El Laicado Vicenciano

Francisco Javier Fernández ChentoFormación VicencianaLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Lauro Palú, C.M. · Año publicación original: 1996 · Fuente: Vincentiana.
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Los cuadernillos vicencianos (cuaderno 6. La Iglesia 3, Los Laicos) hacen este resumen de la relación entre San Vicente y los laicos:

  • Los Laicos revelan a San Vicente su misión y su responsabilidad de sacerdote (el anciano y la Señora de Gondi en Gannes, las mujeres en Chatillón les Dombes, Margarita Naseau en París).
  • San Vicente revela a los Laicos su misión y responsabilidad, en la Iglesia y para los Pobres.
  • San Vicente organiza la acción de los Laicos en la Iglesia- en favor de los Pobres.

Muy especialmente, San Vicente devuelve a las mujeres un papel y una responsabilidad que les correspondían en la Iglesia, sobre todo una Iglesia para los Pobres.

El Estatuto 7 nos dice que las Asociaciones de laicos instituidas por San Vicente o derivadas de su espíritu merecen nuestra solicitud y nuestro apoyo. Tenemos, pues, el deber de asistirlas algunos de nosotros deben especilializarse en este terreno. Se dará a esta animación una dimensión espiritual, eclesial, social y cívica.

Encuentro de las cuatro ramas principales

El 3 de junio de 1995, en París, y el 2 y 3 de febrero de 1996, en Roma, se reunieron el Superior General, que invitaba, y la Superiora General de las Hijas de la Caridad, Sor Juana Elizondo, la Presidenta internacional de las Voluntarias de la Caridad (AIC), Dña. Patricia Palacios de Nava, y el Presidente internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl, el profesor César Augusto Nunes Viana.1

El próximo encuentro tendrá lugar el 24 y 25 de Enero de 1997, probablemente en París. Para este próximo encuentro, hemos invitado a dos representantes de Juventudes Marianas de Francia y España, dos jóvenes: un muchacho y una muchacha. Pensamos también en soluciones prácticas para tener en las próximas reuniones representantes de otros grupos (religiosos o laicos) que están bajo el patrocinio de San Vicente.

El Objetivo de éstas reuniones es » buscar los medios por los cuales, preservando la identidad particular de cada rama, podemos cooperar más eficazmente unos con otros, en el mundo entero, para un mejor servicio a los Pobres» (carta del P. Maloney del 20 de Abril de 1994)

Algunas conclusiones de estos encuentros:

a) Para promover el conocimiento mutuo , hemos preparado un librito con informaciones indispensables: Carisma y características de cada rama, orígenes, desarrollo histórico, situación actual (estadísticas, distribución geográfica, tipo de obras, destinatarios, etc.) y direcciones útiles. Este librito se difundió en 9 idiomas por las Hijas de la Caridad, en 3 idiomas por los demás.

En los años venideros, este texto será actualizado y ampliado a los otros miembros de la Familia Vicenciana.

b) El nivel de colaboración entre las diferentes ramas de nuestra familia es, en general bastante elevado. Los casos de tensiones no son numerosos. Estos suceden generalmente cuando alguno no tiene en cuenta la autonomía de un grupo particular. Evaluaremos en el próximo encuentro, el nivel de cooperación que existe en los diversos países, con vista a reforzar el servicio en común de los Pobres.

c) Respecto al tema de la colaboración en las obras – sería bueno informar a las diferentes ramas sobre lo que se hace o se ha hecho en común, en algunos lugares; p. ej., las misiones populares;

  • de una manera particular, informar sobre lo que tenemos o hemos tenido como experiencias de colaboración ecuménica;
  • debido al carácter multinacional (o transnacional) de las cuatro ramas presentes en la reunión, se habló de la posibilidad de ejercer presiones en las estructuras , los gobiemos locales y nacionales, actuando juntos;
  • cuando hay situaciones de urgencia o de crisis, es necesario que las cuatro ramas se comuniquen entre ellas «via fax», para que cada una pueda escribir a sus miembros, informándoles de los hechos y pidiendo colaboración; hay que profundizar este apartado, para ver como poder responder en común a las urgencias que se nos comunican.

d) Hemos decidido preparar cinco proyectos, uno por cada continente, para el año 2000. Estos proyectos pueden servir de modelos para estimular una más amplia colaboración al interior de nuestra Familia.

e) Hablamos detenidamente de la formación. Los miembros de la A.I.C. y de la Sociedad de San Vicente agradecen a los cohermanos y a la Hijas de la Caridad la ayuda que de ellos reciben a nivel de la formación. En su carta del pasado 20 de Febrero, el Padre General nos anima a continuar la colaboración en los programas de formación. Además, con el apoyo de los presidentes de las dos ramas laicas, el Padre General invita a la Congregación de la Misión y a las Hijas de la Caridad a hacer una Ilamada a los miembros de la A.I.C y de la Sociedad de San Vicente para colaborar en la animación de las misiones populares, servicio a los enfermos, trabajo con los refugiados, etc.).

f) En el futuro, las cuatro ramas colaborarán a una reflexión científica sobre los problemas mundiales , buscando y proponiendo respuestas cristianas y Vicencianas.

g) Cada rama hará lo posible para ser bien informada sobre las otras ramas , extender la información sobre cada una de ellas y promover las vocaciones para éstas.

h) Tenemos que sensibilizar cada vez más a los cohermanos y a las Hijas de la Caridad en el deber que tienen de suscitar y formar grupos vicencíanos en las Obras a ellos encomendadas o en relación con sus casas.

i) Acordamos reunirnos el 27 de septiembre de 1996 para un día de oración en común. El Padre General escribirá más adelante para ampliarnos la información sobre la organización de esta jomada.

j) Las cuatro ramas se invitarán mutuamente para participar en sus respectivas asambleas generales y a las realizaciones a nivel internacional, por ejemplo, encuentros de formación vicenciana.

k) Sería bueno organizar siempre, en las visitas del Superior General, «un día de la Familia Vicenciana» para comprometer a todos en el conocimiento mutuo y en la colaboración.

Las voluntarias de la Caridad (A.I.C.)

Las Cofradías de la Caridad,2 fundadas en 1617 por San Vicente, cuentan con 42 Asociaciones nacionales en Europa, América del Norte, Central y del Sur, Africa y Asia, con más de 250.000 miembros. El lema de estas Asociaciones es el proyecto fundamental de San Vicente: «Contra las pobrezas, actuar juntos».3 El nombre adoptado en 1971 a nivel intemacional, A.I.C, Asociación Internacional de Caridades, expresa la descendencia directa de la obra creada por San Vicente y la fidelidad a su enseñanza profética.

Los medios utilizados por la A.I.C para formar a sus miembros son los seminarios a nivel mundial y regional, las visitas a las Asociaciones, los documentos de formación y de reflexión. La A.I.C estimula las Asociaciones para trabajar en proyectos locales, por los cuales se busca subvenciones en los organismos internacionales. Se esfuerzan también creando proyectos comunes en diversos países, para los refugiados, los niños vagabundos, los parados, las familias.

Para la formación de nuevos grupos en los países donde la Asociación no existe aún, se necesita Voluntarios bien preparados. Se debe mucho a las hijas de la Caridad por su apoyo.

La A.I.C tiene un estatuto consultativo en la UNESCO y en el ECOSOC (Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas) y del Parlamento Europeo. Es miembro del CIAS (Comité Internacional de Acción Social), de la Conferencia del OIC (Organizaciones Internacionales Católicas) y de la UMOFC (Unión mundial de las Organizaciones Femeninas Católicas) y de otras asociaciones femeninas.4

Las líneas de acción adoptadas en Asís (Italia) en 1990 y concretadas, desarrolladas y consolidadas en ANTIGUA (Guatemala) en 1994 son la formación, la comunicación, la solidaridad y la autopromoción.

En ANTIGUA las asociaciones A.I.C a nivel mundial decidieron comprometerse en una acción «política», denunciando las injusticias que afectan a los pobres, sobre todo a las mujeres, presionando sobre las estructuras públicas para que sean reconocidos y defendidos los derechos de las personas, de las familias y de las comunidades marginadas.

La Sociedad de San Vicente de Paul

La Sociedad de San Vicente de Paúl5 fundada en 1833 por Federico Ozanám y algunos amigos, cuenta hoy con 47.000 equipos, más o menos, en 130 países distribuidos en los cinco continentes, con 900.000 miembros aproximadamente. La Sociedad tiene previsto llegar en el año 2000 a un millón de miembros.

Los grupos, en su mayoría mixtos, hombres y mujeres, adultos y jóvenes, ejercen en el marco de las parroquias urbanas o rurales, en barrios y grandes urbanizaciones, establecimientos escolares o universitarios, en las asociaciones profesionales o culturales.

La Sociedad quiere dar testimonio del amor fraterno de Cristo a través del servicio personal a los más pobres. Busca con ellos y con los demás, ayudarles a vencer la miseria en sus múltiples facetas, darles la dignidad, promocionarlos, devolverles la esperanza y la alegría de vivir, por medio de un apoyo espiritual, moral y material. El compromiso vicenciano supone una sólida formación cristiana y un equilibrio entre la oración y la acción. Algunos miembros de la Sociedad Ilegan a la entrega de ellos mismos en la vocación religiosa, diaconal o sacerdotal.

Sor Rosalía Rendu, Hija de la Caridad que se destacó por su acción, eficaz y preventiva, con los desafortunados, entendió el ideal de Ozanám y de sus amigos; movida por la inteligencia del corazón les condujo por los caminos de la Caridad hacia los desheredados.

Toda la acción de la Sociedad se orienta hacia aquéllos que el mundo hiere, aplasta, aisla, rechaza, margina:- Obras en favor de la infancia y de la juventud.- Escolarización, formación profesional técnica y agrícola.- Iniciativas en favor de las víctimas del paro y de sus familias.- Creación y búsqueda de empleo.- Apoyo moral y material a los aislados, a las familias en dificultad, a las madres solteras y a las mujeres abandonadas.-Acción sanitaria: visita a los enfermos, ciegos, minusválidos físicos y mentales. Creación de hospitales, dispensarios, centros sanitarios. – Asistencia a los alcohólicos , drogadictos.- Visita a las cárceles. Asistencia postpenal. Reinserción social de los marginados.-Acogida, orientación, alfabetización de los emigrantes, en armonía con su identidad, cultura y tradiciones. Ayuda a los refugiados y apátridas. Programas de alojamiento y mejoras de vivienda.- Proyecto de desarrollo, en particular en los sectores de la agricultura, ganadería y pesca. Animación de más de 5.000 hermanamientos entre equipos de países ricos y países pobres. Campañas de solidaridad. Etc.

Verdadera escuela social, en particular para los más jóvenes, la Sociedad sensibiliza, a partir del contacto personal con los más pobres, a los problemas importantes de nuestro tiempo. El gesto de amor individual lejos de ocultar la realidad, abre el corazón y el espíritu a las dimensiones mundiales del sufrimiento, a las exigencias de la justicia y a los imperativos de la dignidad humana.

Juventudes Marianas

Las Juventudes Marianas,6 alrededor de 200.000 miembros, se encuentran en los cinco continentes, Ilevan nombres diferentes como: Juventud Mariana, juventudes Marianas Vicencianas o Vocacional, Asociación de los hijos de María Inmaculada, Asociación de Hijos de María, Asociación Mariana, Movimiento Mariano Vicenciano.

El Movimiento Mariano se extiende desde los cinco años hasta los jóvenes universitarios y los adultos en algunos países. La mayor parte de sus miembros proceden de un ambiente pobre y sencillo, en su mayoría muchachas (60% aproximadamente). Se reúnen regularmente en pequeños grupos en lugares diferentes según la implantación: salas parroquiales, instituciones, comunidades de base, escuelas, barrios, capillas. La animación de estos grupos la Ilevan responsables laicos jóvenes y adultos, seminaristas , sacerdotes, hermanas según los lugares. La presencia del Movimiento en los diferentes países parece estar vinculada, casi siempre, a la presencia de la Congregación de la Misión y de la Compañía de las Hijas de la Caridad. Por otra parte, vemos que otras congregaciones, laicos, sacerdotes de parroquia se movilizan en torno al Proyecto del Movimiento por su espiritualidad Mariana, su cercanía a los pobres y por la formación sólida que proponen.

En todos los países, el Movimiento es un lugar privilegiado de formación humana, cristiana y apostólica, a través de un proceso catecumenal propuesto en formas diferentes (vida en grupo, fin de semana, encuentros, campamentos, retiros o acompañamiento personalizado).

La formación Mariana se da en las celebraciones y la profundización doctrinal y pastoral, especialmente a partir del mensaje de 1830, sin olvidar las novenas, las marchas, procesiones, peregrinaciones, el rezo del rosario, la difusión de la medalla de María Inmaculada. Una formación continua y más intensa es facilitada por los responsables y futuros responsables en los cursillos, congresos, seminarios, etc. (formación sacramental y bíblica, liturgia, teología, mariología, eclesiología, formación sociopolítica, estudios de los documentos de la Iglesia).

El servicio de juventudes Marianas va del compromiso en el medio de vida a las acciones puntuales: visitas a las chabolas, leproserías, ancianos, presos, enferrnos en los hospitales, familias pobres, ciegos, personas aisladas, alfabetización, apoyo escolar, acompañamiento de grupos de niños, campamentos de verano para jóvenes, misiones populares, catequesis, animación litúrgica, etc…

Asociación de la Medalla Milagrosa

Existen dos tipos principales de Asociaciones de la Medalla Milagrosa: el de los Estados Unidos de América, sobre todo en Filadelfia y San Luis, y el de España.

a) En España:7 La piedad y la devoción a la Madre de Dios han distinguido la Asociación de la Medalla Milagrosa, pero con frecuencia, se limitaba solamente a esto, sin notable dimensión eclesial y social. Desde el Concilio Vaticano II y la exhortación apostólica «Marialis Cultus», una puesta al día de la marcha de nuestra Asociación se imponía. En España, los obispos tienen la preocupación de evangelizar los diferentes medios sociales: intelectuales, obreros, jóvenes, personas alejadas de la vida eclesial; los defensores de un agnosticismo cada vez más extendìdo con todas sus consecuencias nefastas en el comportamiento personal y social.

En la Asociación, se ha organizado una catequesis de adultos en los grupos. Se ofrece así una formación cristiana de manera sistemática a todos aquellos que no tienen otros medios de cultivar la fe bautismal. Existen actualmente 200 grupos de catequesis de adultos aunque algunos centros no tengan por falta de catequistas formados y de preparación. Para una mayor eficacia, un sacerdote o una Hija de la Caridad explica el catecismo a las personas que serán los educadores de la fe de los adultos.

El Superior General pidió a la Asociación tener en cada uno de los 400 centros un lugar de oración, de formación de la fe y de la caridad para con los necesitados (carta del 7 de Abril de 1994). Unir la línea Mariana de la Compañía al Carisma vicenciano de la evangelización de los pobres se encuentra en los orígenes de estos grupos de formación cristiana que se reúnen una o dos veces al mes. El objetivo de estos grupos que se reúnen en tomo a la imagen de la Virgen Milagrosa es un catecumenado de adultos, que termina con un compromiso.

La Asociación de la Medalla Milagrosa está muy vinculada a la visita de la Virgen a domicilio. Los Sacerdotes de la Misión y las Hijas de la Caridad han constatado su fuerza de agrupación entre los sencillos, los humildes, los pobres y los excluidos. Las ofrendas depositadas en el cepíllo que acompaña la imagen son destinadas al culto, al apostolado, a la caridad para con los necesitados, a la formación de los asociados. La Asociación coopera también con nuestras misiones » ad gentes» y con las Voluntarias de la Caridad. Con frecuencia la imagen de la Virgen Milagrosa es el único emblema religioso en numerosos hogares y desgraciadamente, el único lazo de unión de estas familias con la Iglesia.

En 1992, elaboramos un primer plan pastoral de la Asociación para los años 1993-1994. Hemos centrado la atención sobre la vivencia de la fe bautismal y el servicio gratuito a los pobres. En la Asociación se podra encontrar personas para el ministerio profético ( sobre todo catequesis de adultos y excluidos), liturgia ( animación del culto eucarístico) y caritativo (enfermos y necesitados). El plan 1995-96 supone un paso adelante en el compromiso para la promoción de las personas, la ayuda a los necesitados y la solidaridad en la lucha contra las injusticias.

b) Estados Unidos: En nuestras Provincias de Filadelfia y de San Luis, millones de católicos están afiliados a la Asociación de la Medalla Milagrosa. Diversos elementos caracterizan estas Asociaciones: el número de fieles inscritos, la novena de la Medalla, en Filadelfia, hay miles de participantes, las revistas y boletines que mantienen el contacto entre los cohermanos y los asociados, y sobre todo las cuotas simbólicas (¡25 céntimos de dólar al año!), con las cuales se recaudan sin embargo millones de dólares, que son destinados a la construcción y el apoyo de los seminarios en diferentes países, a la fundación y el apoyo de las misiones, ayuda a los sacerdotes mayores o enfermos, etc. En la Curia General recibimos cada año una cantidad importante para distribuirla en favor de nuestras misiones y seminarios.

  1. Daré las informaciones contenidas en las cartas del Superior General del 30 de Junio de 1995 y del 20 de Febrero de 1996.
  2. Utilizaré casi literalmente el texto de Dilde Grandi. La A.I.C: Asociación Internacional de las Caridades, Vicentiana, 1995, n. 4-5, p.247-253
  3. Los nombres varían según los países: Voluntarias de la Caridad, Voluntariado de la Caridad. Grupos del Voluntariado Vicenciano, Damas de la Caridad, Equipos San Vicente, etc. Algunas Asociaciones han adoptado nombres neutros como Voluntariado, para recibir también a hombres en sus grupos.
  4. La A.I.C es también miembro del Consejo Pontificio COR UNUM, dónde ocupan puestos el Superior General, una Hija de la Caridad (la Visitadora de Cuba) y el Presidente internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl.
  5. Utilizaré literalmente Amin A. de Tarrazi Presencia y actualidad de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Vicentiana , 1995, n 4-5, p. 254-261.
  6. Utilizaré el texto de Vicente Grodziski y Antuaneta María Hance, H.d.l.C; Las Juventudes Marianas en el mundo en 1995, Vicentiana , 1995, n. 4-5, p.262- 268.
  7. Seguiré las indicaciones del P. Jesús Rodríguez Rico. De la devoción a la evangelización. La Asociación de la Medalla Milagrosa en España. Vincentiana , 1995, n. 4-5, p. 269-276.

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