El joven vicenciano ante el cambio sistémico

Francisco Javier Fernández ChentoCambio sistémicoLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Comisión preparatoria del Encuentro de Jóvenes Vicencianos - Madrid JMJ Agosto 2011 · Año publicación original: 2011.

Cuarta Catequesis preparatoria del Encuentro de Jóvenes Vicencianos, Madrid 12-15 de agosto de 2011


Tiempo de lectura estimado:

Analizamos nuestra realidad

cambioEsta catequesis tiene como objetivo ayudar a los jóvenes vicencianos a reflexionar sobre los principios del cambio sistémico practicados por San Vicente y reflejarlos en nuestro propio servicio, en nuestros propios proyectos.

El Cambio Sistémico para la Familia Vicenciana es un proceso que intenta transformar de manera radical la vida de los excluidos tomando en cuenta los diferentes sistemas o subsistemas que afectan su entorno. Este cambio se logra a través de estrategias específicas, destinadas a producir dichos cambios.

El Cambio Sistémico no se dará, si no se abordan los problemas en forma estructural, si no se atacan las causas de las situaciones injustas que oprimen a los necesitados y atentan   contra sus derechos humanos básicos.

Podemos comenzar la catequesis reflexionando conjuntamente sobre algún proyecto que el grupo conozca o en el que esté implicado, o sobre el servicio que prestan a quienes viven en situación de pobreza. Podemos responder en el grupo a las siguientes preguntas:

  • ¿Escuchamos permanentemente a los empobrecidos con los cuales trabajamos?
  • ¿Conocemos cuáles son sus necesidades más íntimas, sus necesida-des reales y sus necesidades sentidas?
  • ¿Cuáles son los sistemas que interactúan en la situación de pobreza que pretendemos cambiar o erradicar?
  • ¿Tomamos en cuenta a los diferentes sistemas identificados?
  • ¿Consideramos que nuestro proyecto o nuestras acciones pueden ser generadores de un verdadero cambio, de un cambio sistémico para cambiar las estructuras injustas que afectan a los empobrecidos con los cuales trabajamos?
  • ¿Estaríamos dispuestos a cambiar nuestro proyecto si no llega a producir un cambio sistémico en la vida de los más pobres?

Iluminamos nuestra realidad con la Palabra de Dios

Leemos y comentamos el Evangelio: Lucas 8,43-48

En este pasaje del Evangelio, la mujer está sumamente involucrada en su propia recuperación. Ella va en contra de la mentalidad social de su tiempo y toca a Jesús. Aquí vemos la puesta en obra de la acción de responsabilizar y de la habilitación de la persona. La presencia de Jesús le permite buscar la ayuda de una forma activa, y su vida se transforma.

  • ¿Qué nos sugiere esta Palabra de Dios en nuestra relación con los empobrecidos?
  • ¿Les involucramos en el cambio de su situación, en su propia liberación?
  • ¿Les permitimos acercarse a Jesús?

¿Qué nos dice san Vicente?

Leemos y comentamos la experiencia de San Vicente de Paúl en Chatillon-les-Dombes

La historia original de la experiencia de Vicente como Párroco de Chatillon-les-Dombes marca pautas importantes para lograr un cambio en la vida de los excluidos, a través de un plan coherente y efectivo: Vicente escucha atentamente las penas de una familia en necesidad, se adentra en el mundo de los pobres, considera los diferentes elementos que intervienen en las situaciones de pobreza y esto le sirve de tema para una homilía conmovedora, lo que contribuyó a que muchos se sumaran a esta iniciativa: “Dios tocó los corazones de mis oyentes”, afirma San Vicente.

Vicente se pronuncia en contra de la injusticia. Para él la pobreza es una injusticia que hay que combatir. Él pensó en un plan, llamó a una reunión, formó una asociación y delegó trabajos y responsabilidades a la gente de la parroquia, los incluyó en el proceso. Con este principio pequeño y simple, empezó todo un movimiento.

 (Cf. Román, San Vicente de Paúl. I Biografía, pág. 123)

San Vicente tomó en cuenta diversos sistemas de las personas en necesidad: los pobres mismos, los enfermos, las familias, su entorno, las personas de su comunidad, capaces de mejorar la situación… Los consideró, sin utilizar estos términos, como sistemas que funcionan a través de la interacción de sus partes. Tomó en cuenta también sus necesidades espirituales y materiales.

Vicente no se contentó con remediar la necesidad inmediata, sino que organizó a los parroquianos para constituir una organización, que después dio lugar a un gran movimiento. San Vicente fue capaz de transmitir, más allá de estos primeros grupos, su misión, su compasión por los hermanos necesitados. A través del contacto directo, de más de 30.000 cartas y de sus enseñanzas, formó a sus seguidores para comprometerse con su visión de manera no sólo afectiva, sino también efectiva.

  • ¿Qué nos enseña el testimonio de San Vicente de Paúl a los jóvenes vicencianos para implicarnos en el “cambio sistémico”?

Comentamos la propuesta de Juan Pablo II

Cuando logremos solidarizarnos con el mundo de los pobres y asumir como nuestro su propio proyecto, trabajaremos junto con ellos hacia la transformación de sus vidas. Esto nos lleva a una práctica social inspirada en el Evangelio:

“El pensamiento social y la práctica social inspiradas por el Evangelio deben ir siempre marcadas por una sensibilidad especial hacia las personas que más sufren, que son extremadamente pobres, hacia quienes padecen de toda clase de males físicos, mentales y morales que afectan a la humanidad, incluyendo el hambre, el descuido, el desempleo y la desesperación… También deberán buscar las razones estructurales que fomentan o causan las diferentes formas de pobreza en el mundo, a fin de que podamos aplicar los remedios apropiados”.

(Invitación de Juan Pablo II a la Congregación de la Misión)

Pensar en forma sistémica es una condición indispensable para lograr el cambio.

  • ¿Tenemos un pensamiento sistémico inspirado en el Evangelio?
  • ¿Estudiamos las causas estructurales que generan las situaciones de pobreza y trabajamos por cambiar las situaciones injustas?

Nos comprometemos

  • A la luz del Evangelio, de la experiencia de Chatillon-les-Dombes y del texto de Juan Pablo II compartamos alguna otra nueva percepción o acción que creamos pueda ser un desafío que debemos afrontar.
  • Elaboremos un compromiso grupal, ya sea sobre un nuevo proyecto o sobre la transformación de los proyectos que ya realizamo, para cambiar de manera efectiva la vida de aquellos con los cuales trabajamos.
  • Elaboremos tres líneas de acción a proponer a los jóvenes vicencianos a nivel internacional, para motivar a todos a promover y difundir el Cambio Sistémico.

Oramos

Recitamos en grupo la Oración para el Cambio Sistémico.

Oración por el Cambio Sistémico

Te alabamos y te damos gracias, Oh Dios, Creador del Universo.
Tú has hecho todas las cosas bien, y nos has dado la tierra para cultivarla.
Concédenos sepamos utilizar con agradecimiento los bienes que has creado y
compartirlos generosamente con todos los necesitados.
Danos creatividad en nuestra ayuda al pobre para hacer frente
a sus necesidades básicas.
Abre nuestras mentes y corazones para que podamos estar a su lado y
ayudarles a cambiar las estructuras injustas que les mantienen en la pobreza.
Permítenos ser para ellos hermanos y hermanas, amigos que caminan
con ellos en su lucha por los derechos humanos fundamentales.
Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. AMÉN

 Al terminar elegimos algunos ejemplos que muestren que el Cambio es posible. Iniciamos cada frase repitiendo:

El Cambio es posible

  • La Familia Vicenciana en el mundo cuenta con más de dos millones de miembros, dedicados al servicio de nuestros hermanos que sufren la pobreza y la exclusión. El Cambio es posible
  • Miles de jóvenes vicencianos, de los cinco continentes se reúnen en grupos para promover un Cambio Sistémico en la vida de los más pobres. El Cambio es posible

Para compartir con otros jóvenes vicencianos

  • Comparte alguna experiencia de trabajo con los empobrecidos en la línea del Cambio Sistémico.
  • ¿Qué te ha aportado especialmente esta catequesis en la comprensión de lo que significa el Cambio Sistémico?
  • ¿Qué propones a los jóvenes vicencianos para difundir el Cambio Sistémico?

Para reflexionar

Qué es y en qué consiste el Cambio Sistémico

Es un proceso que implica una forma de pensamiento sistémico. Este tipo de pensamiento contempla el todo, las partes del todo y la conexión entre estas partes y lo estudia para lograr entender dichas partes. Así mismo, nos ofrece herramientas para interpretar nuestra experiencia, enfocándose a las relaciones entre los elementos, más que a los contenidos de los elementos mismos. Este tipo de pensamiento impide que, inconscientemente, usemos los mismos modelos mentales que están causando el problema que queremos resolver.

El Cambio Sistémico es un proceso que favorece un cambio estructural de todo el sistema. Es un cambio que lleva a una transformación radical de la vida de los excluidos, a través de las estrategias específicas requeridas para producir dichos cambios.

La Espiritualidad que orienta el Cambio Sistémico

El proceso de cambio para la Familia Vicenciana debe estar sustentado en una serie de valores y creencias, en el Carisma Cristiano y Vicenciano. Así mismo debe estar orientado hacia una visión: Un mundo de mayor justicia y equidad, en el que los más pobres ocupen el lugar que les corresponda en la sociedad.

La visión de Vicente se centra en Jesucristo, Evangelizador de los pobres

  • Cristo viene a dar libertad a su pueblo y a librarlo de la esclavitud de sus heridas corporales y espirituales
  • La liberación que Cristo trae al pobre es, de acuerdo a la visión de San Vicente, una liberación integral (espiritual y corporal).

Estrategias efectivas para el Cambio Sistémico

Consideramos que estas estrategias son muy importantes, por no decir indispensables, para generar cambios reales y profundos en los proyectos de los miembros de la Familia Vicenciana. Para mayor comprensión, hemos dividido las estrategias de acuerdo a su orientación y objetivos primordiales:

Estrategias orientadas en la Misión (motivación y dirección)

  • Considerar la pobreza, no como un resultado inevitable de las circunstancias, sino como el producto de situaciones injustas que pueden ser modificadas, centrándose en acciones tendientes a romper el círculo de la pobreza.
  • Diseñar proyectos, estrategias creativas, políticas y líneas de acción, que se desprendan de nuestra misión y valores cristianos y vicentinos.
  • Evangelizar e inculturar los valores y el carisma vicenciano, con un profundo respeto por la cultura local.

Estrategias orientadas en las personas (centrándose en los pobres, que son los más capaces de cambiar su propia situación)

  • Escuchar con atención para comprender las necesidades y aspiraciones de los pobres, creando una atmósfera de respeto, confianza mutua y promoviendo la autoestima.
  • Involucrar a los pobres mismos, incluidas las mujeres y los jóvenes, en todas las etapas del proyecto: identificación de las necesidades, planeación, implementación y evaluación.
  • Educar, capacitar y ofrecer formación espiritual a todos los participantes en el proyecto.
  • Promover procesos de aprendizaje horizontales, formando agentes multiplicadores efectivos y líderes visionarios en la comunidad, para que sean líderes servidores, inspirados en San Vicente de Paúl.
  • Construir modelos estructurales e institucionales, en los cuales las comunidades puedan identificar sus recursos y necesidades, tomar decisiones informadas e intercambiar información y estrategias efectivas en el interior de la comunidad y entre varias comunidades.
  • Promover el compromiso en los procesos políticos, a través de la educación cívica de los individuos y las comunidades.
  • Apoyar y respetar los mecanismos de solidaridad que existen entre los miembros de la comunidad.

Estrategias orientadas en la tarea (organización)

  • Comenzar con un análisis serio de la realidad local, partiendo de datos concretos y elaborando cada proyecto en torno a dicha realidad.
  • Tener una visión global para satisfacer una serie de necesidades humanas básicas — individuales y sociales, espirituales y físicas, especialmente trabajo, cuidados para la salud, habitación, educación, crecimiento espiritual— , con un enfoque integral a la prevención y al desarrollo sustentable.
  • Implementar estrategias coherentes, empezando modestamente, delegando tareas y responsabilidades y proporcionando servicios de calidad, respetuosos de la dignidad de la persona.
  • Sistematizar, institucionalizar y evaluar el proyecto y su realización, describiendo indicadores observables y resultados obtenidos.
  • Lograr que el proyecto sea autosustentable, y garantizar los recursos materiales y humanos para asegurar su continuidad.
  • Ser transparentes, invitando a participar en la elaboración de presupuestos y comentando los informes financieros con los participantes en el proyecto. Mantener un estricto control en cuanto al manejo del dinero

Estrategias orientadas en la participación y la solidaridad. (Corresponsabilidad, trabajo en redes y acción política)

  • Promover la corresponsabilidad social y el trabajo en redes, conscientizando la sociedad a todos los niveles — local, nacional e internacional — para cambiar las situaciones injustas que afectan a la vida de los pobres.
  • construir una visión compartida con los diversos participantes y tomadores de decisión: comunidades, pobres, individuos interesados, donadores, iglesias, gobiernos, sector privado, uniones, medios de comunicación social, organismos y redes internacionales, etc.
  • Luchar, a través de acciones políticas, con el fin de transformar las situaciones injustas y lograr un impacto positivo en las políticas sociales y en la leyes.
  • Tener una actitud profética: anunciar, denunciar y comprometerse, a través del trabajo en redes, en acciones de presión para lograr el cambio.

Criterios para los proyectos de Cambio Sistémico

No todos los proyectos involucran el cambio sistémico. Hay algunos proyectos, tan útiles, como necesarios, que aportan soluciones emergentes y resuelven necesidades específicas, que son positivos y que entran en la categoría de asistencia justificada. Los proyectos que conducen al Cambio Sistémico deben de tener, entre otras, las siguientes características:

1. Participación

Ningún proyecto puede ejercer un cambio radical, sin la participación de los pobres.

2. Impacto social

Los proyectos deben colaborar a tener un impacto social a largo plazo. Este impacto sólo se logrará mediante la intervención de los diferentes sistemas que interactúan en un determinado problema.

3. Sostenibilidad

Los proyectos deben ser autosustentables, es decir, que a través de ellos se creen las estructuras sociales necesarias para cambiar la vida de los pobres y evitar que estos caigan en el círculo vicioso de la pobreza. Los proyectos de cambio sistémico deben continuar con una dinámica propia de financiamiento.

4. Efecto multiplicador

Los proyectos de cambio sistémico deben ser replicables, es decir, pueden ser adaptados a diferentes contextos. Esto se refiere tanto a la espiritualidad, como a las técnicas y estrategias utilizadas en el proyecto.

5. Innovación

Los proyectos de cambio sistémico han logrado cambios significativos, a través de la modificación de prácticas tradicionales, cambiándolas por formas actuales e innovadoras para lograr el éxito.

6. Corresponsabilidad y trabajo en redes

Para que un proyecto produzca un cambio real en la vida de los excluidos, es necesario comprometer a otros en la visión y lograr que diversos sistemas interactúen para lograr un objetivo común. Esto implica desde luego las instancias gubernamentales, eclesiales, etc..

“El proceso de Cambio Sistémico nos motiva a aprender a ver el mundo de manera diferente”

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