¡Viva la voluntad de Dios! Juntas he recibido sus dos gratas de usted del 14 y 15 del que rige y con ellas el  boletín  extraordinario, ¡Viva la voluntad de Dios!

  1. Conviene a todos o a los demás vistan de seglar; si pueden ser todos, mejor.
  2. Los seminaristas y los Hermanos que aún no han hecho los votos, si se quieren retirar para sus casas, que se retiren, y denles lo necesario para el viaje,  si no lo tienen.
  3. Los que quieran seguir se hará por ellos como por los demás.
  4. Divídanse en grupos de seis a ocho, o, más o menos, según ustedes crean conveniente, y vayan saliendo, guiados por algunos de juicio, para Francia; pero sin decirles nada más, sino que van a Francia; pero al que los guía dígale usted que en llegando a Bayona no pase más adelante, que procuren allí saber el modo de dirigirse a Vera y en Vera alquilen una casa para una parte de los  jóvenes, por ejemplo, los seminaristas.
  5. Luego les pasará, el que les conducía a Elizondo y allí procurará otra casa para los demás jóvenes, digamos los estudiantes.
  6. Con cada grupo será bueno que venga algún Hermano.
  7. Será bueno que lleven lo más preciso para camas, ropas, libros de texto y otras cosas más precisas y que no encontrarán allá. Lo demás, que no se puede llevar como equipaje se pondrá en cajas para enviarlo despacio y gradualmente, es decir, lo que convenga enviar, pues lo demás mejor será o disponer de ello o guardarlo hasta ver.
  8. Ahí va Francisco Casado para ayudar a ustedes en el trasbordo, que no será poco trabajoso.
  9. En el primer grupo convendrá que vaya alguno que se pueda quedar en Bayona, para recibir y adiestrar a los grupos siguientes.  Tal vez Julián fuese muy bueno para eso, y el Sr. Robles, para llegar hasta Vera y pasar después a Elizondo. Estos dos puntos están en la misma raya, por decirlo así, y si sucediese algún percance, fácilmente se podría volver a pasar la frontera, pienso que para mayor secreto conviene que los Sres. Robles y Julián sepan a dónde se va; a los demás se les dice que a Francia y que en Francia se verá el punto en que se fijarán, y a medida que vayan llegando a Bayona se comunicará al jefe de grupo.
  10. Es preciso advertir que para ir des de Bayona a Vera no será tal ve prudente pasar por Irún, aunque éste sea  el mejor camino por no exponerse a que se sospeche que los jóvenes van a reunirse a los facciosos y tengan algún percance al cruzar 1a frontera. Por eso el que vaya de jefe ha de ser listo. Si para mejor preparar todo fuese necesario parar algo más en Bayona o por allí cerca, no veo inconveniente; pero eviten reunirse muchos jóvenes juntos, pues pudiera ser que esto hiciera más difícil la salida de España de los demás.
  11. Aunque hablo al principio de buscar dos casas en dos pueblos separados, esto no quita que después veamos si convendrá o no reunir toda la juventud en un solo lugar. También he nombrado Vera y Elizondo porque esos dos son los pueblos que he visitado y en donde creo que se goza de paz y tranquilidad; mas tal vez después se descubra otra mejor localidad, y si desde Bayona se descubriese que no hay seguridad en Vera, por estar demasiado cerca de Oyarzum y de Irún, entonces se dirigirán todos derechitos a Elizondo; pero creo no será necesario.
  12. El viaje a Francia ha de ser por Santander, y así de ahí han de ir a Venta de Baños, Palencia, Alar del Rey y Santander, y allí se embarcarán; creo que hay vapor todos los días.
  13. Procure usted sacar cartas de vecindad para cada uno o un pasaporte para Francia; los sacerdotes, como catedráticos, y los estudiantes y seminaristas, como colegiales que van a continuar los estudios, y los Hermanos, como fámulos, sirvientes o criados, del modo que les convenga.
  14. En el primer grupo no vayan muchos juntos, cuatro o cinco bastarán; dos pasarán a Vera para preparar el lugar v luego por carta o volviendo uno a Bayona, los va llevando pocos por cada vez, cuatro o seis, para no llamar la atención. En Vera hallarán tal vez persona de toda confianza que les vaya a buscar a Bayona y en Bayona no parece que hay mucho peligro, aunque se reúnan hasta una docena, pues es ciudad donde hay muchos españoles. No convendría tanto que se agrupasen en San Juan de Luz por ser más parleros, según dicen. En Bayona se busca una fonda decente y regularcita.
  15. Será necesario que en Bayona se concierten con alguna persona de toda confianza que reciba las cartas que desde Vera y Elizondo nos escriban ustedes bajo dos carpetas, una dirigida en francés a la persona, y dentro, la carpeta para España, que la persona tendrá la bondad de mandar echar al correo. Tal vez la Superiora de las Hijas de la Caridad del Hospital de Bayona se encargaría y por eso sería bueno que el Sr. Robles le hiciera una visita y le dejara fondos para ir pagando los sellos de correos, sin los cuales no les daría curso y no debemos imponer ese gasto a nadie, recibiendo ya un favor en que se quiera encargar de lo indicado.
  16. En el número 14 he hablado de pasaportes; pero me ocurre que eso no conviene, porque habrá, dificultad respecto de los jóvenes que no hayan pasado las quintas y a quienes no darán pase para el extranjero, y así lo mejor será no pedir más que la carta de vecindad para cada uno en particular, y como al embarcarse en Santander puede haber tropiezo para los tales será bueno que éstos vayan, los últimos, y caso de no poder embarcarse, que digan que bueno, que se quedan en Santander y de allí veremos lo que hacemos con ellos. Por eso tal vez convenga que usted se quede para ir con estos últimos, menores de veinte años, y que el Sr. Lladó salga con los de más edad. Por supuesto, los estudiantes que vayan antes que los seminaristas.
  17. Advierta usted a los jóvenes que en el camino no vayan siempre juntos, sino que disimulen y viajen como si cada uno lo hiciera por su cuenta.

Pidamos, pues, a Dios que nos envíe su santo ángel para que nos alumbre, nos guarde .dirija y gobierne, y ésta será la mejor advertencia. Por fin, siguiendo estas normas, encontraron refugio en Datue de Elizondo, en el Valle Baztán, cuya paz añoraba el P. Maller cuando escribía al P. Arnáiz:

Soria, 4.11.75 .- Algo me tienta la envidia cuando pienso en el rinconcillo de Datue. Pobre de mí que no hallo rincón alguno sino siempre au grand air, como dicen nuestros vecinos, siempre rodando; de lo que resulta aquel triste “raro sanctificantur”. Dios sabe con que gusto me retiraría a cualquier rincón del mundo pero ante todas las cosas, “fíat voluntas tua”. En espíritu he abrazado también a ese Joven de diecisiete años. Dios haga de él un santo misionero. Qué consuelo para usted y sus compañeros estar preparando y disponiendo el porvenir de la amada Provincia de España, y por esta parte, de nuestra amadísima Madre la Congregación. Porque claro esta que del Seminario y del estudiantado depende todo el porvenir. “Tengamos confianza en Dios, que ya nos irá enviando a aquellos “quos elegerit”, según lo merezcamos y necesitemos. Ahora mismo debo de contestar a otro joven, que se llama Sebastian Mata, que dice ser primo de usted y haber estudiado algo en nuestro, que fue Colegio de Burgos, y le digo que usted le escribirá y hará saber lo que tiene que hacer. Vea, pues, usted con esos señores, y particularmente con el Sr. Lladó, y examinen bien el caso y si no ven inconveniente, envíen a donde conviene la consabida hoja y procedan a la recepción, haciendo la reducción de lo que parezca en lo de los mil reales, si hay razón para ello. Yo escribí a las Hermanas de Bayona lo mismo que usted conjeturaba hora veremos, dijo el ciego, y será lo que Dios quiera.

Por, Sangüesa y Sos le escribí a usted hace unos días. No le doy a usted ninguna noticia, sino que por aquí todo lo atropellan los carcas, de modo que no me dejan ir a Teruel, como pensaba así me voy por aquí hacia Tudela, Zaragoza y Cataluña. Las noticias que corrían por aquí ayer eran para envalentonarme más pero es sabido que, como dice el refrán portugués: “En tempo de guerra, mentira como terra”.

No hay que fiarse de ninguna noticia fuera de las que da el Gobierno, que procede con tanta madurez que ya no queda duda, cuando ha hablado la “Gaceta”, pudiendo a su modo decirse: Gaceta locuta est, etc., o bien, Gaceta dixit… ergo, etc.”.

Misiones y Ejercicios.- Diez días después el P. Maller estaba en Barbastro visitando las Hermanas y escribía:

Barbastro 14.II.75.- ¿Le parece a usted si el Sr. Rodríguez podría salir a Misión? Me pide una terna el nuevo Obispo de Salamanca y yo se la he prometido para misionar en los meses de abril a mayo. Pienso nombrar para eso al Sr. Cardenal y al Sr. Torres, y no sé quién para tercero. He pensado en el Sr. Rodríguez para darle ese ensayo de dos meses y porque creo congeniarán los indicados tres señores. Dígame usted su parecer. También había pensado en el Sr. Rojas; pero me temo, principalmente por lo que usted me dice, de su salud. Y el Sr. Robles, ¿qué tal? Pero me ocurre que estos dos irán mejor con el Sr. Esteban, hoy, por mañana, que se forma otra tema para algún otro punto, donde Dios se digne llamarnos.

Aquí en Barbastro hay misioneros del Corazón de María (del Padre Claret) que hace misiones con mucho fruto. Por eso me he alegrado de ese llamamiento que nos hace .Dios por el Ilustrísimo de Salamanca. Por lo mismo es bueno que inculque a los jóvenes el amor a las misiones y que los vayan preparando para ellas. Sin embargo de eso, roguemos y acordémonos de Nuestro Señor.

Barcelona 3. IV. 70.- ¡Cuánto me alegro de lo que usted me dice del fruto que producen los ejercicios dados sencillamente! Sí, señor, lo creo y  ese ha de ser siempre  nuestro método: sencillez sólida, práctica y devota; inspirar confianza, hacer ver lo mucho que debemos a Dios, por ser quien es en sí y por los innumerables e inefables beneficios; la cuenta que tenemos que dar, los castigos que mereceríamos si no fuésemos lo que debemos ser, la felicidad de una buena Hija de la Caridad, la infelicidad de la que no lo es, los peligros a que está expuesta si no observa la santa Regla, los medios para santificarse. Esas cosas, bien claramente expuestas, bastan para conmover a las Hermanas y hacerlas entrar en sí mismas. Pero ¡ ay! que las que dejan una vez entrar el mundo en sus corazones y se desvanecen, suelen cerrar los oídos, se endurecen, ´sicut aspidis surdae et obturantis aures suas quae non exaudiet vocem meam tantium´. La vil pasión las hace perder todo otro sentimiento, hasta el de la vergüenza y pudor. Se vuelven atrevidas, descaradas, ¡olí dolor!  Hable usted fuerte contra esas infelices y haga ver cómo de grado en grado van cayendo sin sentirlo. No hay otro remedio para evitar tan fatales caídas, sino el recato, la desconfianza de sí misma, las modestia, el silencia, en fin, la Regla, la Regla, la Regla.

Espero que en Irache también producirá usted, o más bien Dios, los  mismos frutos. Supongo que ya están en  esa los misioneros, ´venientes cum exultatione, portantes manípulos suos´. Como se ve en estas líneas, desde Datue volvía a escribir”: “Los misioneros irradiaban por Navarra en plan de misiones y ejercicios.” Algo más tarde escribía:

Irache 13.10.74.– “Per suma capita le diré que llegué a Villalba ya tarde; y aunque con dificultad obtuve el pase para Pamplona, a donde fui al día siguiente, sábado, solo sin un hilo de equipaje, pues nada absolutamente permiten entrar. Pasé en Pamplona el sábado y el domingo hasta las  cuatro de la tarde. Vi al Sr. Subiza, le hablé de misiones, pero me dijo que él no estaba encargado de la Diócesis, sino sólo de Pamplona v muy poco más; que eso de las misiones era negocio de don Félix Braco, que está en Etuai. No le vi muy animoso, que digamos, de suerte que no sé si valdrá, la pena de escribir a dicho Sr. Braco; pues si piensa como ha dicho el Sr. Subiza nada se adelantará. Sin embargo bueno seria que usted mismo le escribiese desde ahí; así habremos hecho lo que es de nuestra parte.

Desde Villalba a Puente de la Reina no es fácil hallar modo de transporte, por estar los pocos animales, que hay, ocupados en la vendimia y en la sementera.

Hubo momentos en que estuve para volverme a Elizondo y marchar por Bayona y Santander. Por fin hallé modo de venir por un acaso. Al Sr. Valdivieso no le aconsejo que venga por aquí. De aquí no sé cómo saldré; Dios proveerá. Hoy o mañana procuraré ver al Rey,[note]Carlos VII[/note] si puedo, como espero. Por aquí la gente está muy animada.

Moriones[note]General liberal.[/note] no se atreve; Pamplona está amenazada de un sitio muy serio y aún de algo más;  tiene poca guarnición, pero está muy bien provista, digo la guarnición; de suerte que ésta poco padecerá, aun cuando el sitio durase un año; quien padecerán serán los vecinos de ambos partidos.

Mucho se sorprendieron las Hermanas al verme. ¡Virgen Santísima! Qué exclamaciones de Sor Encarnación, lo mismo que de las demás Hermanas de todas las Casas.

Vi al Hermano del Sr. Robles, que está bueno y lo mismo su familia. Por supuesto todo el mundo manda recuerdos para todos ustedes.

Órdenes, quintas y vocaciones.– A pesar de los embarazos de la guerra, el P. Maller se movía; logrando visitar las Casas de Navarra y de la Rioja. En noviembre ya escribía desde Madrid:

Madrid 4.XI-74.- .En Santo Domingo de la Calzada estuve con el Obispo de Calahorra, quien estuvo  extraordinariamente fino conmigo y me prometió ordenar a los jóvenes. Vuelve a Calahorra después del 15 del que rige, y para entonces ya habré enviado las dimisorias. Se las dirigiré a él mismo, y usted vea de ponerse en comunicación con él y determinar el día de ordenar a los jóvenes. Ahí va una carta para Valentín, y tanto él como Valeriano y los demás conviene que no escriban nada a nadie, para que no pierdan el recogimiento que hace nuestra seguridad. Estense quietos como en el Cenáculo, como los apóstoles, hasta que venga el Espíritu Santo.

Por aquí no ocurre novedad, sino es que tenemos de mucho cuidado al Sr. Borja. Por precaución le hemos dado el santo viático y el pide la extremaunción. La peor enfermedad es la de los ochenta y tres años que han pasado sobre su cabeza. El Obispo de Calahorra se murió; el de Vitoria estuvo enfermo; el de Pamplona no ordenaba, por lo que hubieron de irse a Dax, en donde fueron ordenados por Mons. Delaplace, Vicario Apostólico del Kiangsi.

Madrid 9.XI.74. Me alegro de que Miguel Castaño esté bueno y tranquilo. Dígale que se este quieto, no sea que se constipe; que  hable poco y escriba menos; lo primero, para que se le cure la garganta, y lo segundo, para conservar el pecho. En fin, haga el muerto para conservarse vivo. Que ni sus parientes y amigos necesitan que les escriba, sino que mire por su salud.

Madrid, 26.XI.74– E1 negocio de quintas está bastante quisquilloso aun, y ayer noche me llevé un suelazo, del que me voy tranquilizando, aunque no del todo. Vuelvo a recomendar que estén todos muertos; no deje escribir a nadie ni, aun a sus padres, sino con mucha prudencia y reserva.  Para llenar algo la bolsa remitimos, por mano segura, 20.000 pesetas a Artajona; Sor Dolores Zugasti, la Superiora, las guardará hasta que algún conocido, que lleve carta de usted, la reclame ustedes verán a quién envían a por ello.

Madrid, 5.VII.75.– Las vocaciones Dios las ha de dar, y si lo merecemos y nos conviene, así será. Lo que usted dice de sí mismo, con cuánta razón lo puedo decir de mi mismo. Dios nos perdone y nos proteja. Tanto que deseaba yo traer aquí pronto la familia y parece imposible por falta de casa: No se halla modo de arreglar este asunto. Ruego a Nuestro Señor que nos proporcione luego lo que nos hace falta. La guerra va tomando un aspecto feroz; por ambos lados se echa la culpa a los enemigos. Dios juzgará, y entre tanto, España es castigada. Mucho habrá pecado cuando tan severo es el castigo.

Desde Elizondo a Madrid pasando por Ávila

Madrid, 22.VII.76.- “Estoy casi decidido a llevar en cuerpo y alma toda esa Comunidad a San Pedro de Arenas. Si se resuelve de veras, luego que ya no aparezca dificultad por allanar, se lo escribiré a usted. Esto se entiende hasta que sea posible traerla aquí a Madrid, en donde la última dificultad es la falta de la casa adaptada.

Ruego a Dios que nos ilumine. Después de la restauración de la monarquía de Sagunto, el Padre Maller creyó, llegada la hora de dotar a la Provincia errante de. una Casa Central fija, donde poder forjar a las generaciones nuevas; y fracasadas las gestiones para recuperar la antigua Casa de Leganitos o del Duque de Osuna, compró una finca de labrantío en el pueblo de Chamberí, en las inmediaciones de Madrid, y empezó febrilmente su adaptación. El 20 de septiembre de 1875 escribía: “.Se está acercando el tiempo de restablecer las cosas con ayuda de Dios. Mañana, Dios mediante, se va a formalizar la compra de un local, digo las escrituras; pues la compra ya está hecha. También se van a arreglar las Casas de Ávila, de Badajoz, de Teruel. Pero aquí necesito al Hermano Valle; para la de Badajoz, al señor Robles, y para los Milagros, al Sr. Marroquí. Deseo que usted me los envíe luego que le sea posible. El Sr. Marroquí podrá ordenarse aquí antes de que vaya a los Milagros. Tengo muchas ganas de ver a ustedes por aquí; digo por aquí, pues tal vez dividamos la familia, parte aquí y parte en Ávila, para que abulte menos. Hay varios pretendientes para Hermanos, y para sacerdotes, y algunos ya presbíteros. Voy a ver de qué modo podemos hinchar un poco esa bolsa de ustedes que amenaza crisis, según usted declara. Ahora mismo acabo de saber que los señores Chozas y Rodríguez han llegado a Ávila.”

Y el 10 de noviembre daba al P. Arnaiz estas noticias: “Estoy activando el arreglo de la nueva casa. Cuando esté toda arreglada cabrán unos treinta jóvenes con algunos sacerdotes y hermanos. Estoy pensando traer sólo los novicios o casi novicios, que queden, para poder recibir a los cinco o seis pretendientes que me parecen probables. Otros hay que irán madurando si Dios quiere.

Vaya usted disponiendo a don Dámaso. Me admira lo que usted me escribe, y me confirma el señor Robles, del afecto que ese buen señor nos ha cobrado y de lo mucho que sentirá nuestra salida. Yo que pensaba que se alegraría. Sin embargo, me parece que podemos aprovechar lo favorable de los tiempos para ver que no se acabe del todo el plantel, harto decaído ya”. Luego, sobre la nueva Casa, escribía exultante:.

Madrid, 29. X. 75. “El Sr. Valdivieso me dice que cabrán hasta cuarenta novicios en la casita. ¡Con que ya ve usted si estaremos contentos! ¡Que huerta más bonita! ¡Qué situación tan linda! El señor Marroquí está encantado. No será extraño que los estudiantes estén ahí hasta la primavera o verano que viene. Veremos venir las cosas. No sé qué más decirle, sino es que ya se está dando Misión en el mismo Ávila, a Dios gracias.

Dios lo bendiga todo. El Sr. Borja va perdiendo poco a poco. El señor Marroquín, todavía diácono. Los señores Ríu y Robles, ya en Badajoz. El Sr. Velasco, esperando aquí o en Cádiz de día en día. El terreno comprado mide más de cinco mil pies y puede ser, añadamos, cincuenta mil más; lo que equivaldría poco más o menos a vez y media lo de la casa y huerta del duque de Osuna. ´Deus misereatur nostri et benedicat nobis´”.

Madrid, 18.XI. 76.- “Me parece bien que loe tres diáconos, a saber, Burgos, Arana y Cortázar (A. B. C.) se ordenen en Bayona. Pero pienso pedir al Obispo de Pamplona la declaración de cómo no da órdenes. Ya tenemos seis u ocho postulantes, que sólo esperan se les llamen a ésta, entre ellos tres sacerdotes .Otros han hablado y no dudo vendrá alguno más. Deo gratias. La casita será pobre y reducidita, pero bastante mona. Creo estarán bien. Lo de Ávila no ha adelantado ni un poco y casi me alegro.

La Misión en la ciudad de Ávila no ha dado más que medianos resultados, a lo menos en las apariencias. De aquí en cinco días pasarán a Arévalo. Dios de eficacia a su palabra. Dominus det verbum Evangelizantibus virtute multa.

Madrid, 1. XII. 75– La Misión de Ávila dio el resultado que se debía esperar, atendido el espíritu de aquella ciudad; la de Arévalo, pueblo también malo, según dicen, ha dado bastante fruto, a Dios gracias. El Sr. Rodríguez, cada vez mejor de cuerpo y de espíritu; se va desarrollando y perdiendo de su demasiada timidez.

De Arévalo van a Madrigal. “Orate pro eis” y consuélese. El 3 de octubre el P. Maller escribía al P. Arnáíz sus planes sobre los dos grupos de Elizondo: “Ya tenemos huerta que cultivar y no tenemos quien nos la cultive. Deseo, pues, que también nos envié al Hermano Valle. Yo  pienso que dentro de un mes, o poco más, ya podrá venir la juventud del Noviciado. Por ser reducido el local y por otras causas que no puedo desmenuzar en esta carta, es posible v aun probable que tengamos que buscar otro local, y me he fijado en Ávila para los estudiantes, pero no puedo determinar el tiempo que será. menester aguardar para el segundo movimiento; pero tampoco la de tardar mucho tiempo, si Dios quiere, y espero será antes del 76. Hay un cierto número vocaciones, y, entre ellas, algunos presbíteros. Orate Dominum messis“.

En el nuevo Belén.-“Ya han entrado dos en el. nuevo Belén y otro está, haciendo los ejercicios para entrar y aún hay otros seis admitidos, de los cuales, tres son sacerdotes. Dios los bendiga. Amén. No sé cómo la gente puede estar animada por ahí cuando amenaza el golpe de gracia; por lo menos aquí así se dice. Lo de Badajoz parece ir bien y en los Milagros también soplan mejores vientos. Ya hay más de treinta colegiales y varios pretendientes. El último curso acabó con una docena solo. Por ahí también continúan las Misiones con mucho fruto”.

Madrid, 17. XII. 75. No sé si le dije, qué frío hace aquí. Es en verdad muy intenso. Los pretendientes van viniendo poco a poco. Necesitamos un buen catedrático de Filosofía y tengo entendido que el Sr. Arana, el mayor, será muy a propósito. Luego, luego de ordenado tenga usted la bondad de enviárnoslo desde Bayona y así se evitarán mayores gastos. Poco a poco se irá deshaciendo la casa de Elizondo .corno ya podíamos prever y preveíamos.

Madrid. 24.XII.75.- “Chamberí no va mal, a Dios gracias; creo que no tardaré en trasladarme allá, bien que para la dirección de las Hermanas estaría mejor aquí que allí. En este mundo todas las cosas tienen, su contra.

Agradezco sus felicitaciones y oraciones; esté usted cierto que aquellos días no me he olvidado de ustedes ahí en el palacio. Usted se alegrará de que ya van entrando cuatro para bonete y dos para Hermanos: hoy ha llegado Quintana, el sobrino del Padre Diez y esperamos para primero de enero dos sacerdotes. Tambien hay algún otro pretendiente. ´Oremus multiplicata gente, magnificetur letitia´.

Felicito a los recién ordenados; Dios los haga santos para su mayor gloria y bien de la Congregación”.

La casa de Ávila. Madrid, 26. 1 76.-” No acabo de resolverme a llamar a ustedes, y, sin embargo, será preciso. Hoy ha ido a Ávila el Sr. Valdivieso para preparar la casa, y de aquí a unos irán los Sres. del Río y de la Torre con el Hermano Gastón. La casita de la Palma Alta se va a levantar; el Sr. Esteban con el Hermano Tura van a Chamberí. Usted ve que vamos adelantados. Los misioneros siguen misionando con los acostumbrados frutos. El jubileo está prolongado por Su Santidad para toda España hasta el Domingo de Quasimodo”.

Madrid, 7. II. 76. “Ya tenemos casa en Ávila y para obrar sin la menor dificultad no se requiere más que el personal competente, que por ahora es provisorio. Tengo destinado a usted para Superior  de aquella casa y allí quedarán los estudiantes hasta ordenarlos y destinarlos. Se hace por consiguiente necesario que usted disponga el traslado de toda esa casa lo más pronto y del mejor modo que usted crea conveniente”.

Madrid, 9.II.76.- “Pueden enviarse en dos o más grupos, dejando a los achacosos al cuidado de las Hermanas o ahí mismo en Datue unos días más. En fin, dejo eso a su juicio y experiencia en  esas cosas. Por aquí no ocurre nada.  En esta casa ya tenemos veintitrés miembros. ¡Mañana hace los votos Enrique González del Solar. Creo será un buen Paúl, Dios mediante”.

Madrid, 18. II.76. “Han llegado todos, menos los Sres. Saiz y Castaños. Quedaron en .Zaragoza y les esperamos hoy, Dios mediante. Veo lo justo de su modo de proceder en no abandonar la casa mientras no muden las circunstancias. Siga usted en ella con los compañeros que le quedan;  Dios haga que pronto nos reunamos del todo. Por aquí no ocurre nada nuevo. Los jóvenes irán a Ávila y allí veremos de arreglamos”.

Las Misiones.- Entre tantas revueltas no cesaba el P. Maller de fomentar esta obra primordial de la Compañía. Se notaba un santo afán en todos loe misioneros antiguos y nuevos de salir al campo de batalla, que se iba perfilando por Galicia, Toledo, Badajoz,  Sigüenza y Ávila. Cuando el P. Arnáiz llego a Ávila con sus estudiantes no le aguantó el corazón quedarse allí quieto, viendo los destrozos hechos por la sectaria República del 70, y se salió por los pueblos y aldeas de la Diócesis, tropezando con la indiferencia que refleja esta carta del P. Maller.

Madrid, 26. XI. 76.- Deseaba que usted me contestase si está en la misma idea de recibir y aprovechar al Sr. Roura, el cual se ha brindado a ir dónde yo le envíe y añadía que quizá así se pudiese armar otra combinación, según el deseo de usted. Sin embargo, si el  Sr. Cardellac  entra  bien  en el orden  y método, creo  que es muy superior a R. Pianelo, y dígalo con toda reserva. Esta irá dirigida a El Gordo. El diccionario pone ese pueblo o villa en la provincia de Cáceres, mientras que Valdeverdejo o, mejor dicho, Valdeverdeja, está en la de Toledo. ¡Vaya usted a adivinar esas cosas! Así es que le suplico me diga siempre qué día es el que salen de tal punto y pasan a tal otro y de qué provincia es el lugar, pues de otro modo peligran mucho las cartas. ¿Conque los valdeverdejanos, no menos y aún más que los oropesanos, son duros de convertir? ´Euntes ibant et fleblant mittentes semina sua´. No le extrañe; tiempo vendrá de alegrarse antes de volver: ´Venientes autem venient portantes manípulos suos´. ¡La palabra de Dios! ¡Oh! La palabra de Dios es muy poderosa y aguda como arma de dos filos. Me alegro haya usted hablado al Sr. Cardellac y más aún que él haya escuchado con docilidad. Anímelo a prepararse bien y  a dar buena doctrina y doctrina sencilla, pero sólida.

Hagan ustedes lo que puedan y rueguen mucho; hagan rogar mucho a la gente sencilla, a los niños y niñas. Al fin y al cabo está escrito de la palabra de Dios: ´Non revertetur ad me vacuum sed faciet quadcumque voluit´. Pidan también gracias a Dios por los pecadores: convertidlos, Señor, y se convertirán, que es lo mismo que dice Jeremías: ´Convertenos, Domine, ad te et convertemur´. En esto yo soy muy tomista. Felices Pascuas a usted y a sus compañeros. El Niño Dios nos visite y anime”.

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